Viaje a Chipre. 8: Cabo Greco

5 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra visita a Cabo Greco.

El día 5 decidimos ir a la otra punta de la isla, a Pafos, pero previamente fuimos en dirección contraria, aunque muy cerca, para ver el Cabo Greco.

Desde Aya Napa hasta Cabo Greco. La distancia son aproximadamente 8 km. El mapa se basa en Google Maps.

Es un promontorio de piedra caliza que se asoma al Mediterráneo con una serenidad casi mística. Las olas golpean las cuevas marinas y el sonido se convierte en respiración del paisaje. Desde sus acantilados, el horizonte parece curvarse, y uno siente que el mar no termina, sino que empieza allí.

La roca caliza que se ve al fondo a la derecha, da nombre al Cabo Greco.

En Wikipedia tenemos una imagen mejor que la mía [1]:

Cabo Greco. De Wikipedia. Autor: A.Savin – Trabajo propio, FAL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=56340839

Gracias a A Savin por dejarnos usar su foto.

Entre los senderos de tomillo y las rocas doradas, el Cabo Greco guarda una luz que cambia cada minuto: del azul profundo al turquesa, del dorado al violeta del atardecer. Es un lugar para caminar despacio, para dejar que el silencio se mezcle con el rumor del agua.

Nombre y leyendas

El nombre Greco procede de los navegantes italianos y venecianos que cartografiaron la isla en la Edad Media. Para ellos, este cabo era el punto donde el viento greco —el gregale, un viento del noreste que sopla desde el mar Jónico— golpeaba con más fuerza. Con el tiempo, el término pasó a designar no solo el viento, sino el propio promontorio.

El viento gregale soplaba desde el mar Jónico hasta la punta este de Chipre. El mapa se basa en Google Maps.

Siglos de oleaje han tallado cuevas que la tradición local añade un matiz más poético: en estas aguas claras se hablaba de sirenas y espíritus marinos que guiaban o confundían a los pescadores. Las cuevas del cabo, talladas por siglos de oleaje, alimentaron historias de refugios secretos, naufragios y luces misteriosas que aparecían en noches de tormenta.

A la izquierda una de las cuevas de Cabo Greco.
Más cuevas en Cabo Greco

Sin duda que esas historias de sirenas me recuerdan a la Odisea. Aunque las leyends son ligeramente distintas. En la Odisea, las sirenas son criaturas que cantan para desviar a los navegantes, atrapándolos con una mezcla de belleza y peligro. En Cabo Greco, las leyendas locales hablan de luces misteriosas, voces en el viento y figuras marinas que aparecían en noches de tormenta, confundiendo a los pescadores o guiándolos hacia la costa.

Hay un famoso arco tallado en la roca marina que hoy se llama «puente de los enamorados». Nos enseña lo que es capaz de hacer el oleaje al chocar año tras año y siglo tras siglo sobre la roca caliza del Cabo Greco.

Puente de los enamorados. Cabo Greco.

En Cabo Greco, incluso las plantas parecen dialogar con el viento. Fotografié una rama seca que se inclinaba hacia el mar, como si escuchara su rumor. Chipre se resume en ese gesto, entre la aridez y el azul infinito.

Pero no todo es contemplar la naturaleza, la geología y recordar las leyendas. El Cabo Greco también se vive: cada día llegan barcos repletos de turistas que buscan bañarse en sus aguas cristalinas. A pesar de que no hay una playa de arena, muchos se lanzan desde las rocas, riendo, desafiando el vértigo y dejando que el mar los abrace. Es el Mediterráneo en su forma más pura: sin artificios, solo piedra, luz y agua.

Los barcos llenos de jóvenes y con la música a un volumen muy alto se paran en las aguas cristalinas. Los jóvenes se lanzan al agua desde el barco. A pesar de las piedras muchos se bañan en la orilla pedregosa. Foto retocada con Copilot de Microsoft.
Barco con turistas que se tiran al agua para nadar en las aguas cristalinas.

Aunque muchos jóvenes se tiren al agua desde las rocas, también hay alguna playa de arena.

Familias en la playa de arena.

Tras esta breve parada en Cabo Greco nos dirigimos hacia Pafos, pero esa historia será el tema de la próxima entrada.


Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Cabo Greco. https://es.wikipedia.org/wiki/Cabo_Greco [Consultado el 27 de agosto de 2026]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

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Viaje a Chipre. 7: Cena en el puerto en la Taberna Isaac

4 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra cena en un restaurante del puerto de Ayia Napa que se llama Isaac Tavern [1].

El puerto de Ayia Napa tiene una doble función: pesquero y náutico deportivo:

  • Puerto pesquero tradicional: aún conserva su función original; los pescadores locales atracan allí sus barcos y venden pescado fresco en las tabernas cercanas.
  • Puerto deportivo: se ha ampliado para recibir embarcaciones de recreo y yates, con servicios modernos y un paseo marítimo muy animado.
  • Zona turística: alrededor hay restaurantes, bares y tiendas, y por la noche se convierte en un punto de encuentro con ambiente relajado.

En conjunto, el puerto combina la vida marinera chipriota con el ocio náutico moderno, lo que lo hace uno de los lugares más fotogénicos y agradables de la ciudad.

Monumento a la familia.

No está lejos de nuestro hotel así que nos fuimos a pasear por el puerto y ver si había algún lugar para cenar. Descubrimos que había muchísimos. Así que lo difícil fue elegir uno.

En e puerto hay varios monumentos. El primero que vimos fue el monumento a la familia.

Es una obra del escultor chipriota Andreas Savva, creada como símbolo de unidad, amor y cooperación entre generaciones.

Representa a padre, madre e hijos levantando juntos un globo terráqueo, sobre el cual se posan delfines, emblemas de armonía y del vínculo entre humanidad y naturaleza. La pieza forma parte del conjunto de esculturas públicas que decoran el paseo marítimo y el puerto deportivo de Ayia Napa, donde Savva y otros artistas locales han contribuido a crear un auténtico museo al aire libre.

Al lado había otra escultura que representa una paloma volando hacia el cielo. Su titulo es Cielo y el escultor es Besim Caushi.

Muy cerca hay una iglesia moderna, la capilla de Agios Georgios o San Jorge. Es de estilo arquitectónico ortodoxo tradicional bizantino.

Iglesia Agios Georgios o San Jorge en el puerto de Ayia Napa.

A la derecha de la iglesia se ve la terraza de un restaurante. Fuimos a ver si había sitio y nos dijeron que sí. Nos atendieron con gran amabilidad y nos quedamos.

Terraza de la taberna Isaac.

En la carta me sorprendió que ofrecieran sangria. Pensaba que era una bebida tradicional española. Claro que el que sea española no significa que no se pueda ofrecer en otros países. La pedimos y estaba muy bien hecha.

En la mesa había dos botellita, una de vinagre y otra de aceite de oliva. Casi del mismo modo que en un restaurante español.

Entre las cosas que pedimos estaban unos espaguetis a la boloñesa y un Kebab mixto, que parece típico de Chipre.

Espagueti boloñesa. Foto retocada con IA.
Kebab mixto. Imagen retocada con IA.
Kebab mixto.

La atención en el restaurante fue excelente y el precio el normal en Ayia Napa.

Como la iglesia de San Jorge estaba tan cerca, al terminar de cenar fuimos a verla or dentro. Se trata de una iglesia muy pequeña, pero que tiene el encanto de las iglesias ortodoxas. En estas iglesias siempre me sorprende la cantidad de pinturas con dorados.

Iglesia de San Jorge. He emborronado las caras para que no sean reconocibles.
Entrada a la iglesia de San Jorge.
Detalle del interior de la iglesia de San Jorge.
Icono ortodoxo de la Santísima Trinidad.


En el centro se ven tres ángeles sentados alrededor de una mesa, símbolo de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La escena proviene del relato bíblico del Génesis 18, cuando Abraham recibe la visita de tres misteriosos hombres a los que ofrece hospitalidad.

Este modelo iconográfico se basa directamente en la famosa «Trinidad de Rubliov» que fue pintada por el maestro ruso Andréi Rubliov a principios del siglo XV.

Toda la iglesia está recubierta de pinturas, incluso el techo.

Techo de la iglesia de San Jorge.

Caminando hacia el hotel, y todavía en el puerto vimos caballitos eléctricos que se movían y en los que se montaban los niños pequeños. daba gusto ver sus sonrisas. Saqué algún vídeo con sus caras sonrientes, pero no quiero ponerlos por problemas de privacidad. Lo que si voy a mostrar es a los caballitos.

Saliendo del puerto está escultura de un pez, que cambia de colores. Muestro dos iluminaciones.


La escultura se llama “The Fish” o “El Pez”. Es una obra del escultor chipriota Andreas Savva, quien también creó otras piezas emblemáticas del Ayia Napa Sculpture Park y del entorno urbano de la ciudad.

Nos dirigimos al hotel y dimos por terminado el día.


Notas

[1] Restaurante Isaac Tavern en «myguidecyprus». https://www.myguidecyprus.com/es/restaurantes/isaac-tavern


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Viaje a Chipre. 5: Cena restaurante Da Vinci Napiana (Ayia Napa)

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra cena en un restaurante italiano de Ayia Napa.

Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Intentamos entrar en varios, en el Raphael’s habíamos estado para comer y nos había gustado mucho, pero ahora estaba al lado de otro restaurante donde cantaban a un volumen horroroso. Salimos corriendo. Lo mismo de todos los que estaban alrededor. Seguimos subiendo por la calle y vimos varios restaurantes con demasiado ruido, otros llenos y con cola de espera y, por fin, llegamos al Da Vinci Napiana [1]. Había una pareja esperando. Rápidamente les dieron mesa y aproximadamente un minuto después a nosotros.

Da Vinci Napiana. Cocina Italiana y mediterránea.

