Viaje a Chipre. 10: Lighthouse Beach Bar (Pafos)

5 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestro almuerzo en Lighthouse Beach Bar en Kato Pafos.

Estábamos en las Tumbas de los Reyes y queríamos ir a ver el Parque Arqueológico de Pafos que es patrimonio mundial de la Unesco y que conserva importante ruinas romanas y excelentes mosaicos. Pero era hora de comer. Buscamos en Google Maps y nos dio un bar-restaurante muy cerca del parque, el llamado Lighthouse Beach Bar.

Ruta desde la Tumba de los Reyes al Lighthaouse Beach bar.

Está situado en la playa del mismo nombre y se trata del típico chiringuito que se ve en esos lugares.

Desde el bar se puede ver perfectamente el faro que le da nombre .

En la fotografía además del faro hay una vaya metálica, que es la del Parque Arqueológico de Pafos.

El faro se llama «Faro de Pafos». Fue construido por los ingleses en el siglo XIX. Forma parte de una red de señales marítimas que aseguraban la navegación hacia el Mediterráneo oriental y, sobre todo, hacia el Canal de Suez. Los británicos necesitaban reforzar la seguridad de la navegación en la costa oeste de Chipre, donde los arrecifes y aguas someras dificultaban la entrada al puerto de Pafos.

El faro se levantó en un punto elevado para servir de referencia a los barcos que llegaban desde el oeste.

Su construcción se integró en un paisaje ya cargado de historia: villas romanas, mosaicos y restos helenísticos que hoy forman parte del recinto arqueológico. En la siguiente entrada volveremos a ver el faro desde dentro del Parque.

Aparcamos cerca del bar y dejamos que los pies hicieran el resto. El camino, breve y tibio, nos regaló unas anclas varadas, como animales de hierro que hubieran decidido descansar para siempre. Siempre me han gustado las anclas y sus cadenas de eslabones grandes y negros, detenidas en mitad de su silencio, con ese óxido que parece una vejez digna, casi orgullosa.

Anclas camino del bar. La valla es del Parque Arqueológico de Kato Pafos.

Pero también me entristecen: fueron creadas para hincarse en el fondo del mar, para sostener barcos, para resistir tormentas. Ahora, sin embargo, reposan como jarrones de un jardín marino, hermosas e inútiles, convertidas en monumentos a un trabajo que ya no hacen, a una fuerza que ya no necesitan demostrar.


Y aun así, al verlas allí, siento que guardan una memoria: la del peso del agua, la del tirón de las mareas, la del barco que confiaba en ellas. Son anclas varadas, sí, pero también son anclas que sueñan.

Barra del bar. He pixelado todas las caras para respetar la privacidad.

La carta del bar era internacional: hamburguesas, pollo empanado frito, etc.

En la mesa, como es habitual en todo Chipre, y de modo similar a muchos sitios de España, había aceitera y vinagrera, denotando su carácter mediterráneo.

Aceitera y vinagrera.

Como una prueba de su carácter internacional también hay dos botes, uno de mayonesa y otro de Ketchup.

En la carta tenían una botellita de Prosecco por unos 6€. La pedimos.

La botellita nos la trajeron con una bonita copa azul, aparentemente muy elegante, pero era de plástico.

Con posterioridad descubrimos que estas botellitas de prosecco a ese precio casi son un estándar en Chipre

Entre otras cosas pedimos una hamburguesa y unos filetes de pollo.

Hamburguesa. He quitado el pan de arriba para que se vea el contenido. a guarnición era de tomate y lechuga.
Filetes de pollo empanados. El toque chipriota se lo dan los trozos de pan de pita.

La comida la acompañamos con agua mineral y un vino blanco de Chipre llamado Linos.

Las fotos del agua y del vino las he retocado un poco con IA, sobre todo para evitar que se vean las caras y tener un problema de privacidad.

CONCLUYENDO

El restaurante cumplió su cometido. Íbamos a entrar al parque arqueológico y era la hora de almorzar. Comimos lo que es de esperar de un chiringuito de playa.

La calidad estaba bien y el servicio fue bastante rápido y amable.

El precio, el mismo que restaurantes de mayor categoría en la ciudad. Sin duda, hay que pagar el estar al lado de la playa.

Se e olvidaba, el propio chiringuito ofrece (pagando) hamacas para la playa.

UBICACIÓN

En la playa del mismo nombre: Lighthouse. En Kato Pafos. Al lado del parque arqueológico


Notas

[1]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

Licencia de Creative Commons

De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3

Viaje a Chipre. 10: Las Tumbas de los Reyes (Pafos)

5 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento la visita a Las Tumbas de los Reyes, en Pafos.

Un sitio paradójico: se llama «Las Tumbas de los Reyes», pero allí no hay ninguna tumba de un rey.

Entrada a Las tumbas de los reyes.

En la puerta hay un letrero que dice:

La ciudad de Pafos está dividida en dos zonas. La primera es Ktima (o Ano Pafos) → la parte alta, el casco urbano interior. La segunda es Kato Pafos → la parte baja, junto al mar, donde se concentran los yacimientos arqueológicos, el puerto y buena parte de la zona turística.

La necrópolis se encuentra en Kato Pafos.

El conjunto está considerado por la Unesco como patrimonio de la humanidad.

Cartel que indica que la Unesco considera esta necrópolis como patrimonio de la humanidad. Por Stefan Bellini – Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32062194

Las tumbas se emplearon des del siglo IV a.C. hasta el III d.C, pero las más importantes son de los siglo IV y III A.C. (periodo helenístico) y en aquel momento en Chipre no había reyes. Había un gobernador enviado desde Alejandría, donde reinaba la dinastía de los Ptolomeos.

Las tumbas son de aquella época y copian a las de los nobles y altos funcionarios egipcios.

El nombre de Las tumbas de los Reyes se debe a que a mediados del siglo XX la impresión que daban aquellas enormes tumbas excavadas en la roca hacía pensar que eran de reyes. Pero no es así, era de nobles y funcionarios de alto rango de Pafos.

Tumba 1

Escalera de la tumba 1. Ligeramente retocada con IA.

Hay ocho tumbas principales. Nuestro recorrido empezó en la tumba número 1.

Tal como ya he dicho, las tumbas están excavadas en la roca. En este caso la tumba no tiene columnas, como en otras que veremos más adelante.

El interior es muy sencillo, aunque si pensamos en que toda la tumba está excavada en la roca vemos que el trabajo es muy importante.

Galerías en la tumba 1.

Sarcófago de piedra de la tumba 1. Retocada con IA.

Arco natural producto de la erosión

Arco de de piedra.

La roca desgastada por siglos de viento y sal conserva la forma de un umbral. De una puerta que comunica dos tiempos el actual y el siglo III a.C.

Tumba 3

Nuestro paseo por el recinto no siguió un orden numérico, de la tumba 1 pasamos a la tumba 3.

Tumba 3 desde arriba.

La tumba 3 es una de las más conocidas y mejor conservada: sus columnas dóricas mantienen el equino y el ábaco claramente definidos, y el patio tiene proporciones regulares.

Equino: Es la pieza curvada, como un cojín redondeado, que se sitúa justo encima del fuste. Su perfil es una curva suave, sin decoración, que hace de transición entre la columna y el bloque superior. Ábaco:
Es la pieza rectangular y plana que se coloca encima del equino. Parece una losita cuadrada, completamente lisa, sin molduras ni adornos. Su función es distribuir el peso del entablamento sobre la columna.

