6 de julio de 2026
Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra visita al lago salado y a la playa Mackenzie.
Lago salado de Lárnaca
Un poco al suroeste de la ciudad de Lárnaca, muy cerca del aeropuerto, se encuentra el lago salado de Lárnaca. Es uno de los dos grandes humedales de Chipre. Tuvimos que coger el coche para ir a verlo.
Se suele hablar del «lago» salado, pero de hecho se trata de cuatro lagunas:
Alyki, Orphani, Soros y el llamado pequeño lago Airport –que en su día formó parte del lago Orphani– pero quedó aislado durante la construcción de la pista del aeropuerto [1].
Si nos fijamos en el mapa, se ve perfectamente que la pista del aeropuerto divide la laguna más grande en dos partes.
En la página ya citada del Museo Natural del lago salado [1] podemos leer:
Los hallazgos arqueológicos indican que la zona más amplia ha estado habitada desde la Edad del Bronce Tardía (1650-1050 a.C.). En tiempos prehistóricos, Alyki era un puerto que servía a la ciudad, excavado cerca de la mezquita. La ciudad fue uno de los principales centros urbanos y comerciales de Chipre durante la Edad del Bronce Tardía (1650-1050 a.C.). El abandono del asentamiento a principios del siglo XII a.C. se atribuye a una sedimentación gradual que provocó el aislamiento del puerto del mar y la posterior formación del Lago Salado.
El agua del lago procede de tres fuentes principales. La más importante es la lluvia, la segunda es la filtración del agua de mar, la tercera son las aguas subterráneas. La causa fundamental de salida de agua del lago es la evaporación. Esto último es muy relevante porque, al evaporarse, deja la sal y, en verano, cuando la superficie del lago es menor, aparece una costra blanca alrededor de todo el lago.
Nosotros lo vimos en verano, por lo tanto, la costra salina estaba presente y los flamencos, que son habituales entre los meses de noviembre y marzo, estaban ausentes.



El lago forma parte de los «sitios Ramsar», es decir, es un humedal de importancia internacional [2] y también sitio Natura 2000 [3].
Para poder ver los flamencos, hay que ir a ver el lago, tal como ya hemos dicho, entre noviembre y marzo. Por suerte, en Wikimedia, he encontrado una foto de dichas aves en el lago salado de Lárnaca.

Doy las gracias a An. Antoniou por permitirnos usar su trabajo.
Playa Mackenzie
Desde el punto del lago salado en el que estábamos hasta la playa Mackenzie hay unos cuatro kilómetros.
La playa Mackenzie, en el extremo sur de Lárnaca, es una de esas franjas de costa donde el Mediterráneo parece bajar el ritmo. Es una playa amplia, de arena dorada y aguas tranquilas, muy apreciada por quienes buscan un baño sin sobresaltos y un paseo largo junto al mar. Su ubicación, justo al lado del aeropuerto, añade un detalle curioso: mientras te tumbas al sol, los aviones pasan a baja altura sobre la línea de costa, creando un contraste entre la serenidad del agua y la vibración del viaje.

Mackenzie es una playa familiar y accesible, con servicios, restaurantes y un paseo marítimo que se llena de vida al atardecer. Aquí se mezclan turistas y chipriotas que vienen a caminar, a tomar un café frente al mar o a cenar pescado fresco en las terrazas. El agua suele estar en calma, lo que la convierte en un buen lugar para nadar sin prisa o simplemente dejarse llevar por la luz mediterránea que, en Chipre, siempre parece más generosa.
Tras un rato en el agua, decidimos tomar algo. Hay muchísimos establecimientos. Nosotros elegimos el llamado Zakos beach restaurant [1]. Es el que vimos más tranquilo.


Empezó a soplar un viento bastante fuerte.


No cenamos, simplemente tomamos unas bebidas. Entre ellas, un agua mineral y una cerveza Heineken 0.0.


Y, por supuesto, como en todos los restaurantes de Chipre, no podían faltar los gatos.

Desde el lugar donde estábamos podíamos ver cómo los aviones estaban a punto de aterrizar en el aeropuerto de Lárnaca.

Lo más curioso fue cuando se hizo de noche. Las luces de los aviones eran deslumbrantes y algunos, al llegar a nuestro lado, adquirían un aspecto sorprendente.

En la imagen de arriba se ve vagamente la silueta de un avión. A modo de experimento, le he pedido a Meta.ai que trate de mejorar la foto, y lo que ha hecho ha sido esto:

La reconstrucción ha quedado muy bonita, pero no tiene nada que ver con la realidad.
Poco después, dejamos Lárnaca y volvíamos a Ayia Napa.
Notas
[1] Página oficial del restaurante de playa Zakos. WELCOME TO ZAKOS BEACH RESTAURANT. https://zakosrestaurant.com/
Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.
Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3