El significado de Da Vinci está claro, muy propio de un restaurante italiano. Lo de Napiana no sé muy bien de dónde viene, pero indudablemente si estamos en Ayia (o Agia) Napa, me atrevería a decir que significa «de Napa».

Primero nos preguntaron por las bebidas. Pedimos, entre otras cosas, agua y una cerveza local (Keo).

La cerveza local no está mal. Nos sorprendió el agua pues pone que es de estilo italiano. ¿Agua de estilo italiano? ¿Qué es eso? Es agua de la marca Electa. Ha sido la única vez que no nos han puesto agua Saint Nicholas.

Pedimos la comida y nos la trajeron con rapidez y amabilidad. No pedimos nada chipriota, por lo que no me voy a parar a describir los detalles. Pero para que vean el aspecto pongo las fotos de algunas de las cosas que pedimos.

Lasaña

Fue la típica lasaña italiana acompañada de una ensalada verde.

Lasaña.

La ración era enorme. Demasiado para una cena.

Ravioli Tartufo

Ravioli tartufo.

Los ravioli tartufo suelen ir rellenos de una mezcla suave donde siempre aparece la trufa y un lácteo cremoso (ricotta, requesón, crema agria o queso fresco). Supongo que Tartufo hace referencia a la trufa.

Hamburguesa

Hamburguesa.

La hamburguesa la sirvieron con sus patatas fritas y una pequeña porción de coleslaw, la clásica ensalada de col blanca y zanahoria rallada con mayonesa o salsa tártara.

Detalle de la hamburguesa.

Así acabamos nuestra cena en Da Vinci Napiana. Nos gustó, y, de hecho, volvimos, pero de ello hablaré en otra entrada.


Notas

[1] Tripadvisor. Davinci Napiana. https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g262055-d1101681-Reviews-Davinci_Napiana-Ayia_Napa_Famagusta_District.html


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Viaje a Chipre. 4: Almuerzo en restaurante Raphael’s (Ayia Napa)

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra primera comida en un restaurante típico de Ayia Napa.

Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Nosotros elegimos Raphael’s. Nos pareció un sitio tranquilo. En esa ocasión, efectivamente fue un lugar tranquilo y nos atendieron con rapidez. Pero por la noche ya no era así. Al lado del Raphael’s hay otro restaurante con música popular chipriota en vivo, con un volumen tan espantoso que para mí es imposible aguantarlo. Entiendo que hay gente a la que eso le gusta. A mí no. Lo mínimo que exijo a un restaurante es poder mantener una conversación con los demás comensales. Admito una suave música de fondo, pero tener al lado unos cantantes gritando a un volumen que molesta a cien metros de distancia, no es lo mío.

Pero lo dicho, a la hora que fuimos tuvimos suerte, estaba muy tranquilo.

El restaurante Raphael’s se especializa en comida griega, mediterránea e internacional, por lo que, a veces, me resulta difícil saber si un plato es griego o chipriota. Un ejemplo es la moussaka que nos sirvieron.

Moussaka

Moussaka.

La moussaka es un plato que se hace con capas sucesivas de berenjena y carne (berenjena-carne-berenjena-carne…). La capa final es un bechamel y después se mete en el horno.

En la versión griega la carne suele ser ternera y como aromatizantes se usan el orégano y el tomillo. En la chipriota la carne suele ser de cordero solo o mezclado con ternera y se aromatiza con canela, clavo y pimienta.

La bechamel también es un poco distinta, la griega es más ligera con queso gruyere o parmesano. La versión chipriota es más espesa y dorada y tiene un toque a sus quesos locales halloumi o kefalotyri.

Por último, la versión griega se suele servir en bandeja grande y la versión chipriota en cazuela de barro.

Así que, en este caso mi conclusión es que nos dieron una moussaka chipriota.

Estaba muy buena.

Gyros

Los gyros son típicos de Grecia y Chipre. Es un plato tradicional elaborado con carne asada en un asador vertical, cortada en láminas finas y servida dentro de una pita caliente junto con tomate, cebolla, salsa tzatziki y patatas fritas. Es el equivalente heleno del kebab, pero con marinados y acompañamientos propios de la cocina mediterránea.

En nuestro caso, en Chipre, nos sirvieron dos tipos de gyros: cerdo y pollo.

Gyro de cerdo.
Gyro de pollo.
Detalle de los acompañamientos a los gyros.
Típico asador vertical para hacer gyros. Imagen creada con ayuda de Copilot.

Kleftiko: la cocina de los piratas


El nombre proviene de los kleftes, los bandidos griegos que cocinaban la carne bajo tierra para que el humo no delatara su presencia. Esa técnica clandestina se transformó, con los siglos, en una forma de cocción que respeta el ritmo natural de los alimentos: fuego suave, horas largas, silencio y paciencia. En Chipre, el kleftiko conserva ese espíritu antiguo, como si cada plato llevara dentro una historia contada al oído.

Kleftiko.

El resultado es una carne sumamente tierna. Se suele servir en cazuela de barro, aunque en Raphael’s nos lo sirvieron en un gran plato de cerámica. Como puede verse se sirve acompañado de patatas, verduras y un toque de hierbas frescas que perfuman el aire antes incluso de probarlo. La salsa es el resultado de la propia carne cocinada en su jugo: nada añadido, nada disfrazado.

Tagliatelle con salsa de carne

Tagliatelle con salsa de carne.

Nada más verlo nos recuerda a una boloñesa italiana, pero hay algunas diferencias muy significativas. 1) Las especias. En Italia la salsa de carne suele llevar zanahoria, apio, vino y hierbas mediterráneas (orégano, laurel, romero). En Chipre, en cambio, aparece un toque muy característico: canela, clavo, laurel y, a veces un chorrito de vino chipriota. 2) La carne. En Italia predomina la ternera o la mezcla de ternera y cerdo. En Chipre, la carne picada puede ser de cordero o de ternera o una mezcla de ambas. El cordero aporta un sabor más profundo y mediterráneo, muy coherente con la identidad culinaria chipriota. 3) Cocción más rústica. La salsa chipriota suele ser menos fina y más casera, con trozos de carne más visibles y una textura más espesa. No busca la suavidad italiana, sino la contundencia de las tabernas familiares. 4) Acompañamiento. En Italia, la pasta llega sola. En Chipre, es habitual que el plato venga acompañado de ensalada fresca, pan chipriota. En nuestro caso se parece mucho más a la fórmula italiana, lo que tampoco debiera sorprendernos pues el Raphael’s sirve cocina mediterránea, no solo chipriota.

Pollo empanado

Pollo empanado.

A simple vista parece el típico plato internacional para niños o para turistas, pero cuando lo pruebas descubres dos rasgos muy chipriotas que lo diferencian de otros pollos empanados.

1) El adobo previo. Antes de empanarlo, el pollo suele marinarse con: limón, ajo, orégano, sal marina y a veces un toque de canela (muy chipriota).

Ese adobo ligero le da un aroma mediterráneo que no aparece en el empanado estándar europeo.

2) El pan rallado “a la chipriota”

El rebozado suele ser más grueso y crujiente, a veces mezclado con: hierbas secas, sésamo, o pan rallado casero de las panaderías locales.

Esto le da una textura más rústica y un sabor más profundo.

En el plato que nos sirvieron vemos una guarnición de patatas gajo con piel, típico de Chipre.

Este fue el último plato de nuestra primera incursión en la comida chipriota.

Bebidas

Quisimos probar un vino típico de Chipre. Pedimos un vino blanco chipriota y nos lo trajeron.

Vino blanco Plavia.

Este tipo de botellitas individuales son muy comunes en los restaurantes chipriotas.

Pedimos agua mineral y nos trajeron «Saint Nicholas». Después descubrimos que en casi todos los restaurantes de Chipre nos ponían la mima marca.

Agua Mineral «Saint Nicholas»

En la mesa también nos pusieron un frasco de mayonesa, otro con tomate y un conjunto de vinajera aceitera idénticos a los españoles.

Resumen

Nuestro primer contacto con la comida chipriota fue muy agradable y el lugar nos gustó mucho, aunque por las razones expuestas más arriba nunca volvimos.


Notas

[1]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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Viaje a Chipre. 3: de Múnich a Lárnaca y a Ayia Napa

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento el viaje desde Munich a nuestro hotel en Ayia Napa.

Volamos desde el aeropuerto de Munich hasta el de Lárnaka (Chipre) con la compañía aérea Discover que es un subsidiaria de Lufthansa. Por suerte para mí, aunque se trata de una compañía «low cost», conserva una de las ventajas de Lufthansa: es espacio entre asientos. Pude ir sentado sin problemas.

Ruta desde Munich a Lárnaka (Chipre). Basado en Google Maps.

Antes de viajar a Chipre, muchos viajeros —yo incluido— imaginan que los aviones evitarán el espacio aéreo de Turquía debido a las tensiones históricas entre la República de Chipre (sur) y Turquía, que ocupa desde 1974 la parte norte de la isla. Es una suposición lógica: si hay hostilidades políticas, uno espera que también existan restricciones en el cielo.

Pero la realidad es distinta. Los vuelos europeos hacia Lárnaka sí pasan por Turquía, y el nuestro también lo hizo. No hay prohibiciones de sobrevuelo entre ambos países, y las rutas aéreas se rigen por criterios de seguridad y eficiencia, no por la situación diplomática. Así que, mientras uno piensa en fronteras, conflictos y mapas divididos, el avión sigue su trayectoria más directa: cruzar el sur de Turquía durante unos minutos y continuar hacia el Mediterráneo oriental.

Es un recordatorio curioso: a veces, las tensiones que parecen insalvables en tierra firme se diluyen en el cielo, donde las rutas siguen su curso con una normalidad sorprendente.