Por suerte, tenemos dibujos de 1845 realizados por el  arqueólogo Ludwig Ross.

Tumba 3 en 1845. Obsérvese que estaba lleno de tierra hasta la mitad de las columnas. Foto de Ludwig Ross – Sophokles Hadjisavvas: Die Königsgräber von Paphos. Ausgrabungen und Entdeckungen. Verlag Napafos, Nikosia 2012, S. 7., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32247104
Patio tumba 3.

Lo que más me ha llamado la atención es el patio, pero no es lo único que hay. La tumba Tiene más zonas excavadas en la roca.

Detalle de la tumba 3.
Interior de tumba 3.
Detalle tumba 3

Tumba 5

La tumba 5 tiene un patio similar al de la tumba 3, aunque está mucho más erosionado.

Patio de la tumba 5.

Más tumbas

En total hay ocho tumbas. Voy a mostrar unas pocas fotos de otras tumbas. Son de Wikipedia [1]

Nicho de ofrendas de Tumba 1

Nicho para ofrendas Tumba 2. Por Hermann Junghans – Trabajo propio. Texto original: eigenes Werk, CC BY-SA 3.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48841229

Tumba 8

Tumba 8 desde arriba. Por Hermann Junghans – Trabajo propio. Texto original: eigenes Werk, CC BY-SA 3.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48841211
Portal del nicho funerario. Tumba 8. Por Stefan Bellini – Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32112914

Tumba 6

Tumba 6. Cipo funerario en el centro del atrio. Por Wolfgang Sauber – Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18134373

Nicho funerario tumba 2

Nicho funerario tumba 2. Por Stefan Bellini – Trabajo propio, CC0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32080438

Para despedirnos, un refresco

Estuvimos paseando por las tumbas con un sol abrasador. Al salir del recinto vimos una furgoneta que vendía helados y refrescos y allí que nos fuimos.

Furgoneta de refrescos al lado de la puerta de entrada a las Tumbas de los Reyes.
Unos de los granizados que pedimos tenía este sorprendente color azul.

Ya era la hora de ir pensando en comer. Pero eso lo veremos en la entrada siguiente.


Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Tumbas de los Reyes (Pafos). https://es.wikipedia.org/wiki/Tumbas_de_los_Reyes_(Pafos) [Consultado el 1 de septiembre de 2026]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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Viaje a Chipre. 9: De Cabo Greco a Pafos

5 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestro viaje desde Cabo Greco a Pafos.

Iniciar el viaje desde Cabo Greco hacia Pafos es recorrer, de este a oeste, una isla que ha sido cruce de civilizaciones durante milenios. La carretera une dos extremos simbólicos: el promontorio donde los navegantes medievales nombraron el viento gregale y la ciudad donde, según la tradición, nació Afrodita. Entre ambos puntos, el paisaje chipriota despliega su mosaico de mesetas, llanuras y costas cambiantes. Incluso tenemos una mirada fugaz sobre el Reino Unido.

Ruta desde Cabo Greco a las Tumbas de los Reyes en Pafos. Mapa de Google Maps.

Al poco e salir de Cabo Greco, en dirección a Pafos (oeste) nos encontramos con una bonita escultura en una rotonda. Se trata de Meditación del escultor chipriota Andreas Savva [1]. Esta escultura forma parte del Parque de las esculturas, aunque en esta ocasión se ha movido de su lugar de origen.

Escultura Meditation de Savaas. Vista desde la carretera.

Meditation representa una figura femenina sentada, con las rodillas recogidas y el cuerpo plegado hacia sí misma.

Poco después vimos una torre intrigante, parece que está inclinada, como la torre de Pisa, pero no es así. La sensación de inclinación procede se su forma helicoidal. Se trata de Marina Tower [2].

Marina Tower en Ayia Napa. Vista dede la carretera.

Las vistas nocturnas todavía profundizan la sensación de que está inclinada. Ya lo veremos en su momento.

  • Diseñada por el estudio SmithGroupJJR y el arquitecto chipriota Giannis Misiotis, forma parte del complejo Ayia Napa Marina, inaugurado parcialmente en 2023.
  • Su estructura tiene una curvatura helicoidal, inspirada en el movimiento de las olas y el viento del Mediterráneo.
  • Mide unos 110 metros de altura, con 26 plantas de apartamentos de lujo y vistas panorámicas al mar.
  • Es uno de los edificios más altos de Chipre y símbolo del nuevo desarrollo turístico y náutico de la zona.

Poco después, en las proximidades del municipio de Germasogeia (distrito de Limassol a veces escrito como Lemesos), nos encontramos con la iglesia de San Ignacio de Antioquía.

Iglesia de San Ignacio en Germasogeia.

La Iglesia ortodoxa de San Ignacio el Teóforo (Agios Ignatios o Agios Ignatios o Antioch), un templo moderno, construido a comienzos de la década de 2010.

Detalle del campanario de la iglesia de Sa Ignacio de Antioquía.

Muy poco después, seguimos en Lemesos (también llamada Limassol), nos encontramos otra iglesia ortodoxa rusa que, desde la distancia parece interesante. Se trata de la iglesia de San Nicolás.

A lo lejos, la iglesia de San Nicolás.
Iglesia ortodoxa de San Nicolás.

Se trata de una iglesia modernísima, se inauguró en mayo de 2024. Es un templo concebido para la comunidad rusohablante. En 2012 el patriarca Kirill de Moscú consagró la primera piedra del edificio. Posteriormente nos dimos cuenta de que en Chipre hay muchos turistas rusos.

Pantano de Kouris

Nada más salir de la ciudad de Lemesos, encontramos en pantano más grande de Chipre. Está constrido en el río Kouris y de él recibe su nombre.

Pantano de Kouris.

Lamentablemente, los grafiti no faltan. ¡Que harto estoy e estos «artistas» que ensucian las paredes.

El Reino Unido en Chipre

Poco después entrabamos en territorio del Reino Unido. Sí, por extraño que pueda parecer, hay territorio del RU en Chipre.

Tras la independencia de Chipre en 1960, el Reino Unido se quedó con dos bases militares. Una de ellas, por la que circulábamos, es Akrotiri. Sin duda ese nombre nos recuerda a Santorini. Me pregunté por el significado de esa palabra, se está en Santorini y en Chipre, debe significar algo que se repite en ambos sitios. Una sencilla búsqueda en internet me permitió conocer que el nombre Akrotíri (Ακρωτήρι) en griego significa literalmente “cabo” o “promontorio” —una punta de tierra que se adentra en el mar. Si miramos el mapa, vemos que, efectivamente, hay un cabo.

Akrotiri. La línea fronteriza señala lo que es la base del Reino Unido. Efectivamente hay un cabo. Obsérvese que la carretera pasa por en Reino Unido.

La otra base se llama Dekelia (Base Oriental). Situada cerca de Lárnaca (donde está uno de los aeropuertos internacionales de Chipre) y próxima a la zona de seguridad de la ONU. Aloja instalaciones del ejército de tierra británico.

Unas ocho mil personas viven en las bases.

Ubicación de Dekelia, en la bahía de Lárnaca. Basado en Google Maps.
Dekelia. Basado en Google Maps.

