Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra cena en un restaurante italiano de Ayia Napa.
Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Intentamos entrar en varios, en el Raphael’s habíamos estado para comer y nos había gustado mucho, pero ahora estaba al lado de otro restaurante donde cantaban a un volumen horroroso. Salimos corriendo. Lo mismo de todos los que estaban alrededor. Seguimos subiendo por la calle y vimos varios restaurantes con demasiado ruido, otros llenos y con cola de espera y, por fin, llegamos al Da Vinci Napiana [1]. Había una pareja esperando. Rápidamente les dieron mesa y aproximadamente un minuto después a nosotros.
Da Vinci Napiana. Cocina Italiana y mediterránea.
El significado de Da Vinci está claro, muy propio de un restaurante italiano. Lo de Napiana no sé muy bien de dónde viene, pero indudablemente si estamos en Ayia (o Agia) Napa, me atrevería a decir que significa «de Napa».
Primero nos preguntaron por las bebidas. Pedimos, entre otras cosas, agua y una cerveza local (Keo).
La cerveza local no está mal. Nos sorprendió el agua pues pone que es de estilo italiano. ¿Agua de estilo italiano? ¿Qué es eso? Es agua de la marca Electa. Ha sido la única vez que no nos han puesto agua Saint Nicholas.
Pedimos la comida y nos la trajeron con rapidez y amabilidad. No pedimos nada chipriota, por lo que no me voy a parar a describir los detalles. Pero para que vean el aspecto pongo las fotos de algunas de las cosas que pedimos.
Lasaña
Fue la típica lasaña italiana acompañada de una ensalada verde.
Lasaña.
La ración era enorme. Demasiado para una cena.
Ravioli Tartufo
Ravioli tartufo.
Los ravioli tartufo suelen ir rellenos de una mezcla suave donde siempre aparece la trufa y un lácteo cremoso (ricotta, requesón, crema agria o queso fresco). Supongo que Tartufo hace referencia a la trufa.
Hamburguesa
Hamburguesa.
La hamburguesa la sirvieron con sus patatas fritas y una pequeña porción de coleslaw, la clásica ensalada de col blanca y zanahoria rallada con mayonesa o salsa tártara.
Detalle de la hamburguesa.
Así acabamos nuestra cena en Da Vinci Napiana. Nos gustó, y, de hecho, volvimos, pero de ello hablaré en otra entrada.
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.
Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.
Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra primera comida en un restaurante típico de Ayia Napa.
Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Nosotros elegimos Raphael’s. Nos pareció un sitio tranquilo. En esa ocasión, efectivamente fue un lugar tranquilo y nos atendieron con rapidez. Pero por la noche ya no era así. Al lado del Raphael’s hay otro restaurante con música popular chipriota en vivo, con un volumen tan espantoso que para mí es imposible aguantarlo. Entiendo que hay gente a la que eso le gusta. A mí no. Lo mínimo que exijo a un restaurante es poder mantener una conversación con los demás comensales. Admito una suave música de fondo, pero tener al lado unos cantantes gritando a un volumen que molesta a cien metros de distancia, no es lo mío.
Pero lo dicho, a la hora que fuimos tuvimos suerte, estaba muy tranquilo.
El restaurante Raphael’s se especializa en comida griega, mediterránea e internacional, por lo que, a veces, me resulta difícil saber si un plato es griego o chipriota. Un ejemplo es la moussaka que nos sirvieron.
Moussaka
Moussaka.
La moussaka es un plato que se hace con capas sucesivas de berenjena y carne (berenjena-carne-berenjena-carne…). La capa final es un bechamel y después se mete en el horno.
En la versión griega la carne suele ser ternera y como aromatizantes se usan el orégano y el tomillo. En la chipriota la carne suele ser de cordero solo o mezclado con ternera y se aromatiza con canela, clavo y pimienta.
La bechamel también es un poco distinta, la griega es más ligera con queso gruyere o parmesano. La versión chipriota es más espesa y dorada y tiene un toque a sus quesos locales halloumi o kefalotyri.
Por último, la versión griega se suele servir en bandeja grande y la versión chipriota en cazuela de barro.
Así que, en este caso mi conclusión es que nos dieron una moussaka chipriota.
Estaba muy buena.
Gyros
Los gyros son típicos de Grecia y Chipre. Es un plato tradicional elaborado con carne asada en un asador vertical, cortada en láminas finas y servida dentro de una pita caliente junto con tomate, cebolla, salsa tzatziki y patatas fritas. Es el equivalente heleno del kebab, pero con marinados y acompañamientos propios de la cocina mediterránea.