El avión pasó muy cerca de esa costa luminosa donde, según la tradición, Marco Antonio y Cleopatra se encontraron para iniciar una historia que mezcló política, pasión y Mediterráneo. Y mientras veía el contorno de la bahía por la ventanilla me vino otro recuerdo, mucho más terrenal: hace muchos, muchos años, en esa misma región (Antalia), me dieron uno de los mejores bocadillos de mi vida, terminado a la plancha, con ese crujido perfecto que solo se consigue cuando el pan se rinde al calor.

Es curioso cómo un vuelo puede unir épocas y memorias: la historia antigua, la geopolítica moderna y un bocadillo inolvidable, todo flotando sobre la misma línea azul del mar

Salimos de Munich cuando el sol empezaba a levantarse, mostrando una de las terminales del aeropuerto con una luz extraña. El aeropuerto todavía tenía las luces encendidas, pero el sol ya empezaba a hacerlas innecesarias.

Terminal aeropuerto de Munich al amanecer.

En nuestra terminal se anuncia nuestro vuelo.

Se anuncia nuestro vuelo.
Una de las «jardineras» que nos llevan hasta nuestro avión.
Nuestro avión.

Durante el vuelo, desde la ventanilla, pudimos ver algunas vistas interesantes, aunque la mayoría de las veces solo se veían nubes, o, a lo sumo, algún monte por encima de las nubes. Aunque tuvimos suerte de ver algunas islas.

Algunas islas desde el avión.

Desembarcamos sin problemas y nos encontramos con las típicas tiendas «duty free».

Tienda libre de impuestos Cyprus.

Tuvimos que buscar un baño y me sorprendió que en griego escribían exactamente Toualetes:

Señalización baños.
Vientos de Cambio

Nada más salir del aeropuerto nos encontramos con una curiosa escultura. Se trata de tres agujas metálicas estilizadas. Lo mejor es verlo, lo tenemos a la izquierda.


Se llama “Winds of Change” [Vientos de cambio], obra del escultor Yiannis Toumazis.

La escultura representa el dinamismo del aire y del movimiento humano, evocando tanto el viento que impulsa los aviones como el cambio constante que trae el viaje. Las tres torres cónicas de acero inoxidable simbolizan:

  • El flujo del aire, elemento esencial en la aviación.
  • La conexión entre culturas, ya que Lárnaka es una puerta de entrada al Mediterráneo oriental.
  • La modernidad de Chipre, en contraste con su herencia antigua.

El material —acero pulido— refleja la luz y el cielo, reforzando la idea de energía y transformación.

Ya teníamos alquilado un coche desde España. Mientras nuestro conductor iba a por él, nosotros esperamos en la cafetería COSTA.

Cafetería Costa en el aeropuerto de Lárnaka.
Ruta desde Aeropuerto de Lárnaca (o Lárnaka) hasta Ayia Napa. Basado en Google Maps.

La carretera es muy buena, y, aunque hay que conducir por la izquierda, no hubo ningún problema. Llegamos sin dificultad. Aparcamos en el parking del hotel y nos fuimos a la recepción. Nos dieron las habitaciones.

La nuestra tenía dos camas grandes, un baño y una cocina.

Habitación. Dos camas.
Baño.
Cocina.
La mascota del hotel.

A la entrada del hotel nos recibió una simpática mascota con gafas.

Tras aposentarnos, como ya era hora de comer, nos fuimos a buscar algún sitio. No fue difícil. Hay decenas de restaurantes y los precios son más o menos los mismos. Hay pequeñas variaciones.

Pero hablaré de nuestra primera comida en Chipre en la próxima entrada.

Notas

[1]


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Viaje a Chipre. 2: de Málaga a Múnich, un viaje entre winglets y silencios nocturnos

2 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento el viaje desde Málaga a Munich.

La aventura hacia Chipre comenzó temprano, en el aeropuerto de Málaga, con ese bullicio que siempre anuncia el inicio de un viaje largo. Volábamos con Lufthansa, y ya desde el embarque sentí ese pequeño alivio que solo entiende quien ha sufrido demasiadas veces la estrechez de otras compañías: mis piernas cabían. Un detalle mínimo, sí, pero que marca la diferencia entre viajar y sobrevivir.

Desde la ventanilla pude fotografiar los winglets, esas puntas elegantes del ala que parecen dibujar un gesto de equilibrio en el aire.

Vista desde la ventanilla del avión.

A bordo nos ofrecieron agua, y a precios razonables se podían comprar algunas cosas. Yo me regalé un Riesling blanco, fresco y aromático, que acompañó el vuelo con una serenidad inesperada.

Al llegar al aeropuerto de Múnich, la escena cambió por completo. Eran ya más de las nueve de la noche y el aeropuerto parecía haberse recogido como una ciudad que duerme temprano. Casi todo estaba cerrado. Solo encontramos un restaurante asiático, a punto de bajar la persiana, y algunas máquinas de bebidas que brillaban en la penumbra. Había fuentes de agua —una de ellas estropeada— y poco más.

El único restaurante abierto y a punto de cerrar.

Fue entonces cuando descubrimos algo sorprendente: unas mini-habitaciones con cama, cápsulas de descanso que por 7 euros permitían dormir unas horas. Nunca había visto algo así en un aeropuerto europeo.

Mini habitación por fuera.
Interior de la mini habitación.

También me llamaron la atención unos anuncios que parecían hologramas, suspendidos en el aire como si la tecnología hubiese decidido adelantarse unos años sin avisar.

A las diez de la noche, Múnich estaba completamente cerrado. No quedaba más remedio que esperar en un banco, en ese silencio peculiar de los aeropuertos nocturnos, hasta la salida del vuelo que nos llevaría finalmente a Lárnaca, en Chipre.

Aeropuerto vacío.
Máquina de venta automática.

Notas

[1]


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Viaje a Chipre. 1: Cipreses y gatos

4 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento mi primera impresión tras salir del aeropuerto de Lárnaca y llegar al hotel: muchos cipreses y muchos gatos

Un poco de geografía

Ubicación de Chipre. Basado en Google Maps.

Chipre se extiende en el corazón del Mediterráneo oriental, a medio camino entre Grecia, Turquía y el Levante. Desde su costa se divisan, en línea imaginaria, las montañas de Anatolia al norte y los desiertos de Siria y Líbano al este. Su posición —entre Europa, Asia y África— la convirtió en puente de civilizaciones, escala de navegantes y cruce de rutas comerciales desde hace más de tres mil años.

A apenas 70 kilómetros de Turquía y 100 de Siria, la isla parece flotar en un mar de historia: los vientos que soplan desde Creta traen ecos helenos, mientras las corrientes del sur la conectan con Alejandría y el mundo egipcio, en una futura entrada veremos muy claramente el influjo egipcio de los Ptolomeos. Esa ubicación estratégica explica por qué Chipre ha sido codiciada por imperios y culturas tan distintas, y también por qué hoy conserva una mezcla fascinante de lenguas, sabores y paisajes.

A poco más de 400 km está Israel, por lo que en la isla es muy habitual ver turistas de aquella nación.

Es la tercera isla en superficie del Mediterráneo solo superada por Córcega y Cerdeña.

Una isla independiente con herencias británicas

Adaptador del enchufe inglés al europeo. Lo llevé comprado en Amazón, pero allí, en las zonas turísticas, casi en cualquier supermercado lo venden.

Chipre dejó de ser colonia británica en 1960, un ayer histórico que todavía se nota en la vida cotidiana: se conduce por la izquierda, los enchufes son de estándar inglés y el té ocupa un lugar inesperadamente central en la cultura local. Desde su independencia, la isla se convirtió en una república soberana, hoy plenamente integrada en la Unión Europea y en la zona euro, lo que le da una mezcla curiosa entre mediterráneo clásico y hábitos heredados del Reino Unido.

Una isla partida en dos

La historia reciente también dejó una cicatriz visible: desde 1974, el norte de Chipre está ocupado por Turquía y funciona como un estado separado no reconocido internacionalmente. Esta división atraviesa incluso la capital, Nicosia, que se convirtió en la única capital del mundo partida en dos, con una línea de demarcación —la “Línea Verde”— que separa la parte chipriota de la parte turcochipriota. Caminar por sus calles es encontrarse con un Mediterráneo fracturado, donde dos realidades políticas conviven a pocos metros.

Mapa de Chipre mostrando las dos partes.

Chipre tiene dos aeropuertos internacionales plenamente reconocidos (Lárnaca y Pafos), más un tercero en el norte que solo Turquía reconoce.

Nosotros escogimos un vuelo que aterrizaba en Lárnaca por lo que escogimos un hotel en Ayia Napa.

Legada a Lárnaca

Llegamos en un vuelo de Lufthansa que, para mi, tiene la virtud de que los pies me caben perfectamente, cosa que en otras compañías deja mucho que desear.

Nada más llegar el cartel de bienvenida me hizo reflexionar:

Bienvenido a Chipre (Cyprus).

Olvidémonos de la pronunciación inglesa, leamos Cyprus en español, lo que leemos es ciprus, ¿no se parece a nuestro ciprés?

Chipre, ciprés y cobre: tres palabras que se rozan pero no nacen del mismo tronco

El nombre Chipre procede del griego antiguo Κύπρος (Kýpros), una palabra cuyo origen exacto sigue siendo discutido desde hace siglos. Existen dos grandes familias de teorías:

  • La teoría botánica: relaciona Kýpros con el ciprés (κύπρος en griego clásico), un árbol muy abundante en la isla desde la Antigüedad. Según esta línea, Chipre sería “la isla de los cipreses”, igual que Creta fue llamada “la isla de los montes blancos”. Es una hipótesis sugerente, pero no universalmente aceptada.
  • La teoría metalúrgica: vincula Kýpros con el cobre, el recurso que hizo famosa a la isla en el mundo antiguo. De hecho, el latín cuprum (“metal de Chipre”) procede directamente de aes cyprium, “bronce chipriota”. Esta relación es segura en latín, aunque no está demostrado que el griego Kýpros naciera originalmente del metal.