Margas blancas, no flysch

Estamos dentro de la base Akrotiri del Reino Unido. A lo lejos veo que la carretera circula por un corte en la montaña con una estructura que me recuerda menormente a los flysch entre Deva y Zumaya en Guipúzcoa.

La carretera pasa por un corte en la montaña.
Detalle del corte.

Se parece a los flysch mencionados pero no lo son.

Flysch es un término geológico que describe una secuencia sedimentaria formada por la alternancia rítmica de capas duras (areniscas, calizas) y blandas (margas, arcillas), depositadas en ambientes marinos profundos durante la orogenia alpina. Su rasgo distintivo es la repetición de estratos de distinta dureza y color, que suelen fracturarse en planos paralelos y dar paisajes muy característicos, como los de Zumaia o Deba en el País Vasco.

En cambio, lo que aparece en tu imagen parece ser una formación de calizas o margas blancas compactas, muy típicas de la costa sur de Chipre. Son depósitos marinos del Mioceno, acumulados en aguas poco profundas y luego levantados por la tectónica. Las capas son más uniformes y de composición similar, sin la alternancia litológica que define el flysch.

Iglesia de San Jorge en Lempa (Agios Georgios Lempa)

Poco después de abandonar la base Akrotiri, entramos en el municipio de Lampa y allí entre los árboles vemos la iglesia de San Jorge.

Iglesia de San Jorge en Lampa.

Unos metros más adelante pudimos fotografiar el frontal de la dicha iglesia ortodoxa chipriota.

Iglesia de San Jorge en Lempa.

En el corazón del pequeño pueblo de Lempa, entre huertos y talleres de artistas, se alza la Iglesia de San Jorge, construida en 1994 sobre el solar de una antigua capilla rural. Su piedra dorada, tallada con sobriedad bizantina, refleja la luz del mediodía chipriota como si fuera un eco del desierto. Las tres cúpulas de teja roja y el campanario cuadrado dominan el paisaje con una serenidad que parece fuera del tiempo. Es un templo joven, pero su arquitectura dialoga con siglos de tradición ortodoxa: las ventanas en forma de cruz, el ritmo simétrico de los arcos y el silencio fresco del interior recuerdan que la fe en Chipre se renueva sin perder su raíz.

Playa de Dimmas (Pafos) y barco encallado

Así deambulamos por la hermosa ciudad de Pafos hasta llegar a la playa Dimmas y ver, a lo lejos, un barco encallado.

Playa de Dimmas (Pafos) al fondo barco encallado.
Barco encallado de nombre Edro III.

Aquí tienes un párrafo que enlaza el EDRO III, tu mirada viajera y esa reflexión sobre cómo las tragedias terminan convertidas en lugares de peregrinación humana:

Frente a la costa de Pafos, el carguero EDRO III permanece encallado desde 2011, inclinado como si aún intentara recuperar el rumbo que el temporal le arrebató. Con los años, ese naufragio se ha convertido en una atracción turística, un punto donde los visitantes buscan la foto perfecta del hierro oxidado contra el atardecer. Me recuerda al submarino alemán de la Segunda Guerra Mundial (el Admiral Graf Spee) que descansa en la costa de Montevideo: otra máquina vencida por el destino que hoy atrae curiosos, fotógrafos y paseantes. Es extraño —y revelador— lo mucho que nos fascinan estas heridas del mundo: restos de tragedias que, al sobrevivir al miedo, se transforman en paisajes que contemplamos para entender algo de nosotros mismos.

Estas fotos están obtenidas desde la playa Dimma.

Playa de Dimma. El barco encallado arriba a la izquierda.

A la izquierda hay una playita en la que se bañan.

La playa de Dimma es una de las muchas que hay en la cercanía.

Indicadores de ubicación de las diversas playas.

Los ikonostásia

A lo largo de las carreteras y playas de Chipre aparecen pequeñas construcciones de piedra o metal, como miniaturas de iglesias, con una lámpara o una imagen en su interior. Son los ikonostásia, altares domésticos o conmemorativos que los chipriotas levantan para agradecer una protección divina, recordar a un ser querido o marcar el lugar de un accidente. En su interior arde una llama o descansa una botella de aceite, símbolo de la fe que nunca se apaga. Me recuerdan a las casas de los espíritus del sudeste asiático, donde también se honra lo invisible con gestos cotidianos. En Chipre, esta religiosidad discreta se mezcla con el paisaje: el mar, la piedra y la fe conviven sin ruido, como si el país entero fuera una oración en voz baja.

Interior de la ikonostásia. Foto retocada con Ia.

La lámpara está encendida, lo que demuestra que cada día, alguien se acerca a este pequeño ikonostásia junto al mar echa aceite y enciende la llama. Lo hace con la calma de quien conversa con lo invisible. Tal vez reza por un hijo que trabaja lejos, por una enfermedad que se resiste, o simplemente por mantener viva la esperanza. En ese gesto —tan sencillo y repetido— se concentra toda la religiosidad chipriota: una fe que no necesita templos grandiosos, sino una llama que arde en silencio, sostenida por manos anónimas que creen que la luz, mientras permanezca encendida, puede proteger el mundo.

Al lado hay dos fuentes votivas dedicadas a San Nicolás (Άγιος Νικόλαος).

Fuente votiva dedicada a San Nicolás. Retocada con IA.
Mosaico de la fuente votiva al lado. También dedicada a San Nicolás. En la playa de Dimma. Retocada ligeramente con la IA de Copilot.

Continuamos viaje

Tras esta parada en la playa Dimma continuamos a ver las Tumbas Reales, que me recordaron al Valle de los Reyes en Egipto. Si miran el mapa, Chipre está muy cerca de Egpto


Notas

[1] artseeneditions. Entrada: Andreas Savvas. https://www.artseeneditions.com/en/single-artist/34_andreas-savvas

[2] skyscrapercenter. Entrada: Ayia Napa Marina East Tower. https://www.skyscrapercenter.com/building/ayia-napa-marina-east-tower/27347


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Viaje a Chipre. 8: Cabo Greco

5 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra visita a Cabo Greco.

El día 5 decidimos ir a la otra punta de la isla, a Pafos, pero previamente fuimos en dirección contraria, aunque muy cerca, para ver el Cabo Greco.

Desde Aya Napa hasta Cabo Greco. La distancia son aproximadamente 8 km. El mapa se basa en Google Maps.

Es un promontorio de piedra caliza que se asoma al Mediterráneo con una serenidad casi mística. Las olas golpean las cuevas marinas y el sonido se convierte en respiración del paisaje. Desde sus acantilados, el horizonte parece curvarse, y uno siente que el mar no termina, sino que empieza allí.

La roca caliza que se ve al fondo a la derecha, da nombre al Cabo Greco.

En Wikipedia tenemos una imagen mejor que la mía [1]:

Cabo Greco. De Wikipedia. Autor: A.Savin – Trabajo propio, FAL, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=56340839

Gracias a A Savin por dejarnos usar su foto.

Entre los senderos de tomillo y las rocas doradas, el Cabo Greco guarda una luz que cambia cada minuto: del azul profundo al turquesa, del dorado al violeta del atardecer. Es un lugar para caminar despacio, para dejar que el silencio se mezcle con el rumor del agua.

Nombre y leyendas

El nombre Greco procede de los navegantes italianos y venecianos que cartografiaron la isla en la Edad Media. Para ellos, este cabo era el punto donde el viento greco —el gregale, un viento del noreste que sopla desde el mar Jónico— golpeaba con más fuerza. Con el tiempo, el término pasó a designar no solo el viento, sino el propio promontorio.

