El Bedford Level: un viaje al escenario de una vieja batalla científica

1 de marzo de 2026

Hay lugares que parecen hechos para engañar a los sentidos. El Old Bedford River, un canal perfectamente recto en el este de Inglaterra, es uno de ellos. Su paisaje infinito llevó a algunos a creer que la Tierra era plana… hasta que Alfred Russel Wallace [1] llegó para desmontar el mito con un experimento tan simple como brillante.

Ubicación del Old Bedford River. Basado en un mapa de Google Maps.

En pleno siglo XXI aún hay quien defiende que la Tierra es plana. En el siglo XIX algunos británicos peregrinaban a un canal rectilíneo en Cambridgeshire convencidos de que allí podían demostrarlo. Lo que quizá no imaginaban es que uno de los padres de la teoría de la evolución, Alfred Russel Wallace, acabaría desmontando su “prueba estrella” con un experimento tan elegante como contundente.

Los llamados Fens de Cambridgeshire en su día eran marismas que fueron drenadas. El resultado es una llanura perfectamente plana y muy fertil. Se hicieron algunos canales que eran una línea recta perfecta y, por ello, el lugar ideal para el desarrollo de esta historia. El canal conocido como Old Bedford River, es uno de ellos.

Canal Old Bedfortd River desde la población de Welney. la fotografía es de Bob Jones, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=13229052

En la foto puede verse que, efectivamente, se trata de un canal recto y donde el agua parece ser totalmente plana. Doy las gracias a Bob Jones por permitir usar su fotografía.

Rowbotham y la ilusión óptica


En 1838, Samuel Rowbotham realizó allí una serie de observaciones que interpretó como prueba de que la superficie terrestre no se curvaba. Su razonamiento era sencillo: si la Tierra fuera esférica, un objeto situado a varios kilómetros debería aparecer parcialmente oculto. Como él afirmaba verlo completo, concluyó que la Tierra era plana [2].


Lo que Rowbotham no tuvo en cuenta fue la refracción atmosférica, especialmente intensa a ras del agua. El aire caliente que se eleva desde la superficie del canal actúa como una lente imperfecta que distorsiona la imagen y hace que los objetos parezcan más altos de lo que realmente están. Una ilusión óptica convertida en argumento pseudocientífico. La difracción en la atmósfera causa muchos efectos sorprendentes, por ejemplo la visión de oasis en el desierto, de chacos de agua en las carreteras asfaltadas, pilotos que ven Venus aunque estén debajo del horizonte (lo que ha producido que lo confundan con un ovni), el «fata morgana», la aparición de barcos flotando en el aire y boca abajo, etc.

Wallace entra en escena

En 1870, el terraplanista John Hampden lanzó un desafío público: repetir el experimento del Bedford Level y demostrar, de una vez por todas, si la Tierra era curva o plana. Alfred Russel Wallace, que conocía bien la óptica y la geodesia, aceptó la apuesta.

Su enfoque fue radicalmente distinto al de Rowbotham. Wallace diseñó un montaje preciso y controlado:

  • Elevó el telescopio a 4 m de altura para evitar la capa de aire más distorsionadora.
  • Colocó un poste con discos a mitad del recorrido, todos a la misma altura sobre el agua.
  • Alineó esos discos con una marca situada en un puente lejano.

El resultado era exactamente el que predecía la curvatura terrestre: el disco central aparecía más alto que la marca distante, señal inequívoca de que la superficie del agua descendía siguiendo la curvatura del planeta.

Resultado esperable si la Tierra fuera plana. Lo que se vería a través del telescopio a la derecha. Dibujo de Wiki LIC – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=131330501

Si la Tierra fuera plana los discos tendrían que aparecer a la misma altura que el marcador del final (un cuadrado azul). A la derecha podemos ver lo que se vería por el telescopio.

Resultado esperable si la Tierra fuera curva. Lo que se vería por el telescopio está a la derecha. Dibujo de Wiki LIC – Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=131330501

Lo que vio en el experimento fue que los discos estaban más altos. Es decir, Wallace había demostrado experimentalmente lo que la física ya anticipaba desde hacía siglos: que la Tierra es una esfera.

La victoria científica… y el infierno personal

Aunque Wallace ganó la apuesta, la historia no terminó ahí. Hampden, incapaz de aceptar el resultado, lo acusó de fraude, lo llevó a juicio y lo persiguió durante años con amenazas y campañas de difamación. Lo que había empezado como un experimento sencillo se convirtió en una pesadilla legal y personal [2].

Este episodio muestra un patrón que sigue vigente: cuando una creencia se sostiene por convicción ideológica, la evidencia casi nunca basta para convencer e incluso puede ser contraproducente (backfire effect [3]).

Por qué el Bedford Level sigue siendo relevante

El experimento de Wallace es un recordatorio de varias lecciones que no han perdido vigencia:

  • La observación directa puede engañar si no se controlan variables como la refracción.
  • El método científico es más fiable que la intuición, por muy convincente que parezca.
  • Las pseudociencias tienden a reinterpretar o descartar cualquier dato que contradiga sus creencias.