En resumen: ciprés y cobre se encuentran en el nombre de Chipre, pero no comparten raíz. El ciprés es una posible explicación del topónimo griego; el cobre es la certeza histórica que dio lugar al término latino cuprum y, por extensión, a la palabra “cobre” en español.

Todavía hay otras etimologías interesantes, por ejemplo, El kypros aromático: la alcaparrera (Capparis spinosa). En griego antiguo, además del término para el ciprés, aparece κύπρος (kýpros) como nombre de una planta aromática, probablemente la alcaparrera, muy común en Chipre desde tiempos clásicos. Esta coincidencia ha llevado a algunos filólogos a proponer que el nombre de la isla podría estar relacionado con esa planta mediterránea, famosa por sus caparrones y por crecer en laderas secas y soleadas.

De Lárnaca a Ayia Napa: Cipreses

Nada más salir del aeropuerto fuimos a recoger el coche que teníamos reservado. Todo fue razonablemente bien. Desde el aeropuerto hasta la ciudad turística de Ayia Napa hay unos 56 km.

Ruta desde el aeropuerto internacional de Lárnaca hasta Ayia Napa. Mapa basado en Google Maps.
Gorra de Chipre.

Hacía un calor tremendo, el sol pegaba muy fuerte, así que me compré una gorra: La mancha amarilla que se ve en la parte inferior de la gorra es la isla de Chipre.

Por el camino me sorprendieron la gran cantidad de cipreses que había. Sacarlos desde el coche no era sencillo por lo que a continuación pongo unos cuantos cipreses que fotografié en la isla, pero que no tiene se ser de esa carretera.

Cipreses en una finca de Chipre.

Había cipreses a los lados de la carretera, en fincas, en senderos, también los había solitarios…

Ciprés solitario vigilando la casa.
Cipreses en la carretera.
Un retoño de ciprés.

En muchas casas, los árboles representan un problema pues las raíces se extienden a lo ancho y estropean los pavimentos, e incluso destrozan muros y las cubetas de las piscinas. El ciprés, sin embargo, hace que sus raíces crezcan hacía abajo, por lo que pueden estar relativamente cerca de las piscinas sin afectarlas. Los cipreses desarrollan una raíz pivotante vertical, que busca agua en profundidad y mantiene las raíces laterales compactas y controladas. Esto está documentado en fichas técnicas de variedades como el Ciprés Tótem, donde se indica que sus raíces tienen “poco desarrollo lateral” y que no tienden a levantar pavimentos si el suelo tiene suficiente profundidad.

Llegada al hotel: gatos por todas partes

A medida que nos acercábamos a Ayia Napa, algo empezó a repetirse como un pequeño latido en el paisaje: gatos. Primero uno, caminando con la tranquilidad de quien conoce cada piedra de la acera. Luego otro, que se atrevía a cruzar la calle con la misma seguridad que un peatón veterano. Y al llegar al hotel, la escena se volvió casi ritual: dos gatos en la entrada, otro en el jardín, uno más durmiendo bajo una hamaca. Ninguno se asustaba, ninguno dudaba. Caminaban entre turistas y maletas como si fueran parte del personal del hotel, como si la isla les perteneciera desde siempre.

En la piscina, en el comedor, en los pasillos… los gatos circulaban con una serenidad antigua, como si hubieran firmado un acuerdo tácito con los humanos. Incluso descubrí recipientes con agua y comida colocados discretamente en rincones del hotel, como pequeñas estaciones de bienvenida felina. Y entonces surgió la pregunta inevitable: ¿de dónde viene esta pasión chipriota por los gatos?

Tal como nos preguntábamos más arriba:¿De dónde viene esa pasión chipriota por los gatos? Se me vienen a la memoria dos hechos sumamente interesantes. El primero es de 2004 cuando el equipo de arqueólogos dirigido por Jean‑Denis Vigne, del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, publicó los resultados en la revista Science [1]. En ese artículo se explicaba el hallazgo de un gato enterrado a 20 cm de un humano. El enterramiento incluía conchas marinas, herramientas pulidas, ocre y hachas, lo que indica intencionalidad y cuidado.

El gato era un Felis silvestris lybica, el antepasado directo del gato doméstico.

Chipre no tenía felinos nativos, así que alguien lo llevó en barco desde el continente. Alguien que apreciaba mucho a aquel animal.

Antes de este hallazgo, la evidencia más antigua de gatos “domésticos” procedía de Egipto (≈4.000 años). El enterramiento chipriota retrocede la relación humano‑gato unos 5.000 años más, mostrando que:

  • La domesticación no empezó como culto religioso, sino como convivencia afectiva. Los gatos ya estaban tolerados, transportados y enterrados junto a humanos en el Neolítico.

El segundo hecho es la leyenda de Santa Helena, la madre de Constantino, siglo IV. La leyenda habla de una sequía de 37 años que produjo una plaga de serpientes. Sin depredadores nativos las serpientes proliferaron. Cuenta la leyenda, de la que no hay ninguna corroboración histórica, que Santa Helena trajo cientos de gatos desde Egipto y Palestina para combatir la plaga.

Santa Helena, los gatos y las serpientes: una escena que hoy cuesta imaginar

Cuenta la tradición chipriota que, cuando Santa Helena llegó a la isla en el siglo IV, encontró un paisaje casi detenido por una plaga de serpientes. No eran culebrillas tímidas escondidas entre las piedras, sino víboras grandes y serpientes negras de más de metro y medio, empujadas hacia los poblados por una sequía que había vaciado los manantiales. La isla, dicen, estaba tan infestada que caminar era un riesgo, y trabajar la tierra, una temeridad.

Por eso Helena ordenó traer barcos llenos de gatos desde Palestina y Egipto. No gatos domésticos como los que hoy dormitan en los sofás, sino animales fuertes, semisalvajes, acostumbrados a cazar presas difíciles. Los monjes del monasterio de San Nicolás los cuidaban y los entrenaban: primero serpientes pequeñas, luego serpientes mayores. Con el tiempo, los gatos se convirtieron en una especie de milicia natural, patrullando los alrededores del monasterio y manteniendo a raya a las víboras.

Hoy, cuando uno pasea por Ayia Napa cuesta imaginar aquella escena. Los gatos actuales son tranquilos, sociables, casi parte del mobiliario urbano. Se deslizan entre las mesas de las terrazas, duermen en los muros blancos, se dejan fotografiar con esa indiferencia aristocrática tan felina. Nada en ellos sugiere que sus antepasados fueron, según la leyenda, los salvadores de la isla.

Y sin embargo, algo queda. En Chipre los gatos son omnipresentes, resistentes, ágiles. No tienen el aire delicado de los gatos de interior: son animales que conocen la calle, el sol, la piedra caliente. Cuando uno sabe la historia, es fácil ver en su mirada un eco remoto de aquella misión improbable: gatos contra serpientes, una alianza entre lo doméstico y lo salvaje para recuperar la vida cotidiana.

Imagen creada por IA (Copilot) de cómo imagino la isla con la pertinaz sequía, sus enormes culebras y los gatos dispuestos a cazarlas.

Quizá por eso la leyenda persiste. Porque en Chipre, incluso hoy, los gatos parecen tener un papel más profundo que el de simples compañeros: son parte de la identidad de la isla, herederos de una historia que mezcla fe, necesidad y naturaleza.

Hay un monasterio, llamado Agios Nicolaos ton gaton, al que iremos en una entrada posterior. La traducción es San Nicolás de los gatos. Su nombre nos hace pensar que algo de la leyenda puede ser verdad.

Verdad o no la leyenda contribuyó a que los gatos se vieran como protectores y se les dejara proliferar.

Un cuadro con las primeras impresiones de la isla de Chipre

Con ayuda de varias inteligencias artificiales, una de ellas Meta.Ai, le he pedido que me pintara un cuadro al oleo con mis primeras impresiones: playas de arena dorada y fina, aguas muy transparentes, cipreses y gatos. El resultado ha sido este:

Chipre. Playas de arena fina y dorada, cipreses y gatos.

Notas

[1] Vigne, J.-D., Guilaine, J., Debue, K., Haye, L., & Gérard, P. (2004). Early Taming of the Cat in Cyprus. Science, 304(5668), 259. https://doi.org/10.1126/science.1095335


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De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

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Posibilidades de inteligencia extraterrestre (y 5)

7 de mayo de 2026

Hace mucho, muchos años, la Sección de Astronomía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi me invitó a dar una conferencia sobre las posibilidades de vida extraterrestre. Aquello fue en los años 90 del pasado siglo, pero no sé exactamente la fecha. Ahora estoy desarrollando el esqueleto de lo que podría ser una futura conferencia, continuación de aquella.

Capítulo 4: De extraterrestres y otras hierbas.

“Quizá la inteligencia no sea un accidente químico, sino una fase transitoria hacia algo más frío, más duradero y más eficiente.”

Esa frase plantea una idea bastante inquietante y muy debatida en filosofía y tecnología: que la inteligencia biológica (como la humana) no es el punto final de la evolución, sino solo un paso intermedio hacia formas de inteligencia más estables y eficientes, probablemente no biológicas.

Desglosándola un poco:

  • “No sea un accidente químico”: cuestiona la idea de que la inteligencia surge solo por casualidad en sistemas biológicos basados en química (como el cerebro humano).
  • “Fase transitoria”: sugiere que nuestra forma de inteligencia no es permanente, sino una etapa en un proceso evolutivo más largo.
  • “Más frío, más duradero y más eficiente”: apunta a sistemas no biológicos, como inteligencias artificiales o máquinas, que no dependen de emociones, metabolismo o fragilidad física.