El viento gregale soplaba desde el mar Jónico hasta la punta este de Chipre. El mapa se basa en Google Maps.

Siglos de oleaje han tallado cuevas que la tradición local añade un matiz más poético: en estas aguas claras se hablaba de sirenas y espíritus marinos que guiaban o confundían a los pescadores. Las cuevas del cabo, talladas por siglos de oleaje, alimentaron historias de refugios secretos, naufragios y luces misteriosas que aparecían en noches de tormenta.

A la izquierda una de las cuevas de Cabo Greco.
Más cuevas en Cabo Greco

Sin duda que esas historias de sirenas me recuerdan a la Odisea. Aunque las leyends son ligeramente distintas. En la Odisea, las sirenas son criaturas que cantan para desviar a los navegantes, atrapándolos con una mezcla de belleza y peligro. En Cabo Greco, las leyendas locales hablan de luces misteriosas, voces en el viento y figuras marinas que aparecían en noches de tormenta, confundiendo a los pescadores o guiándolos hacia la costa.

Hay un famoso arco tallado en la roca marina que hoy se llama «puente de los enamorados». Nos enseña lo que es capaz de hacer el oleaje al chocar año tras año y siglo tras siglo sobre la roca caliza del Cabo Greco.

Puente de los enamorados. Cabo Greco.

En Cabo Greco, incluso las plantas parecen dialogar con el viento. Fotografié una rama seca que se inclinaba hacia el mar, como si escuchara su rumor. Chipre se resume en ese gesto, entre la aridez y el azul infinito.

Pero no todo es contemplar la naturaleza, la geología y recordar las leyendas. El Cabo Greco también se vive: cada día llegan barcos repletos de turistas que buscan bañarse en sus aguas cristalinas. A pesar de que no hay una playa de arena, muchos se lanzan desde las rocas, riendo, desafiando el vértigo y dejando que el mar los abrace. Es el Mediterráneo en su forma más pura: sin artificios, solo piedra, luz y agua.

Los barcos llenos de jóvenes y con la música a un volumen muy alto se paran en las aguas cristalinas. Los jóvenes se lanzan al agua desde el barco. A pesar de las piedras muchos se bañan en la orilla pedregosa. Foto retocada con Copilot de Microsoft.
Barco con turistas que se tiran al agua para nadar en las aguas cristalinas.

Aunque muchos jóvenes se tiren al agua desde las rocas, también hay alguna playa de arena.

Familias en la playa de arena.

Tras esta breve parada en Cabo Greco nos dirigimos hacia Pafos, pero esa historia será el tema de la próxima entrada.


Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Cabo Greco. https://es.wikipedia.org/wiki/Cabo_Greco [Consultado el 27 de agosto de 2026]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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Viaje a Chipre. 7: Cena en el puerto en la Taberna Isaac

4 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra cena en un restaurante del puerto de Ayia Napa que se llama Isaac Tavern [1].

El puerto de Ayia Napa tiene una doble función: pesquero y náutico deportivo:

  • Puerto pesquero tradicional: aún conserva su función original; los pescadores locales atracan allí sus barcos y venden pescado fresco en las tabernas cercanas.
  • Puerto deportivo: se ha ampliado para recibir embarcaciones de recreo y yates, con servicios modernos y un paseo marítimo muy animado.
  • Zona turística: alrededor hay restaurantes, bares y tiendas, y por la noche se convierte en un punto de encuentro con ambiente relajado.

En conjunto, el puerto combina la vida marinera chipriota con el ocio náutico moderno, lo que lo hace uno de los lugares más fotogénicos y agradables de la ciudad.

Monumento a la familia.

No está lejos de nuestro hotel así que nos fuimos a pasear por el puerto y ver si había algún lugar para cenar. Descubrimos que había muchísimos. Así que lo difícil fue elegir uno.

En e puerto hay varios monumentos. El primero que vimos fue el monumento a la familia.

Es una obra del escultor chipriota Andreas Savva, creada como símbolo de unidad, amor y cooperación entre generaciones.

Representa a padre, madre e hijos levantando juntos un globo terráqueo, sobre el cual se posan delfines, emblemas de armonía y del vínculo entre humanidad y naturaleza. La pieza forma parte del conjunto de esculturas públicas que decoran el paseo marítimo y el puerto deportivo de Ayia Napa, donde Savva y otros artistas locales han contribuido a crear un auténtico museo al aire libre.

Al lado había otra escultura que representa una paloma volando hacia el cielo. Su titulo es Cielo y el escultor es Besim Caushi.

Muy cerca hay una iglesia moderna, la capilla de Agios Georgios o San Jorge. Es de estilo arquitectónico ortodoxo tradicional bizantino.

Iglesia Agios Georgios o San Jorge en el puerto de Ayia Napa.

A la derecha de la iglesia se ve la terraza de un restaurante. Fuimos a ver si había sitio y nos dijeron que sí. Nos atendieron con gran amabilidad y nos quedamos.

Terraza de la taberna Isaac.

En la carta me sorprendió que ofrecieran sangria. Pensaba que era una bebida tradicional española. Claro que el que sea española no significa que no se pueda ofrecer en otros países. La pedimos y estaba muy bien hecha.

En la mesa había dos botellita, una de vinagre y otra de aceite de oliva. Casi del mismo modo que en un restaurante español.

Entre las cosas que pedimos estaban unos espaguetis a la boloñesa y un Kebab mixto, que parece típico de Chipre.

Espagueti boloñesa. Foto retocada con IA.
Kebab mixto. Imagen retocada con IA.
Kebab mixto.

La atención en el restaurante fue excelente y el precio el normal en Ayia Napa.

Como la iglesia de San Jorge estaba tan cerca, al terminar de cenar fuimos a verla or dentro. Se trata de una iglesia muy pequeña, pero que tiene el encanto de las iglesias ortodoxas. En estas iglesias siempre me sorprende la cantidad de pinturas con dorados.

Iglesia de San Jorge. He emborronado las caras para que no sean reconocibles.
Entrada a la iglesia de San Jorge.
Detalle del interior de la iglesia de San Jorge.
Icono ortodoxo de la Santísima Trinidad.


En el centro se ven tres ángeles sentados alrededor de una mesa, símbolo de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. La escena proviene del relato bíblico del Génesis 18, cuando Abraham recibe la visita de tres misteriosos hombres a los que ofrece hospitalidad.

Este modelo iconográfico se basa directamente en la famosa «Trinidad de Rubliov» que fue pintada por el maestro ruso Andréi Rubliov a principios del siglo XV.

Toda la iglesia está recubierta de pinturas, incluso el techo.

Techo de la iglesia de San Jorge.

Caminando hacia el hotel, y todavía en el puerto vimos caballitos eléctricos que se movían y en los que se montaban los niños pequeños. daba gusto ver sus sonrisas. Saqué algún vídeo con sus caras sonrientes, pero no quiero ponerlos por problemas de privacidad. Lo que si voy a mostrar es a los caballitos.

Saliendo del puerto está escultura de un pez, que cambia de colores. Muestro dos iluminaciones.


La escultura se llama “The Fish” o “El Pez”. Es una obra del escultor chipriota Andreas Savva, quien también creó otras piezas emblemáticas del Ayia Napa Sculpture Park y del entorno urbano de la ciudad.