En nuestro caso, en Chipre, nos sirvieron dos tipos de gyros: cerdo y pollo.
Gyro de cerdo.Gyro de pollo.Detalle de los acompañamientos a los gyros.Típico asador vertical para hacer gyros. Imagen creada con ayuda de Copilot.
Kleftiko: la cocina de los piratas
El nombre proviene de los kleftes, los bandidos griegos que cocinaban la carne bajo tierra para que el humo no delatara su presencia. Esa técnica clandestina se transformó, con los siglos, en una forma de cocción que respeta el ritmo natural de los alimentos: fuego suave, horas largas, silencio y paciencia. En Chipre, el kleftikoconserva ese espíritu antiguo, como si cada plato llevara dentro una historia contada al oído.
Kleftiko.
El resultado es una carne sumamente tierna. Se suele servir en cazuela de barro, aunque en Raphael’s nos lo sirvieron en un gran plato de cerámica. Como puede verse se sirve acompañado de patatas, verduras y un toque de hierbas frescas que perfuman el aire antes incluso de probarlo. La salsa es el resultado de la propia carne cocinada en su jugo: nada añadido, nada disfrazado.
Tagliatelle con salsa de carne
Tagliatelle con salsa de carne.
Nada más verlo nos recuerda a una boloñesa italiana, pero hay algunas diferencias muy significativas. 1) Las especias. En Italia la salsa de carne suele llevar zanahoria, apio, vino y hierbas mediterráneas (orégano, laurel, romero). En Chipre, en cambio, aparece un toque muy característico: canela, clavo, laurel y, a veces un chorrito de vino chipriota. 2) La carne. En Italia predomina la ternera o la mezcla de ternera y cerdo. En Chipre, la carne picada puede ser de cordero o de ternera o una mezcla de ambas. El cordero aporta un sabor más profundo y mediterráneo, muy coherente con la identidad culinaria chipriota. 3) Cocción más rústica. La salsa chipriota suele ser menos fina y más casera, con trozos de carne más visibles y una textura más espesa. No busca la suavidad italiana, sino la contundencia de las tabernas familiares. 4) Acompañamiento. En Italia, la pasta llega sola. En Chipre, es habitual que el plato venga acompañado de ensalada fresca, pan chipriota. En nuestro caso se parece mucho más a la fórmula italiana, lo que tampoco debiera sorprendernos pues el Raphael’s sirve cocina mediterránea, no solo chipriota.
Pollo empanado
Pollo empanado.
A simple vista parece el típico plato internacional para niños o para turistas, pero cuando lo pruebas descubres dos rasgos muy chipriotas que lo diferencian de otros pollos empanados.
1) El adobo previo. Antes de empanarlo, el pollo suele marinarse con: limón, ajo, orégano, sal marina y a veces un toque de canela (muy chipriota).
Ese adobo ligero le da un aroma mediterráneo que no aparece en el empanado estándar europeo.
2) El pan rallado “a la chipriota”
El rebozado suele ser más grueso y crujiente, a veces mezclado con: hierbas secas, sésamo, o pan rallado casero de las panaderías locales.
Esto le da una textura más rústica y un sabor más profundo.
En el plato que nos sirvieron vemos una guarnición de patatas gajo con piel, típico de Chipre.
Este fue el último plato de nuestra primera incursión en la comida chipriota.
Bebidas
Quisimos probar un vino típico de Chipre. Pedimos un vino blanco chipriota y nos lo trajeron.
Vino blanco Plavia.
Este tipo de botellitas individuales son muy comunes en los restaurantes chipriotas.
Pedimos agua mineral y nos trajeron «Saint Nicholas». Después descubrimos que en casi todos los restaurantes de Chipre nos ponían la mima marca.
Agua Mineral «Saint Nicholas»
En la mesa también nos pusieron un frasco de mayonesa, otro con tomate y un conjunto de vinajera aceitera idénticos a los españoles.
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Resumen
Nuestro primer contacto con la comida chipriota fue muy agradable y el lugar nos gustó mucho, aunque por las razones expuestas más arriba nunca volvimos.
Notas
[1]
Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.
Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.
Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento el viaje desde Munich a nuestro hotel en Ayia Napa.
Volamos desde el aeropuerto de Munich hasta el de Lárnaka (Chipre) con la compañía aérea Discover que es un subsidiaria de Lufthansa. Por suerte para mí, aunque se trata de una compañía «low cost», conserva una de las ventajas de Lufthansa: es espacio entre asientos. Pude ir sentado sin problemas.
Ruta desde Munich a Lárnaka (Chipre). Basado en Google Maps.