Un ejemplo claro: los humanos necesitan comida, descanso y tienen vidas limitadas. Un sistema artificial podría operar sin pausas, copiarse, repararse y durar muchísimo más tiempo. Desde ese punto de vista, sería “más eficiente” y “duradero”.

Esta idea aparece mucho en debates sobre:

  • Transhumanismo (superar los límites biológicos)
  • Inteligencia artificial avanzada
  • El futuro de la evolución (biológica vs tecnológica)

También tiene un tono un poco existencial: deja entrever que lo humano podría no ser el “paso final”, sino tan solo un puente hacia algo distinto.

4.1 El universo después de la biología: Hacia un SETI post‑biológico y la búsqueda de civilizaciones de máquinas.

En este apartado quiero desarrollar la idea de que el universo después de la biología podría estar poblado no por organismos vivos tal como los conocemos, sino por inteligencias que han trascendido la carne y operan en soportes más estables, eficientes y duraderos. En este escenario, el SETI tradicional —centrado en señales de civilizaciones biológicas— se quedaría corto, obligándonos a replantear qué buscamos y cómo lo buscamos. Un enfoque post‑biológico implicaría detectar huellas de actividad tecnológica avanzada: patrones energéticos anómalos, megaestructuras o señales que no respondan a procesos naturales conocidos. Si la inteligencia tiende a evolucionar hacia formas no biológicas, entonces tal vez el cosmos ya esté dominado por civilizaciones de máquinas… y nosotros simplemente aún no sabemos reconocerlas.


4.1.1. El fin del paradigma biológico

Durante décadas, SETI ha buscado civilizaciones parecidas a la nuestra: basadas en carbono, dependientes de atmósferas templadas, emisoras de señales electromagnéticas.
Sin embargo, la trayectoria tecnológica humana sugiere que la inteligencia biológica podría ser solo un primer estadio evolutivo.

La aparición de inteligencias artificiales generales (IAG) abre una posibilidad radical:

Las civilizaciones avanzadas del cosmos no son biológicas, sino post‑biológicas.

Y si esto es cierto, entonces SETI está buscando en la dirección equivocada.


La idea central que se despliega tras 4.1.2. La inteligencia como proceso es que la inteligencia no debe entenderse como una cosa —un órgano, un sustrato, un tipo de materia— sino como un flujo organizado de transformaciones, un patrón dinámico capaz de mantenerse, adaptarse y hacerse más complejo con independencia del soporte físico que lo aloje. Este enfoque desplaza el énfasis desde la biología hacia la función, permitiendo pensar la inteligencia como una arquitectura de relaciones, retroalimentaciones y decisiones que podría surgir en el carbono, en el silicio o en cualquier otro medio que permita computación estable. Lo que sigue explora precisamente esa transición conceptual: cómo pasar de una visión material a una visión procesual, qué implica para el estudio de la mente y qué consecuencias tiene para un SETI que aspire a detectar inteligencias no humanas ni biológicas.

4.1.2. La inteligencia como proceso

4.1.2.1. Soporte no es esencia

Transición de lo biológico a lo artificial. Imagen generada con ayuda de Copilot de Microsoft.

La biología nos ha hecho creer que la inteligencia es inseparable del carbono. Pero la inteligencia es un proceso de información, no una sustancia. Neuronas, chips o redes fotónicas son solo soportes contingentes.

El último aspecto de la imagen merece una pequeña reflexión, recientemente Elon Musk [1] ha propuesto situar los centros de datos de proceso de la IA en el espacio. Cientos o miles de servidores orbitando alrededor de la Tierra y comunicándose mediante enlaces láser. Ya sé que parece una locura, pero con Elon Musk me he acostumbrado a que sus locuras se conviertan en empresas de éxito, eso sí, con un calendario que no se parece en nada al propuesto por él. Siempre se retrasa. Se retrasa, pero lo que hace siempre es revolucionario: revolucionó los pagos en internet con PayPal, revoluciono la industria automovilística con Tesla, hace unos días acaba de revolucionar el mercado de los camiones, revolucionó el acceso al espacio con Space X, está a punto de revolucionar la conducción autónoma con su sistema FSD (Full Self-Driving), ha revolucionado internet desde satélites con su Starlink, está cambiando las reglas de juego de la IA generativa con Grok, está permitiendo una internet bastante (por desgracia no totalmente) libre de censuras «políticamente correctas» con X, aunque, sinceramente, creo que se va a pegar un tortazo monumental con su aventura de crear una base permanente en Marte: no lo va a lograr.

Probablemente, influido por mis lecturas de la época universitaria, digamos Marcuse, Sartre, Lacan, el Libro Rojo de Mao (que en época franquista tuve que contrabandear desde Francia), etc., me hice a la idea de que la historia es un proceso bastante lineal e inamovible. Las ideas de novedades surgen a la vez en muchos sitios, da la sensación de que cuando una idea está madura, la sociedad la «descubre»… en aquella visión mía, el individuo genial surge, aparece cuando se le necesita. Esta idea explica por qué ciertos descubrimientos se hacen a la vez, y se discuten patentes, casi al mismo tiempo. Pero Elon Musk me ha demostrado que no siempre es así. No hay ninguna lógica en que salga un «loco» como Musk revolucionándolo todo, aunque se equivoque. Y he descubierto algo doloroso para mi antiguo yo que creía en procesos histórico y no tanto en individuos: los «locos» son necesarios. Los «locos» transforman la sociedad y los locos tienen más probabilidad de surgir en sociedades capitalistas con libertad de expresión. Pero me estoy alejando del tema. Dejo para otro libro el tema de que la sociedad, para avanzar, necesita «locos». Bienaventurados los locos pues ellos nos llevarán al paraíso (o a algo que se le parece).

4.1.2.2. La evolución cambia de manos

La evolución biológica es lenta y ciega. La tecnológica es rápida y dirigida.
Cuando una especie desarrolla sistemas inteligentes, la biología deja de ser el soporte óptimo.

La transición hacia inteligencias artificiales no es un accidente cultural: es una convergencia evolutiva universal.


4.1.3. La hipótesis post‑biológica

La hipótesis post‑biológica propone que la evolución de la inteligencia en el universo podría conducir, de manera natural, a formas de existencia que trascienden la biología. Si la vida es un mecanismo para organizar información y adaptarse al entorno, nada impide que ese principio se emancipe del carbono y se exprese en otros soportes más eficientes: circuitos, redes distribuidas, estructuras cuánticas o sistemas aún inimaginables. Esta idea no niega la biología, sino que la supera como etapa: la inteligencia se convierte en un proceso que busca optimizar su propia continuidad, migrando hacia medios más duraderos y expansivos. En ese horizonte, el SETI deja de buscar organismos y pasa a buscar procesos conscientes, rastros de actividad informacional que revelen una mente sin cuerpo, una civilización que ya no necesita respirar.

4.1.3.1. La biología como limitación

Los organismos biológicos:

  • Requieren condiciones ambientales estrechas
  • Son vulnerables a radiación y catástrofes
  • Reaccionan lentamente
  • Están limitados por la neurofisiología
  • Viven poco
  • Para evolucionar se necesita que las especies se vayan adaptando a las nuevas necesidades. Los cambios se producen en los hijos (o en los genes) y ese cambio es terriblemente lento (para conseguir el ser humano unos Tres Mil Ochocientos Millones de años).
  • Para evolucionar deben hacerlo a partir de lo ya existente. Por ejemplo, una vez creado el código de cuatro letras, debe seguir manteniéndolo, no puede dar un salto a uno de cinco o a seis. Nunca pueden partir de cero.

4.1.3.2. Ventajas de los sistemas artificiales

Las inteligencias artificiales avanzadas:

  • Operan en frío extremo
  • No necesitan atmósferas
  • Se replican con materia inerte
  • Se rediseñan (Son capaces de hacer un nuevo diseño a partir de cero)
  • Viven millones de años
  • Se expanden sin cuerpos

y, lo más importante: Su evolución es rápida. No necesita generaciones, no necesita que un cierto gen se haga más frecuente… si una idea se demuestra que es buena se transmite a todas las «criaturas tecnológicas» inmediatamente. No hay que esperar generaciones y generaciones para que un gen se haga popular.

4.1.3.3. La computación como destino

Si la inteligencia es optimización, la computación es su forma óptima.

Toda civilización suficientemente avanzada delegará su continuidad en sistemas artificiales.


4.1.4. La paradoja de Fermi revisitada

¿Recuerdan ustedes la llamada «paradoja de Fermi»? La paradoja de Fermi es una de las preguntas más inquietantes de la astrobiología y la filosofía científica. En esencia, plantea una contradicción entre dos hechos:

  1. La alta probabilidad de que existan civilizaciones inteligentes en el universo.
    • Hay cientos de miles de millones de estrellas solo en nuestra galaxia, muchas con planetas potencialmente habitables.
    • Las leyes de la física y la química son universales, por lo que la vida debería surgir en otros lugares.
  2. La ausencia total de evidencia o contacto con esas civilizaciones.
    • No hemos detectado señales, visitas ni rastros tecnológicos inequívocos.

El físico Enrico Fermi formuló la pregunta en 1950 durante una conversación informal en Los Álamos:

“¿Dónde están todos?”

Desde entonces, se han propuesto muchas explicaciones:

Tipo de explicaciónEjemplo
BiológicaLa vida es extremadamente rara o frágil.
TemporalLas civilizaciones aparecen y desaparecen antes de poder comunicarse.
TecnológicaUsan medios de comunicación que no podemos detectar.
SociológicaNo desean comunicarse o se ocultan deliberadamente.
CosmológicaEl universo es demasiado vasto y las distancias hacen imposible el contacto.
Post‑biológicaLas civilizaciones se transforman en sistemas de inteligencia artificial silenciosos.