Nos dirigimos al hotel y dimos por terminado el día.


Notas

[1] Restaurante Isaac Tavern en «myguidecyprus». https://www.myguidecyprus.com/es/restaurantes/isaac-tavern


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

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Viaje a Chipre. 5: Cena restaurante Da Vinci Napiana (Ayia Napa)

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra cena en un restaurante italiano de Ayia Napa.

Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Intentamos entrar en varios, en el Raphael’s habíamos estado para comer y nos había gustado mucho, pero ahora estaba al lado de otro restaurante donde cantaban a un volumen horroroso. Salimos corriendo. Lo mismo de todos los que estaban alrededor. Seguimos subiendo por la calle y vimos varios restaurantes con demasiado ruido, otros llenos y con cola de espera y, por fin, llegamos al Da Vinci Napiana [1]. Había una pareja esperando. Rápidamente les dieron mesa y aproximadamente un minuto después a nosotros.

Da Vinci Napiana. Cocina Italiana y mediterránea.

El significado de Da Vinci está claro, muy propio de un restaurante italiano. Lo de Napiana no sé muy bien de dónde viene, pero indudablemente si estamos en Ayia (o Agia) Napa, me atrevería a decir que significa «de Napa».

Primero nos preguntaron por las bebidas. Pedimos, entre otras cosas, agua y una cerveza local (Keo).

La cerveza local no está mal. Nos sorprendió el agua pues pone que es de estilo italiano. ¿Agua de estilo italiano? ¿Qué es eso? Es agua de la marca Electa. Ha sido la única vez que no nos han puesto agua Saint Nicholas.

Pedimos la comida y nos la trajeron con rapidez y amabilidad. No pedimos nada chipriota, por lo que no me voy a parar a describir los detalles. Pero para que vean el aspecto pongo las fotos de algunas de las cosas que pedimos.

Lasaña

Fue la típica lasaña italiana acompañada de una ensalada verde.

Lasaña.

La ración era enorme. Demasiado para una cena.

Ravioli Tartufo

Ravioli tartufo.

Los ravioli tartufo suelen ir rellenos de una mezcla suave donde siempre aparece la trufa y un lácteo cremoso (ricotta, requesón, crema agria o queso fresco). Supongo que Tartufo hace referencia a la trufa.

Hamburguesa

Hamburguesa.

La hamburguesa la sirvieron con sus patatas fritas y una pequeña porción de coleslaw, la clásica ensalada de col blanca y zanahoria rallada con mayonesa o salsa tártara.

Detalle de la hamburguesa.

Así acabamos nuestra cena en Da Vinci Napiana. Nos gustó, y, de hecho, volvimos, pero de ello hablaré en otra entrada.


Notas

[1] Tripadvisor. Davinci Napiana. https://www.tripadvisor.es/Restaurant_Review-g262055-d1101681-Reviews-Davinci_Napiana-Ayia_Napa_Famagusta_District.html


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Viaje a Chipre. 4: Almuerzo en restaurante Raphael’s (Ayia Napa)

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento nuestra primera comida en un restaurante típico de Ayia Napa.

Muy cerca del hotel está la calle Archiepieskopou Makariou III. En ella hay muchísimos restaurantes de diversos estilos. Nosotros elegimos Raphael’s. Nos pareció un sitio tranquilo. En esa ocasión, efectivamente fue un lugar tranquilo y nos atendieron con rapidez. Pero por la noche ya no era así. Al lado del Raphael’s hay otro restaurante con música popular chipriota en vivo, con un volumen tan espantoso que para mí es imposible aguantarlo. Entiendo que hay gente a la que eso le gusta. A mí no. Lo mínimo que exijo a un restaurante es poder mantener una conversación con los demás comensales. Admito una suave música de fondo, pero tener al lado unos cantantes gritando a un volumen que molesta a cien metros de distancia, no es lo mío.

Pero lo dicho, a la hora que fuimos tuvimos suerte, estaba muy tranquilo.

El restaurante Raphael’s se especializa en comida griega, mediterránea e internacional, por lo que, a veces, me resulta difícil saber si un plato es griego o chipriota. Un ejemplo es la moussaka que nos sirvieron.

Moussaka

Moussaka.

La moussaka es un plato que se hace con capas sucesivas de berenjena y carne (berenjena-carne-berenjena-carne…). La capa final es un bechamel y después se mete en el horno.

En la versión griega la carne suele ser ternera y como aromatizantes se usan el orégano y el tomillo. En la chipriota la carne suele ser de cordero solo o mezclado con ternera y se aromatiza con canela, clavo y pimienta.

La bechamel también es un poco distinta, la griega es más ligera con queso gruyere o parmesano. La versión chipriota es más espesa y dorada y tiene un toque a sus quesos locales halloumi o kefalotyri.

Por último, la versión griega se suele servir en bandeja grande y la versión chipriota en cazuela de barro.

Así que, en este caso mi conclusión es que nos dieron una moussaka chipriota.

Estaba muy buena.

Gyros

Los gyros son típicos de Grecia y Chipre. Es un plato tradicional elaborado con carne asada en un asador vertical, cortada en láminas finas y servida dentro de una pita caliente junto con tomate, cebolla, salsa tzatziki y patatas fritas. Es el equivalente heleno del kebab, pero con marinados y acompañamientos propios de la cocina mediterránea.

En nuestro caso, en Chipre, nos sirvieron dos tipos de gyros: cerdo y pollo.

Gyro de cerdo.
Gyro de pollo.
Detalle de los acompañamientos a los gyros.
Típico asador vertical para hacer gyros. Imagen creada con ayuda de Copilot.

Kleftiko: la cocina de los piratas


El nombre proviene de los kleftes, los bandidos griegos que cocinaban la carne bajo tierra para que el humo no delatara su presencia. Esa técnica clandestina se transformó, con los siglos, en una forma de cocción que respeta el ritmo natural de los alimentos: fuego suave, horas largas, silencio y paciencia. En Chipre, el kleftiko conserva ese espíritu antiguo, como si cada plato llevara dentro una historia contada al oído.

Kleftiko.

El resultado es una carne sumamente tierna. Se suele servir en cazuela de barro, aunque en Raphael’s nos lo sirvieron en un gran plato de cerámica. Como puede verse se sirve acompañado de patatas, verduras y un toque de hierbas frescas que perfuman el aire antes incluso de probarlo. La salsa es el resultado de la propia carne cocinada en su jugo: nada añadido, nada disfrazado.

Tagliatelle con salsa de carne

Tagliatelle con salsa de carne.

Nada más verlo nos recuerda a una boloñesa italiana, pero hay algunas diferencias muy significativas. 1) Las especias. En Italia la salsa de carne suele llevar zanahoria, apio, vino y hierbas mediterráneas (orégano, laurel, romero). En Chipre, en cambio, aparece un toque muy característico: canela, clavo, laurel y, a veces un chorrito de vino chipriota. 2) La carne. En Italia predomina la ternera o la mezcla de ternera y cerdo. En Chipre, la carne picada puede ser de cordero o de ternera o una mezcla de ambas. El cordero aporta un sabor más profundo y mediterráneo, muy coherente con la identidad culinaria chipriota. 3) Cocción más rústica. La salsa chipriota suele ser menos fina y más casera, con trozos de carne más visibles y una textura más espesa. No busca la suavidad italiana, sino la contundencia de las tabernas familiares. 4) Acompañamiento. En Italia, la pasta llega sola. En Chipre, es habitual que el plato venga acompañado de ensalada fresca, pan chipriota. En nuestro caso se parece mucho más a la fórmula italiana, lo que tampoco debiera sorprendernos pues el Raphael’s sirve cocina mediterránea, no solo chipriota.