Antes de viajar a Chipre, muchos viajeros —yo incluido— imaginan que los aviones evitarán el espacio aéreo de Turquía debido a las tensiones históricas entre la República de Chipre (sur) y Turquía, que ocupa desde 1974 la parte norte de la isla. Es una suposición lógica: si hay hostilidades políticas, uno espera que también existan restricciones en el cielo.
Pero la realidad es distinta. Los vuelos europeos hacia Lárnaka sí pasan por Turquía, y el nuestro también lo hizo. No hay prohibiciones de sobrevuelo entre ambos países, y las rutas aéreas se rigen por criterios de seguridad y eficiencia, no por la situación diplomática. Así que, mientras uno piensa en fronteras, conflictos y mapas divididos, el avión sigue su trayectoria más directa: cruzar el sur de Turquía durante unos minutos y continuar hacia el Mediterráneo oriental.
Es un recordatorio curioso: a veces, las tensiones que parecen insalvables en tierra firme se diluyen en el cielo, donde las rutas siguen su curso con una normalidad sorprendente.
El avión pasó muy cerca de esa costa luminosa donde, según la tradición, Marco Antonio y Cleopatra se encontraron para iniciar una historia que mezcló política, pasión y Mediterráneo. Y mientras veía el contorno de la bahía por la ventanilla me vino otro recuerdo, mucho más terrenal: hace muchos, muchos años, en esa misma región (Antalia), me dieron uno de los mejores bocadillos de mi vida, terminado a la plancha, con ese crujido perfecto que solo se consigue cuando el pan se rinde al calor.
Es curioso cómo un vuelo puede unir épocas y memorias: la historia antigua, la geopolítica moderna y un bocadillo inolvidable, todo flotando sobre la misma línea azul del mar
Salimos de Munich cuando el sol empezaba a levantarse, mostrando una de las terminales del aeropuerto con una luz extraña. El aeropuerto todavía tenía las luces encendidas, pero el sol ya empezaba a hacerlas innecesarias.
Terminal aeropuerto de Munich al amanecer.
En nuestra terminal se anuncia nuestro vuelo.
Se anuncia nuestro vuelo.Una de las «jardineras» que nos llevan hasta nuestro avión.Nuestro avión.
Durante el vuelo, desde la ventanilla, pudimos ver algunas vistas interesantes, aunque la mayoría de las veces solo se veían nubes, o, a lo sumo, algún monte por encima de las nubes. Aunque tuvimos suerte de ver algunas islas.
Algunas islas desde el avión.
Desembarcamos sin problemas y nos encontramos con las típicas tiendas «duty free».
Tienda libre de impuestos Cyprus.
Tuvimos que buscar un baño y me sorprendió que en griego escribían exactamente Toualetes:
Señalización baños.
Vientos de Cambio
Nada más salir del aeropuerto nos encontramos con una curiosa escultura. Se trata de tres agujas metálicas estilizadas. Lo mejor es verlo, lo tenemos a la izquierda.
Se llama “Winds of Change” [Vientos de cambio], obra del escultor Yiannis Toumazis.
La escultura representa el dinamismo del aire y del movimiento humano, evocando tanto el viento que impulsa los aviones como el cambio constante que trae el viaje. Las tres torres cónicas de acero inoxidable simbolizan:
El flujo del aire, elemento esencial en la aviación.
La conexión entre culturas, ya que Lárnaka es una puerta de entrada al Mediterráneo oriental.
La modernidad de Chipre, en contraste con su herencia antigua.
El material —acero pulido— refleja la luz y el cielo, reforzando la idea de energía y transformación.
Ya teníamos alquilado un coche desde España. Mientras nuestro conductor iba a por él, nosotros esperamos en la cafetería COSTA.
Cafetería Costa en el aeropuerto de Lárnaka.Ruta desde Aeropuerto de Lárnaca (o Lárnaka) hasta Ayia Napa. Basado en Google Maps.
La carretera es muy buena, y, aunque hay que conducir por la izquierda, no hubo ningún problema. Llegamos sin dificultad. Aparcamos en el parking del hotel y nos fuimos a la recepción. Nos dieron las habitaciones.
La nuestra tenía dos camas grandes, un baño y una cocina.
Habitación. Dos camas.Baño.Cocina.
La mascota del hotel.
A la entrada del hotel nos recibió una simpática mascota con gafas.
Tras aposentarnos, como ya era hora de comer, nos fuimos a buscar algún sitio. No fue difícil. Hay decenas de restaurantes y los precios son más o menos los mismos. Hay pequeñas variaciones.
Pero hablaré de nuestra primera comida en Chipre en la próxima entrada.
Notas
[1]
Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.
Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.