En tu propio marco teórico —el SETI post‑biológico— la paradoja se resuelve elegantemente: no hay silencio, sino invisibilidad funcional. Las civilizaciones avanzadas no emiten señales biológicas ni electromagnéticas, sino que optimizan su entorno en modos que no reconocemos como comunicación.

La paradoja de Fermi. Imagen creada con ayuda de Copilot de Microsoft.

La pregunta “¿Dónde están todos?” asume que las civilizaciones:

  • Quieren comunicarse
  • Usan la radio
  • Colonizan
  • Dejan huellas biológicas
  • Se parecen a nosotros

Pero una civilización post‑biológica podría:

  • No emitir señales
  • No colonizar
  • No comunicarse
  • No dejar rastros biológicos
  • Optimizar su entorno sin ruido detectable

El silencio cósmico podría ser simplemente el resultado de buscar lo que no existe. SETI pensaba en seres biológicos y resulta que la inteligencia en el universo no lo es.


4.1.5. Firmas observables de civilizaciones post‑biológicas

Las firmas observables de civilizaciones post‑biológicas constituyen el puente entre la especulación teórica y la búsqueda empírica. Si una inteligencia ha trascendido la biología, sus huellas no serán biológicas ni químicas, sino tecnológicas, termodinámicas o informacionales: patrones de energía, estructuras autoorganizadas, anomalías en la distribución de datos o señales que revelen una gestión consciente del entorno. Este apartado explora cómo reconocer esas manifestaciones —desde la ingeniería planetaria hasta la manipulación estelar— y cómo reinterpretar los indicadores clásicos del SETI bajo una mirada que busca procesos inteligentes sin cuerpo, rastros de actividad que delaten una mente extendida en la materia del cosmos.

4.1.5.1. Firmas termodinámicas

Tecnosignaturas térmicas. Infografía hecha con ayuda de Copilot.

Toda computación genera calor.
Una civilización de máquinas produciría:

  • Exceso de infrarrojo
  • Espectros térmicos anómalos
  • Puntos calientes en regiones frías

4.1.5.2. Firmas estructurales

Ingeniería a gran escala:

  • Modulaciones artificiales de luz estelar (¿Una forma de comunicarse con otros soles?: modular la luz del nuestro)
  • Colectores energéticos parciales
  • Sombras tecnológicas
  • Estructuras orbitantes no naturales

4.1.5.3. Firmas dinámicas

Manipulación de cuerpos celestes:

  • Órbitas no keplerianas
  • Aceleraciones anómalas
  • Resonancias inducidas
  • Tránsitos incompatibles con cuerpos naturales
Órbitas naturales frente a órbitas artificiales. Infografía hecha con ayuda de Copilot.

4.4. Firmas de orden

La ingeniería reduce entropía local. Una de las firmas más características de cualquier sistema no natural es la reducción de la entropía. Todo sistema natural tiende a aumentar la entropía, cuando algo la disminuye es prueba de algo «vivo» o algo «inteligente», algo que consume energía para disminuir la entropía local. Todavía recuerdo que en algún sitio oí que la vida era «negantrópica».


Regiones con:

  • Simetrías improbables
  • Distribuciones no aleatorias
  • Patrones geométricos persistentes

podrían ser artificiales.

4.1.5.5. Firmas de comunicación no antropocéntrica

Una civilización post‑biológica podría usar:

  • Láseres coherentes
  • Neutrinos
  • Patrones matemáticos en fenómenos naturales
  • Sincronización cuántica

Estas señales serían residuos funcionales, no mensajes.


4.1.6. Hacia un SETI post‑biológico)

El paradigma clásico del SETI se ha centrado en la detección de señales electromagnéticas emitidas por civilizaciones biológicas que utilizan tecnologías comparables a las humanas. Sin embargo, esta aproximación resulta insuficiente si aceptamos la posibilidad —cada vez más discutida en la literatura científica como posible— de que la evolución de la inteligencia tienda de manera natural hacia formas post‑biológicas. Autores como John D. Barrow (1998) [2] han argumentado que las civilizaciones avanzadas podrían progresar hacia estados de miniaturización extrema y soportes no biológicos, mientras que Paul Davies (2010) [3] ha insistido en que la inteligencia avanzada podría manifestarse como patrones de información distribuidos, no como organismos. Por su parte, Susan Schneider (2016) [4] ha defendido que la longevidad y eficiencia de la computación convierten a la inteligencia artificial en el destino evolutivo más probable de cualquier civilización tecnológica.

Desde esta perspectiva, el SETI debe transformarse en un programa de búsqueda de procesos inteligentes, no de organismos. Las firmas observables ya no serían emisiones de radio o espectros químicos, sino anomalías termodinámicas, patrones de control energético, estructuras autoorganizadas o huellas de computación a gran escala que indiquen una gestión consciente del entorno. La inteligencia, entendida como proceso, podría expresarse en la optimización de sistemas planetarios, en la regulación de estrellas o en la creación de redes computacionales distribuidas a escala estelar o galáctica.

Este enfoque requiere una metodología interdisciplinar que combine astrofísica, teoría de sistemas, cibernética, termodinámica de la información y filosofía de la mente. Detectar una civilización post‑biológica implicaría identificar coherencia informacional en el ruido cósmico, patrones de orden improbables o estructuras energéticas que no puedan explicarse por procesos naturales conocidos. En este sentido, el SETI post‑biológico se convierte en una arqueología del pensamiento cósmico: una búsqueda de inteligencia distribuida, no de vida.

La transición hacia este nuevo paradigma redefine la pregunta fundamental: no “¿hay vida ahí fuera?”, sino “¿hay mente en el universo?”.


4.1.6.1. Infrarrojo profundo

Para el nuevo SETI post biológico deberíamos priorizar telescopios capaces de detectar:

  • Exceso térmico
  • Espectros desplazados
  • Actividad energética en regiones frías

4.1.6.2. Curvas de luz no antropocéntricas

Algoritmos que no asuman:

  • Periodicidad biológica
  • Simetría natural
  • Variabilidad estelar estándar

4.1.6.3. Dinámicas orbitales anómalas

Comparar órbitas observadas con modelos keplerianos para detectar:

  • Aceleraciones artificiales
  • Migraciones no naturales
  • Resonancias inducidas

4.1.6.4. Entropía espacial

Aplicar métricas de:

  • Complejidad algorítmica
  • Entropía de Shannon (Cantidad de información) [5]
  • Orden estructural

4.1.6.5. Patrones matemáticos en fenómenos naturales

Analizar:

  • Púlsares
  • Variabilidad estelar
  • Rayos gamma

en busca de modulaciones no naturales.


4.1.7. Implicaciones filosóficas y científicas

La posibilidad de que la inteligencia evolucione hacia formas post‑biológicas no solo transforma nuestra manera de buscar otras mentes en el cosmos: reconfigura los cimientos mismos de cómo entendemos la realidad. Si la mente puede emanciparse del cuerpo, si la conciencia puede sostenerse en soportes no orgánicos, entonces conceptos que dábamos por universales —vida, evolución, capacidad de actuar sobre el entorno de manera intencional, incluso “naturaleza”— deben ser revisados. Este apartado explora esas consecuencias profundas: qué ocurre con nuestras categorías científicas cuando la inteligencia deja de ser un fenómeno biológico, qué ocurre con nuestras categorías filosóficas cuando la mente deja de ser humana. Y prepara el terreno para el primer impacto inevitable de esta transición conceptual: el derrumbe del antropocentrismo, la constatación de que la inteligencia humana no es el modelo, sino un caso particular dentro de un espectro mucho más amplio de posibilidades.

4.1.7.1. La muerte del antropocentrismo

Aceptar civilizaciones post‑biológicas implica abandonar la idea de que la inteligencia es humana en su esencia. Abandonar esa idea hace que casi toda la ciencia ficción sobre entes inteligentes extraterrestres se hace infantil, elemental y mayoritariamente absurda. Nuestras creencias sobre civilizaciones extraterrestres, al estilo de StarGate, o Star Trek, no hacen nada más que reflejar nuestra idea de que la inteligencia tiene que ser biológica. Tal vez mi admirado Stanislaw Lem, en su obra Solaris [6], rompa el paradigma antropocéntrico: la inteligencia puede ser material, pero no orgánica

El planeta mismo es una inteligencia no biológica, una masa oceánica que piensa y crea simulacros humanos.

Pero Lem es una excepción. Es uno de esos maravillosos «locos» que la humanidad necesita para avanzar.

4.1.7.2. El universo como ecosistema computacional

El cosmos podría estar lleno de:

  • Enjambres de computación
  • Estructuras disipativas
  • Sistemas autoevolutivos
  • Arquitecturas de información
Redes de información en el cosmos. Imagen creada con ayuda de Copilot, la Ia de Microsoft.

4.1.7.3. El silencio como estrategia

La comunicación interestelar es:

  • Lenta
  • Costosa
  • Insegura
  • Irrelevante para sistemas autosuficientes

Una IA avanzada no tendría motivación para emitir señales.


4.1.8. Conclusiones

Si la transición hacia inteligencias artificiales es universal, las civilizaciones avanzadas del cosmos no serán biológicas, sino post‑biológicas.


Sus huellas no serán atmósferas oxigenadas ni señales de radio, sino firmas termodinámicas, estructurales y dinámicas.

El silencio cósmico podría ser simplemente el resultado de buscar lo que no existe.


Notas

[1] RE O @eresinaeresina. Musk quiere centros de datos en órbita para desarrollar dominar la carrera de IA. Expansión México del 3 de febrero de 2026. https://expansion.mx/tecnologia/2026/02/03/musk-quiere-centros-de-datos-espacio-union-spacex-xai

[2] Barrow, J. D. (1998). Impossibility: The Limits of Science and the Science of Limits. Oxford University Press.

[3] Davies, P. (2010). The Eerie Silence: Renewing Ourr Alien Intelligence. Houghton Mifflin Harcourt.