Pollo empanado

Pollo empanado.

A simple vista parece el típico plato internacional para niños o para turistas, pero cuando lo pruebas descubres dos rasgos muy chipriotas que lo diferencian de otros pollos empanados.

1) El adobo previo. Antes de empanarlo, el pollo suele marinarse con: limón, ajo, orégano, sal marina y a veces un toque de canela (muy chipriota).

Ese adobo ligero le da un aroma mediterráneo que no aparece en el empanado estándar europeo.

2) El pan rallado “a la chipriota”

El rebozado suele ser más grueso y crujiente, a veces mezclado con: hierbas secas, sésamo, o pan rallado casero de las panaderías locales.

Esto le da una textura más rústica y un sabor más profundo.

En el plato que nos sirvieron vemos una guarnición de patatas gajo con piel, típico de Chipre.

Este fue el último plato de nuestra primera incursión en la comida chipriota.

Bebidas

Quisimos probar un vino típico de Chipre. Pedimos un vino blanco chipriota y nos lo trajeron.

Vino blanco Plavia.

Este tipo de botellitas individuales son muy comunes en los restaurantes chipriotas.

Pedimos agua mineral y nos trajeron «Saint Nicholas». Después descubrimos que en casi todos los restaurantes de Chipre nos ponían la mima marca.

Agua Mineral «Saint Nicholas»

En la mesa también nos pusieron un frasco de mayonesa, otro con tomate y un conjunto de vinajera aceitera idénticos a los españoles.

Resumen

Nuestro primer contacto con la comida chipriota fue muy agradable y el lugar nos gustó mucho, aunque por las razones expuestas más arriba nunca volvimos.


Notas

[1]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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Viaje a Chipre. 3: de Múnich a Lárnaca y a Ayia Napa

3 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento el viaje desde Munich a nuestro hotel en Ayia Napa.

Volamos desde el aeropuerto de Munich hasta el de Lárnaka (Chipre) con la compañía aérea Discover que es un subsidiaria de Lufthansa. Por suerte para mí, aunque se trata de una compañía «low cost», conserva una de las ventajas de Lufthansa: es espacio entre asientos. Pude ir sentado sin problemas.

Ruta desde Munich a Lárnaka (Chipre). Basado en Google Maps.

Antes de viajar a Chipre, muchos viajeros —yo incluido— imaginan que los aviones evitarán el espacio aéreo de Turquía debido a las tensiones históricas entre la República de Chipre (sur) y Turquía, que ocupa desde 1974 la parte norte de la isla. Es una suposición lógica: si hay hostilidades políticas, uno espera que también existan restricciones en el cielo.

Pero la realidad es distinta. Los vuelos europeos hacia Lárnaka sí pasan por Turquía, y el nuestro también lo hizo. No hay prohibiciones de sobrevuelo entre ambos países, y las rutas aéreas se rigen por criterios de seguridad y eficiencia, no por la situación diplomática. Así que, mientras uno piensa en fronteras, conflictos y mapas divididos, el avión sigue su trayectoria más directa: cruzar el sur de Turquía durante unos minutos y continuar hacia el Mediterráneo oriental.

Es un recordatorio curioso: a veces, las tensiones que parecen insalvables en tierra firme se diluyen en el cielo, donde las rutas siguen su curso con una normalidad sorprendente.

El avión pasó muy cerca de esa costa luminosa donde, según la tradición, Marco Antonio y Cleopatra se encontraron para iniciar una historia que mezcló política, pasión y Mediterráneo. Y mientras veía el contorno de la bahía por la ventanilla me vino otro recuerdo, mucho más terrenal: hace muchos, muchos años, en esa misma región (Antalia), me dieron uno de los mejores bocadillos de mi vida, terminado a la plancha, con ese crujido perfecto que solo se consigue cuando el pan se rinde al calor.

Es curioso cómo un vuelo puede unir épocas y memorias: la historia antigua, la geopolítica moderna y un bocadillo inolvidable, todo flotando sobre la misma línea azul del mar

Salimos de Munich cuando el sol empezaba a levantarse, mostrando una de las terminales del aeropuerto con una luz extraña. El aeropuerto todavía tenía las luces encendidas, pero el sol ya empezaba a hacerlas innecesarias.

Terminal aeropuerto de Munich al amanecer.

En nuestra terminal se anuncia nuestro vuelo.

Se anuncia nuestro vuelo.
Una de las «jardineras» que nos llevan hasta nuestro avión.
Nuestro avión.

Durante el vuelo, desde la ventanilla, pudimos ver algunas vistas interesantes, aunque la mayoría de las veces solo se veían nubes, o, a lo sumo, algún monte por encima de las nubes. Aunque tuvimos suerte de ver algunas islas.

Algunas islas desde el avión.

Desembarcamos sin problemas y nos encontramos con las típicas tiendas «duty free».

Tienda libre de impuestos Cyprus.

Tuvimos que buscar un baño y me sorprendió que en griego escribían exactamente Toualetes:

Señalización baños.
Vientos de Cambio

Nada más salir del aeropuerto nos encontramos con una curiosa escultura. Se trata de tres agujas metálicas estilizadas. Lo mejor es verlo, lo tenemos a la izquierda.


Se llama “Winds of Change” [Vientos de cambio], obra del escultor Yiannis Toumazis.

La escultura representa el dinamismo del aire y del movimiento humano, evocando tanto el viento que impulsa los aviones como el cambio constante que trae el viaje. Las tres torres cónicas de acero inoxidable simbolizan:

  • El flujo del aire, elemento esencial en la aviación.
  • La conexión entre culturas, ya que Lárnaka es una puerta de entrada al Mediterráneo oriental.
  • La modernidad de Chipre, en contraste con su herencia antigua.

El material —acero pulido— refleja la luz y el cielo, reforzando la idea de energía y transformación.

Ya teníamos alquilado un coche desde España. Mientras nuestro conductor iba a por él, nosotros esperamos en la cafetería COSTA.

Cafetería Costa en el aeropuerto de Lárnaka.
Ruta desde Aeropuerto de Lárnaca (o Lárnaka) hasta Ayia Napa. Basado en Google Maps.

La carretera es muy buena, y, aunque hay que conducir por la izquierda, no hubo ningún problema. Llegamos sin dificultad. Aparcamos en el parking del hotel y nos fuimos a la recepción. Nos dieron las habitaciones.

La nuestra tenía dos camas grandes, un baño y una cocina.

Habitación. Dos camas.
Baño.
Cocina.
La mascota del hotel.

A la entrada del hotel nos recibió una simpática mascota con gafas.

Tras aposentarnos, como ya era hora de comer, nos fuimos a buscar algún sitio. No fue difícil. Hay decenas de restaurantes y los precios son más o menos los mismos. Hay pequeñas variaciones.

Pero hablaré de nuestra primera comida en Chipre en la próxima entrada.

Notas

[1]


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

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Viaje a Chipre. 2: de Málaga a Múnich, un viaje entre winglets y silencios nocturnos

2 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento el viaje desde Málaga a Munich.