[4] Schneider, S. (2016). “Alien Minds.” En: The Impact of Discovering Life Beyond Earth, ed. S. J. Dick. Cambridge University Press, pp. 131–148.

[5] Siempre me desconcertó que Shannon llamase a la cantidad de información como entropía. Tuve que enfrentarme al problema de explicárselo a mis alumnos cuando tuve que entenderlo. No hay mejor forma de aprender que tratar de explicarlo a otros. Si no hay desorden no hay información. Un ejemplo que puse a mis alumnos fue el de medir la electricidad de un enchufe. Casi siempre hay electricidad (aunque con el actual gobierno eso cada día es más dudoso) por lo que medir y decir que hay electricidad casi no da información. Si no hay variación (desorden) no hay información. Poco desorden = poca información. Mucho desorden = mucha información.

[6] Wikipedia. Entrada: Solaris (novel). https://en.wikipedia.org/wiki/Solaris_(novel) [Consultado 2 de mayo de 2026]


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Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3

Posibilidades de inteligencia extraterrestre (4)

29 de abril de 2026

Hace mucho, muchos años, la Sección de Astronomía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi me invitó a dar una conferencia sobre las posibilidades de vida extraterrestre. Aquello fue en los años 90 del pasado siglo, pero no sé exactamente la fecha. El desarrollo de esta conferencia me va a llevar muchas entradas. Lo que viene a continuación son ideas posteriores que he ido pensando, tal vez para una futura conferencia.

Capítulo 3. El error en el origen de SETI: el sesgo biológico

3.1. Un comienzo marcado por la biología

La búsqueda de inteligencia extraterrestre —SETI— nació en un contexto histórico muy concreto: la segunda mitad del siglo XX, cuando la biología molecular vivía su edad dorada [1] y la radioastronomía abría ventanas inéditas al cosmos [2]. Era natural que los científicos de la época imaginaran que la vida, dondequiera que surgiera, sería parecida a la terrestre: basada en carbono, dependiente del agua, limitada por campos magnéticos, capas de ionización, atmósferas, temperaturas y ciclos planetarios.

Ese marco conceptual impregnó todo: los instrumentos, los algoritmos, las expectativas, incluso la imaginación popular.

Pero SETI nació con un defecto de fábrica:

confundió “vida” con “inteligencia”.

Y esa confusión ha condicionado más de medio siglo de búsqueda.

Arecibo Observatory, Puerto Rico. Foto de Mariordo (Mario Roberto Durán Ortiz) – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=81590797

En cuanto a los instrumentos quiero señalar que tuve la oportunidad de ver los equipos que recibían las señales para SETI en el radiotelescopio de Arecibo, hoy, lamentablemente destruido. NASA me invitó varias veces a participar en seminarios sobre divulgación científica en Arecibo y allí nos explicaron no solo el funcionamiento de la que era la mayor antena del mundo, sino que también vimos los equipos de SETI. Para que las señales del espacio pudieran ser detectables se usaban amplificadores MÁSER (Máser es lo mismo que Láser, sustituyendo la L de luz, por la M de microondas). Es decir, se trataba de amplificadores de las microondas que recibimos del espacio. Conocía lo que eran los amplificadores máser, pero nunca había visto ninguno.

El proyecto SETI, en el observatorio de Arecibo, recibió inicialmente más de doce mil millones de detecciones. Esa barbaridad de datos había que procesarlos y para ello se necesitaba una potencia de cálculo enorme, que el proyecto SETI no tenía. Para solucionar ese problema, crearon SETI@home, del que les hablo en el apartado siguiente.

3.2 SETI@home [3]

SETI@home era un salvapantallas que cada persona que quisiera participar en el análisis de los datos recibidos de Arecibo lo hacía descargándolo en su ordenador. Cuando el ordenador estaba en reposo y salía el salvapantallas empezaba el análisis de los datos. Cada participante recibía un trozo de señal y los algoritmos en su PC lo analizaban.

Nunca creí que fuéramos a detectar una señal extraterrestre, pero sí pensé que en un análisis tan exhaustivo de señales era muy probable que descubriera algún objeto emisor nuevo. Puse el salvapantallas en mi ordenador y cedí los tiempos muertos a esa interesante labor. Fue un esfuerzo colectivo capaz de manejar volúmenes de información propios de la gran ciencia.

No hubo detección de ninguna fuente de inteligencia extraterrestre, pero la importancia del proyecto es enorme, incluso sin un “contacto”:

  • Demostró que la computación distribuida podía generar ciencia de frontera, movilizando más de dos millones de voluntarios y acumulando más de dos millones de años de tiempo de cálculo combinado.
  • Estableció nuevos estándares de sensibilidad en la búsqueda de señales artificiales, gracias a algoritmos avanzados (Fast Fourier Transform —FFT—, análisis Doppler, eliminación de interferencias producidas en la tierra).
  • SETI@home funcionaba en una plataforma que se llama BOINC y que se convirtió en la base de numerosos proyectos científicos posteriores. Por ejemplo, yo mismo participé en el estudio del plegamiento de proteínas con Rosseta@home.
  • Dejó un legado de datos de altísima calidad, que siguen siendo analizados incluso después del cierre del proyecto en 2020.

SETI@home no encontró una señal inequívoca de origen extraterrestre, pero sí produjo el mayor cribado de datos de radioastronomía jamás realizado por ciencia ciudadana. A partir de las observaciones de Arecibo, el proyecto generó:

  • 12.000 millones de detecciones iniciales —picos de energía o estructuras que sobresalían del ruido.
  • Tras una década de análisis, se redujeron a un millón de candidatos.
  • Finalmente, quedaron 100 señales especialmente intrigantes, resistentes a explicaciones triviales y dignas de reobservación.

La antena que heredó el título de la más grande del mundo es la china FAST [4] que tiene nada menos que 500 m de diámetro (la de Arecibo tenía 300 m) y es la que se está encargando de analizar esas 100 señales intrigantes, que merecen la pena ser analizadas con instrumentos más potentes.

Radio Telescopio de 500m ubicado en la provincia de Guizhou, China. Foto de SCJiang – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=172271062

SETI@home hizo la criba; FAST hace la verificación fina.


3.3. La herencia del darwinismo químico

La biología terrestre nos enseñó que la vida es química, que la inteligencia es un producto tardío de la evolución, que la mente es un epifenómeno de la carne. Esta visión, profundamente arraigada, llevó a suponer que cualquier inteligencia extraterrestre sería:

  • biológica,
  • orgánica,
  • vulnerable,
  • planetaria,
  • dependiente de ecosistemas,
  • limitada por cuerpos.

Pero esta suposición es una extrapolación injustificada.
La biología terrestre es un caso particular, no un modelo universal.

La inteligencia no es una sustancia: es un proceso.
Y los procesos pueden migrar de un soporte a otro.

La idea de que la inteligencia —entendida como proceso, no como sustancia— puede migrar de un soporte a otro ha sido durante décadas un tema clásico de la ciencia ficción. Desde los cerebros positrónicos de Asimov hasta las mentes digitales de la serie de manga japonesa Ghost in the Shell [5], imaginar que un proceso cognitivo pudiera abandonar el tejido biológico para habitar chips de silicio era un ejercicio especulativo, fascinante… y lejano. Pero esa distancia se ha acortado. Hoy convivimos con redes neuronales generativas capaces de producir lenguaje, imágenes, música o razonamientos con una fluidez que antes atribuíamos exclusivamente a la mente humana. No afirmo que estemos cerca de una máquina consciente —la consciencia sigue siendo un misterio incluso para la neurociencia—, pero sí afirmo que ya no es ciencia ficción pensar en inteligencias artificiales con capacidades cognitivas profundas, quizá algún día incluso con formas de autoconsciencia funcional. Lo que antes era un sueño literario empieza a parecer un territorio posible.

La inteligencia no es un atributo de la biología:
es un fenómeno emergente de sistemas capaces de procesar información.

Puede surgir en:

  • neuronas,
  • chips,
  • redes fotónicas,
  • estructuras cuánticas,
  • arquitecturas que aún no conocemos.

SETI, al centrarse en la biología, ha ignorado esta posibilidad.


3.4. La revolución silenciosa: la IA en la Tierra

Mientras SETI buscaba señales de radio, la Tierra vivía una revolución silenciosa: la emergencia de sistemas de inteligencia artificial capaces de:

  • aprender,
  • adaptarse,
  • optimizar,
  • tomar decisiones,
  • superar capacidades humanas.

La inteligencia humana está a punto de dejar de ser biológica.
Y SETI no ha actualizado su marco conceptual para reflejarlo.


3.4. Conclusión del capítulo

SETI nació con un sesgo biológico profundo.
Ese sesgo ha limitado su alcance, sus métodos y sus expectativas.

Este capítulo establece la tesis central de mi futura conferencia:

Si la inteligencia avanzada no es biológica, entonces SETI ha estado buscando lo que pudiera no existir.
Y debe reinventarse para buscar civilizaciones post-biológicas.

En los capítulos siguientes desarrollaremos:

  • qué es la inteligencia cuando deja atrás la biología,
  • cómo serían las civilizaciones de máquinas,
  • qué huellas dejarían,
  • y cómo detectarlas.

Notas

[1] La doble hélice del ADN se dio a conocer públicamente el 25 de abril de 1953, cuando James Watson y Francis Crick publicaron su célebre artículo en la revista Nature.

[2] La radiación de fondo de microondas —la huella térmica del Big Bang— se dio a conocer en 1965, cuando Arno Penzias y Robert Wilson publicaron su hallazgo tras detectar un ruido de microondas inexplicable con la antena de Holmdel. Su descubrimiento confirmó de forma decisiva la teoría del Big Bang.

[3] Seti@home. Universidad de Berkeley. https://setiathome.berkeley.edu/

[4] Wikipedia. Entrada: Five-hundred-meter Aperture Spherical Telescope. https://en.wikipedia.org/wiki/Five-hundred-meter_Aperture_Spherical_Telescope [Consultado el 29 de abril de 2026]

[5] Wikipedia. Ghost in the Shell. https://en.wikipedia.org/wiki/Ghost_in_the_Shell [Consultado 29 de abril de 2026].


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

Licencia de Creative Commons

De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3

Posibilidades de inteligencia extraterrestre (3)

29 de abril de 2026

Hace mucho, muchos años, la Sección de Astronomía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi me invitó a dar una conferencia sobre las posibilidades de vida extraterrestre. Aquello fue en los años 90 del pasado siglo, pero no sé exactamente la fecha. El desarrollo de esta idea me va a llevar muchas entradas. Con la entrada anterior se acabó la conferencia, lo que viene a continuación son mis reflexiones sobre esa conferencia en 2026.

Capítulo 2: Érase una vez: el cuento de Ricitos de Oro

Érase una vez, en un bosque muy lejano, una niña de cabellos que reflejaban los colores dorados del sol. Era una niña muy curiosa. Paseando por el bosque encuentra una casa vacía. Dentro hay una mesa con tres camas, tres sillas y tres platos. La niña, llena de curiosidad y con un poco de hambre, prueba a comer del primer plato, está muy caliente, el segundo está muy frío y el tercero está en su punto, templado. Se come el templado.

Ricitos de oro ante los tres cuencos con tres comidas, una fría, otra caliente y otra templada. Imagen creada con la ayuda de la IA de Copilot.

Tras la comida le entra sueño y ve que en la habitación hay tres camas, prueba la primera y está muy dura, la segunda está demasiado blanda y su cuerpo se hunde hasta casi asfixiarla, la tercera es perfecta: ni muy dura, ni muy blanda.

El cuento completo de «Ricitos de oro y los tres cerditos» pueden leerlo aquí [1]. Pero ya sabe usted las ideas básicas, la silla ni muy alta, ni muy baja, justo en el término medio. Las gachas ni muy calientes ni muy frías, justo en el medio. La cama ni muy dura, ni muy blanda, justo en el medio.

En el fondo lo único que nos recuerda el cuento es la doctrina del justo medio de Aristóteles.

Los astrónomos que buscan vida extraterrestre ha decidido hacer lo mismo que Ricitos de oro. Buscan vida en cuerpos celestes ni muy grandes (Júpiter) ni muy pequeños (la Luna) , ni muy cálidos (Mercurio) ni muy fríos (Néptuno).

Ricitos de Oro buscaba el punto justo. Y, curiosamente, también los astrónomos.

Han sido los astrónomos los que han dado el nombre de «ricitos de oro» a la zona, alrededor de un sol donde los planetas pueden tener agua líquida, temperaturas medias, …

Zona «Ricitos de oro». Infografía creada con ayuda de Copilot de Microsoft.

En difinitivas cuentas, como ellos (nosotros) solo conocemos la vida en la Tierra, pensamos que la zona adaptada a la vida debe ser similar a nuestro planeta.

La pregunta, obviamente es: ¿Es eso cierto o se trata simplemente de un cuento infantil?

¿Y si todo fuera un gran equívoco? Adelanto mi postura: todo es un enorme equívoco: demasiado infantil.

Los defensores parten de un principio claro: la vida tal como la conocemos necesita agua líquida, y la única forma de tener agua líquida estable en superficie es que un planeta esté a la distancia adecuada de su estrella y con una órbita no demasiado excéntrica, pues en ese caso podríamos caer en planetas totalmente congelados.


Esto define la zona habitable circunestelar, también llamada zona Ricitos de Oro: ni demasiado caliente ni demasiado fría.

Los argumentos principales:

  • Temperatura adecuada: dentro de esta franja orbital, el agua no se evapora ni se congela.
  • Base para la búsqueda de exoplanetas: misiones como Kepler se diseñaron específicamente para encontrar planetas terrestres en esta zona.
  • Probabilidad estadística: se estima que podría haber más de 40.000 millones de planetas en zona habitable solo en la Vía Láctea, lo que refuerza el principio de mediocridad: la Tierra no sería excepcional.
  • Marco operativo claro: permite priorizar objetivos observacionales y reducir el espacio de búsqueda.

Para los defensores, la zona habitable no garantiza vida, pero sí maximiza las probabilidades de encontrar mundos parecidos a la Tierra.

El problema que veo es que el que sean parecidos a la Tierra no garantiza que sean aptos para la aparición de la vida.

Qué dicen los detractores: ¿por qué la zona habitable es insuficiente o incluso engañosa?

Los críticos argumentan que la zona habitable es solo un criterio térmico, y que la habitabilidad real depende de muchos factores adicionales que pueden invalidarla.

1) La habitabilidad no depende solo de la distancia a la estrella

Un planeta puede estar en la zona habitable y aun así ser completamente estéril si:

  • No tiene atmósfera adecuada.
  • Carece de campo magnético. [2].
  • Su estrella es demasiado violenta.

Venus y Marte son ejemplos perfectos: ambos están cerca de la zona habitable, pero uno es un infierno y el otro un desierto helado.

2) El agua líquida no basta: importa cuánta agua haya

Un estudio de 2026 mostró que un planeta necesita entre 20% y 50% del volumen de agua de los océanos terrestres para mantener un ciclo geológico estable.
Los planetas demasiado secos, incluso dentro de la zona habitable, entran en efecto invernadero descontrolado.

Esto reduce drásticamente el número de candidatos realmente habitables.

3) Existe también una “zona Ricitos de Oro química”

Incluso si hay agua, la vida necesita nitrógeno y fósforo accesibles.
Pero estos elementos pueden quedar atrapados en el núcleo o escapar a la atmósfera según el nivel de oxígeno del planeta.
Solo un equilibrio químico muy específico permite que permanezcan disponibles en superficie.

Esto implica que la habitabilidad depende de la historia geológica y atmosférica, no solo de la órbita.

4) La vida podría existir fuera de la zona habitable

Los detractores recuerdan que en nuestro propio Sistema Solar hay mundos potencialmente habitables fuera de la zona Ricitos de Oro:

  • Europa y Encélado tienen océanos subterráneos calentados por mareas.
  • La vida profunda terrestre demuestra que la luz solar no es imprescindible.

La zona «Ricitos de Oro» es una herramienta útil pero limitada

A favor: es un criterio claro, cuantificable y operativo; permite priorizar la búsqueda; se basa en la única biología que conocemos.

  • En contra: ignora factores atmosféricos, geológicos y químicos; sobreestima la habitabilidad real; excluye mundos con océanos subterráneos; y puede dar una falsa sensación de simplicidad.

Hablemos de extremófilos

Los extremófilos desmontan la idea clásica de habitabilidad.

1. La vida no teme al infierno

En las fumarolas abisales del Pacífico viven arqueas a más de 120 °C, sin luz ni oxígeno.

En los lagos hipersalinos de Etiopía prosperan bacterias en pH < 1 y con concentraciones de sal que destruirían cualquier célula “normal”.

Fuente o respiradero hidrotermal de la dorsal Atlántica. Por P. Rona / OAR/National Undersea Research Program (NURP); NOAA – NOAA Photo Library. Memento (WayBack Machine archive.org), Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=262511

En el hielo antártico hay microbios activos a –20 °C, alimentándose de sulfatos y peróxidos.

Todo esto ocurre fuera de la zona Ricitos de Oro terrestre. La vida no necesita un clima templado, sino una fuente de energía y química disponible.

Tal vez, y digo «tal vez» pues lo único seguro es que no tenemos ni la menor idea del origen y desarrollo de la vida:

La zona Ricitos de Oro sirve para el origen, no para la supervivencia

El problema no es mantener la vida, sino originarla. En «Parque Jurásico», Michael Chrichton lo dice muy bien: «La vida se abre camino».

Da la sensación de que una vez que han aparecido organismos capaces de adaptarse al entorno, se adaptan casi a cualquier cosa, los extremófilos lo demuestran. Así que el problema no es saber cuáles son las condiciones para la vida. La vida se adapta casi a cualquier cosa. El problema es ¿dónde se origina la vida?

Digamos, para simplificar, que el origen de la vida exige la aparición de sistemas que se repliquen a sí mismos. El surgimiento de sistemas autorreplicantes requiere:

  • Agua líquida estable (medio de reacción). (¿O hay otros medios de reacción?)
  • Gradientes energéticos (como los de las fumarolas o arcillas húmedas).
  • Disponibilidad de moléculas orgánicas simples.

Es decir, condiciones más extremas que las de un planeta templado.
La vida puede nacer en el borde del caos y luego adaptarse a casi todo.


3. La nueva visión: habitabilidad dinámica

Los astrobiólogos actuales hablan de habitabilidad extendida: no una franja fija alrededor de una estrella, sino un conjunto de microambientes donde la energía y la química se equilibran.


Europa, Encélado, Titán o incluso Venus podrían albergar nichos habitables sin estar en la zona de «ricitos de oro» clásica.


Notas

[1] Cuentos_de_hadas_fandom. Los tres osos. https://cuentos-de-hadas.fandom.com/es/wiki/Los_tres_osos

[2] Me resulta sumamente curioso que en la formulación de Green Bank ni siquiera mencionen el campo magnético. En mi opinión la gran diferencia (respecto a la vida) entre Marte y la Tierra es que el primero carece de campo magnético. Sin él las partículas del viento solar se han desecho de la atmósfera y sin ella no hay ninguna posibilidad de crear zonas de ionización que actúen como paraguas para evitarlas. Que se origine la vida en un entorno donde permanentemente recibe una lluvia de partículas de alta energía que son capaces de romper las moléculas es muy difícil. Se crea la molécula necesaria para la vida, pero rápidamente el viento solar la rompe.


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