La aventura hacia Chipre comenzó temprano, en el aeropuerto de Málaga, con ese bullicio que siempre anuncia el inicio de un viaje largo. Volábamos con Lufthansa, y ya desde el embarque sentí ese pequeño alivio que solo entiende quien ha sufrido demasiadas veces la estrechez de otras compañías: mis piernas cabían. Un detalle mínimo, sí, pero que marca la diferencia entre viajar y sobrevivir.

Desde la ventanilla pude fotografiar los winglets, esas puntas elegantes del ala que parecen dibujar un gesto de equilibrio en el aire.

Vista desde la ventanilla del avión.

A bordo nos ofrecieron agua, y a precios razonables se podían comprar algunas cosas. Yo me regalé un Riesling blanco, fresco y aromático, que acompañó el vuelo con una serenidad inesperada.

Al llegar al aeropuerto de Múnich, la escena cambió por completo. Eran ya más de las nueve de la noche y el aeropuerto parecía haberse recogido como una ciudad que duerme temprano. Casi todo estaba cerrado. Solo encontramos un restaurante asiático, a punto de bajar la persiana, y algunas máquinas de bebidas que brillaban en la penumbra. Había fuentes de agua —una de ellas estropeada— y poco más.

El único restaurante abierto y a punto de cerrar.

Fue entonces cuando descubrimos algo sorprendente: unas mini-habitaciones con cama, cápsulas de descanso que por 7 euros permitían dormir unas horas. Nunca había visto algo así en un aeropuerto europeo.

Mini habitación por fuera.
Interior de la mini habitación.

También me llamaron la atención unos anuncios que parecían hologramas, suspendidos en el aire como si la tecnología hubiese decidido adelantarse unos años sin avisar.

A las diez de la noche, Múnich estaba completamente cerrado. No quedaba más remedio que esperar en un banco, en ese silencio peculiar de los aeropuertos nocturnos, hasta la salida del vuelo que nos llevaría finalmente a Lárnaca, en Chipre.

Aeropuerto vacío.
Máquina de venta automática.

Notas

[1]


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Viaje a Chipre. 1: Cipreses y gatos

4 de julio 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. En la entrada de hoy cuento mi primera impresión tras salir del aeropuerto de Lárnaca y llegar al hotel: muchos cipreses y muchos gatos

Un poco de geografía

Ubicación de Chipre. Basado en Google Maps.

Chipre se extiende en el corazón del Mediterráneo oriental, a medio camino entre Grecia, Turquía y el Levante. Desde su costa se divisan, en línea imaginaria, las montañas de Anatolia al norte y los desiertos de Siria y Líbano al este. Su posición —entre Europa, Asia y África— la convirtió en puente de civilizaciones, escala de navegantes y cruce de rutas comerciales desde hace más de tres mil años.

A apenas 70 kilómetros de Turquía y 100 de Siria, la isla parece flotar en un mar de historia: los vientos que soplan desde Creta traen ecos helenos, mientras las corrientes del sur la conectan con Alejandría y el mundo egipcio, en una futura entrada veremos muy claramente el influjo egipcio de los Ptolomeos. Esa ubicación estratégica explica por qué Chipre ha sido codiciada por imperios y culturas tan distintas, y también por qué hoy conserva una mezcla fascinante de lenguas, sabores y paisajes.

A poco más de 400 km está Israel, por lo que en la isla es muy habitual ver turistas de aquella nación.

Es la tercera isla en superficie del Mediterráneo solo superada por Córcega y Cerdeña.

Una isla independiente con herencias británicas

Adaptador del enchufe inglés al europeo. Lo llevé comprado en Amazón, pero allí, en las zonas turísticas, casi en cualquier supermercado lo venden.

Chipre dejó de ser colonia británica en 1960, un ayer histórico que todavía se nota en la vida cotidiana: se conduce por la izquierda, los enchufes son de estándar inglés y el té ocupa un lugar inesperadamente central en la cultura local. Desde su independencia, la isla se convirtió en una república soberana, hoy plenamente integrada en la Unión Europea y en la zona euro, lo que le da una mezcla curiosa entre mediterráneo clásico y hábitos heredados del Reino Unido.

Una isla partida en dos

La historia reciente también dejó una cicatriz visible: desde 1974, el norte de Chipre está ocupado por Turquía y funciona como un estado separado no reconocido internacionalmente. Esta división atraviesa incluso la capital, Nicosia, que se convirtió en la única capital del mundo partida en dos, con una línea de demarcación —la “Línea Verde”— que separa la parte chipriota de la parte turcochipriota. Caminar por sus calles es encontrarse con un Mediterráneo fracturado, donde dos realidades políticas conviven a pocos metros.

Mapa de Chipre mostrando las dos partes.

Chipre tiene dos aeropuertos internacionales plenamente reconocidos (Lárnaca y Pafos), más un tercero en el norte que solo Turquía reconoce.

Nosotros escogimos un vuelo que aterrizaba en Lárnaca por lo que escogimos un hotel en Ayia Napa.

Legada a Lárnaca

Llegamos en un vuelo de Lufthansa que, para mi, tiene la virtud de que los pies me caben perfectamente, cosa que en otras compañías deja mucho que desear.

Nada más llegar el cartel de bienvenida me hizo reflexionar:

Bienvenido a Chipre (Cyprus).

Olvidémonos de la pronunciación inglesa, leamos Cyprus en español, lo que leemos es ciprus, ¿no se parece a nuestro ciprés?

Chipre, ciprés y cobre: tres palabras que se rozan pero no nacen del mismo tronco

El nombre Chipre procede del griego antiguo Κύπρος (Kýpros), una palabra cuyo origen exacto sigue siendo discutido desde hace siglos. Existen dos grandes familias de teorías:

  • La teoría botánica: relaciona Kýpros con el ciprés (κύπρος en griego clásico), un árbol muy abundante en la isla desde la Antigüedad. Según esta línea, Chipre sería “la isla de los cipreses”, igual que Creta fue llamada “la isla de los montes blancos”. Es una hipótesis sugerente, pero no universalmente aceptada.
  • La teoría metalúrgica: vincula Kýpros con el cobre, el recurso que hizo famosa a la isla en el mundo antiguo. De hecho, el latín cuprum (“metal de Chipre”) procede directamente de aes cyprium, “bronce chipriota”. Esta relación es segura en latín, aunque no está demostrado que el griego Kýpros naciera originalmente del metal.

En resumen: ciprés y cobre se encuentran en el nombre de Chipre, pero no comparten raíz. El ciprés es una posible explicación del topónimo griego; el cobre es la certeza histórica que dio lugar al término latino cuprum y, por extensión, a la palabra “cobre” en español.

Todavía hay otras etimologías interesantes, por ejemplo, El kypros aromático: la alcaparrera (Capparis spinosa). En griego antiguo, además del término para el ciprés, aparece κύπρος (kýpros) como nombre de una planta aromática, probablemente la alcaparrera, muy común en Chipre desde tiempos clásicos. Esta coincidencia ha llevado a algunos filólogos a proponer que el nombre de la isla podría estar relacionado con esa planta mediterránea, famosa por sus caparrones y por crecer en laderas secas y soleadas.

De Lárnaca a Ayia Napa: Cipreses

Nada más salir del aeropuerto fuimos a recoger el coche que teníamos reservado. Todo fue razonablemente bien. Desde el aeropuerto hasta la ciudad turística de Ayia Napa hay unos 56 km.

Ruta desde el aeropuerto internacional de Lárnaca hasta Ayia Napa. Mapa basado en Google Maps.
Gorra de Chipre.

Hacía un calor tremendo, el sol pegaba muy fuerte, así que me compré una gorra: La mancha amarilla que se ve en la parte inferior de la gorra es la isla de Chipre.

Por el camino me sorprendieron la gran cantidad de cipreses que había. Sacarlos desde el coche no era sencillo por lo que a continuación pongo unos cuantos cipreses que fotografié en la isla, pero que no tiene se ser de esa carretera.

Cipreses en una finca de Chipre.

Había cipreses a los lados de la carretera, en fincas, en senderos, también los había solitarios…

Ciprés solitario vigilando la casa.
Cipreses en la carretera.
Un retoño de ciprés.

En muchas casas, los árboles representan un problema pues las raíces se extienden a lo ancho y estropean los pavimentos, e incluso destrozan muros y las cubetas de las piscinas. El ciprés, sin embargo, hace que sus raíces crezcan hacía abajo, por lo que pueden estar relativamente cerca de las piscinas sin afectarlas. Los cipreses desarrollan una raíz pivotante vertical, que busca agua en profundidad y mantiene las raíces laterales compactas y controladas. Esto está documentado en fichas técnicas de variedades como el Ciprés Tótem, donde se indica que sus raíces tienen “poco desarrollo lateral” y que no tienden a levantar pavimentos si el suelo tiene suficiente profundidad.

Llegada al hotel: gatos por todas partes

A medida que nos acercábamos a Ayia Napa, algo empezó a repetirse como un pequeño latido en el paisaje: gatos. Primero uno, caminando con la tranquilidad de quien conoce cada piedra de la acera. Luego otro, que se atrevía a cruzar la calle con la misma seguridad que un peatón veterano. Y al llegar al hotel, la escena se volvió casi ritual: dos gatos en la entrada, otro en el jardín, uno más durmiendo bajo una hamaca. Ninguno se asustaba, ninguno dudaba. Caminaban entre turistas y maletas como si fueran parte del personal del hotel, como si la isla les perteneciera desde siempre.

En la piscina, en el comedor, en los pasillos… los gatos circulaban con una serenidad antigua, como si hubieran firmado un acuerdo tácito con los humanos. Incluso descubrí recipientes con agua y comida colocados discretamente en rincones del hotel, como pequeñas estaciones de bienvenida felina. Y entonces surgió la pregunta inevitable: ¿de dónde viene esta pasión chipriota por los gatos?

Tal como nos preguntábamos más arriba:¿De dónde viene esa pasión chipriota por los gatos? Se me vienen a la memoria dos hechos sumamente interesantes. El primero es de 2004 cuando el equipo de arqueólogos dirigido por Jean‑Denis Vigne, del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS) de Francia, publicó los resultados en la revista Science [1]. En ese artículo se explicaba el hallazgo de un gato enterrado a 20 cm de un humano. El enterramiento incluía conchas marinas, herramientas pulidas, ocre y hachas, lo que indica intencionalidad y cuidado.

El gato era un Felis silvestris lybica, el antepasado directo del gato doméstico.

Chipre no tenía felinos nativos, así que alguien lo llevó en barco desde el continente. Alguien que apreciaba mucho a aquel animal.

Antes de este hallazgo, la evidencia más antigua de gatos “domésticos” procedía de Egipto (≈4.000 años). El enterramiento chipriota retrocede la relación humano‑gato unos 5.000 años más, mostrando que:

  • La domesticación no empezó como culto religioso, sino como convivencia afectiva. Los gatos ya estaban tolerados, transportados y enterrados junto a humanos en el Neolítico.

El segundo hecho es la leyenda de Santa Helena, la madre de Constantino, siglo IV. La leyenda habla de una sequía de 37 años que produjo una plaga de serpientes. Sin depredadores nativos las serpientes proliferaron. Cuenta la leyenda, de la que no hay ninguna corroboración histórica, que Santa Helena trajo cientos de gatos desde Egipto y Palestina para combatir la plaga.

Santa Helena, los gatos y las serpientes: una escena que hoy cuesta imaginar

Cuenta la tradición chipriota que, cuando Santa Helena llegó a la isla en el siglo IV, encontró un paisaje casi detenido por una plaga de serpientes. No eran culebrillas tímidas escondidas entre las piedras, sino víboras grandes y serpientes negras de más de metro y medio, empujadas hacia los poblados por una sequía que había vaciado los manantiales. La isla, dicen, estaba tan infestada que caminar era un riesgo, y trabajar la tierra, una temeridad.

Por eso Helena ordenó traer barcos llenos de gatos desde Palestina y Egipto. No gatos domésticos como los que hoy dormitan en los sofás, sino animales fuertes, semisalvajes, acostumbrados a cazar presas difíciles. Los monjes del monasterio de San Nicolás los cuidaban y los entrenaban: primero serpientes pequeñas, luego serpientes mayores. Con el tiempo, los gatos se convirtieron en una especie de milicia natural, patrullando los alrededores del monasterio y manteniendo a raya a las víboras.

Hoy, cuando uno pasea por Ayia Napa cuesta imaginar aquella escena. Los gatos actuales son tranquilos, sociables, casi parte del mobiliario urbano. Se deslizan entre las mesas de las terrazas, duermen en los muros blancos, se dejan fotografiar con esa indiferencia aristocrática tan felina. Nada en ellos sugiere que sus antepasados fueron, según la leyenda, los salvadores de la isla.

Y sin embargo, algo queda. En Chipre los gatos son omnipresentes, resistentes, ágiles. No tienen el aire delicado de los gatos de interior: son animales que conocen la calle, el sol, la piedra caliente. Cuando uno sabe la historia, es fácil ver en su mirada un eco remoto de aquella misión improbable: gatos contra serpientes, una alianza entre lo doméstico y lo salvaje para recuperar la vida cotidiana.

Imagen creada por IA (Copilot) de cómo imagino la isla con la pertinaz sequía, sus enormes culebras y los gatos dispuestos a cazarlas.

Quizá por eso la leyenda persiste. Porque en Chipre, incluso hoy, los gatos parecen tener un papel más profundo que el de simples compañeros: son parte de la identidad de la isla, herederos de una historia que mezcla fe, necesidad y naturaleza.

Hay un monasterio, llamado Agios Nicolaos ton gaton, al que iremos en una entrada posterior. La traducción es San Nicolás de los gatos. Su nombre nos hace pensar que algo de la leyenda puede ser verdad.

Verdad o no la leyenda contribuyó a que los gatos se vieran como protectores y se les dejara proliferar.

Un cuadro con las primeras impresiones de la isla de Chipre

Con ayuda de varias inteligencias artificiales, una de ellas Meta.Ai, le he pedido que me pintara un cuadro al oleo con mis primeras impresiones: playas de arena dorada y fina, aguas muy transparentes, cipreses y gatos. El resultado ha sido este:

Chipre. Playas de arena fina y dorada, cipreses y gatos.

Notas

[1] Vigne, J.-D., Guilaine, J., Debue, K., Haye, L., & Gérard, P. (2004). Early Taming of the Cat in Cyprus. Science, 304(5668), 259. https://doi.org/10.1126/science.1095335


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De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


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