Hoy, el Bedford Level es un lugar tranquilo donde solo se oye el viento y el paso lento del agua. Cuesta imaginar que allí se libró una de las primeras batallas modernas entre ciencia y pseudociencia. Pero recorrer ese canal recto como una flecha es recordar que, incluso en los paisajes más planos, la Tierra sigue siendo curva.

Otra vista del canal Old Bradford River. La fotografia es de Rodney Burton, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1872880

Gracias a Rodney Burton por dejarnos utilizar su fotografía.


Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Alfred Russel Wallace. https://en.wikipedia.org/wiki/Alfred_Russel_Wallace [Consultado el 1 de marzo de 2026]

[2] Wikipedia. Entrada: Experimento de Bedford Level. Experimento de Bedford Level – Wikipedia, la enciclopedia libre [Consultado 1 de marzo de 2026]

[3] Rationalwiki. Entrada: Backfire effect. https://rationalwiki.org/wiki/Backfire_effect [Consultado 1 de marzo de 2026]

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Con Richard Feynman viajamos a Venus

27 de febrero de 2026

Estos días se está hablando mucho de la vuelta del ser humano a la Luna, pero con una diferencia muy importante respecto a la carrera espacial del siglo pasado. Entonces, en plena Guerra Fría, el objetivo era demostrar quién era superior tecnológicamente: el capitalismo de Estados Unidos o el comunismo de la URSS.

La llegada del ser humano a la Luna terminó pronto, pues ya se habían cumplido los objetivos. Por un lado, demostrar que «nuestra» tecnología era capaz de llevar a un humano a la Luna; por otro, enviar un mensaje menos explícito: si podemos poner un humano en la Luna, también podemos colocar una bomba atómica en un misil intercontinental en cualquier lugar de la Tierra.

Ahora, se dice intencionadamente que el propósito es establecer una colonia lunar para investigar, realizar minería o incluso fabricar productos. Una idea, quizás prematura, es que lanzar satélites desde la Luna es mucho menos costoso que desde la Tierra, tanto para órbitas lunares como terrestres. Si se pudieran construir satélites artificiales en la Luna, su lanzamiento sería muy barato.

En la Luna hay helio-3 [1], uno de los posibles combustibles para las centrales de fusión nuclear. En la Tierra no se encuentra. La minería lunar de este gas tendría mucho sentido.

Robots haciendo minería en la Luna. Imagen creada con ayuda de IA.

Incluso para ir a Marte y establecer una colonia allí, sería mucho más fácil hacerlo desde la Luna que desde la Tierra, siempre que se pudieran fabricar ciertos componentes, como el combustible, en nuestro satélite natural.

Richard Feynman en 1965, cuando recibió en premio Nobel. Fotografía de The Nobel Foundation – http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/physics/laureates/1965/feynman-bio.html, PD-Sweden, https://en.wikipedia.org/w/index.php?curid=34664654

Inesperadamente, vi un vídeo curioso en el que el premio Nobel Richard Feynman [2] expone una idea aparentemente loca: pensar que para una colonia espacial necesitamos pisar suelo (como en Marte) puede llevarnos a errores. La vida en Marte es tremendamente compleja. Y, aunque Feynman falleció en 1988, me sorprendió de nuevo. Digo que me sorprendió de nuevo porque tuve la inmensa suerte de estudiar física con su excelente libro The Feynman Lectures on Physics (1961–1964) [3]. Eran tres volúmenes publicados entre 1961 y 1964. En el prólogo aparecía tocando el bongo, algo poco habitual en un catedrático de una universidad prestigiosa. Empecé a estudiarlo en 1965. Un día, el profesor nos dijo muy contento algo así como: «El autor de vuestro libro de física acaba de recibir el premio Nobel«.

Feynman siempre fue un rompedor, sin duda, una de las mentes más brillantes del siglo XX.

En algunas conferencias y de modo informal en sus clases, comentaba que estábamos equivocados sobre Marte. Su frase más citada es:

«Si alguna vez quisiéramos vivir en Venus, no lo haríamos en la superficie, sino flotando en su atmósfera, donde la presión y la temperatura son como las de la Tierra.»

Caramba, me dije, Feynman propone cambiar el punto de vista: no se necesita suelo para vivir en Venus. Se puede vivir flotando en su atmósfera, donde la presión y la temperatura son similares a las de la Tierra. Su atmósfera es fundamentalmente CO2, por lo tanto no respirable. Pero una persona, simplemente con una escafandra y un traje que lo proteja del ácido sulfúrico de la atmósfera, podría vivir.

Con un traje de buceador que le permitiera respirar y protegerse de la lluvia ácida una persona podría sobrevivir a 55 km de altura en la atmósfera de Venus. Imagen creada con ayuda de varias IA, entre ellas Meta.ai

Una ciudad que estuviera encerrada en una burbuja de aire, como el terrestre, que pesa menos que el CO2 de Venus, flotaría sin problemas. Tendría que ser algo así:

  • Altura: 50–60 km sobre la superficie.
  • Temperatura: entre 0 °C y 50 °C.
  • Presión: igual que en la Tierra.
  • Gravedad: 90% de la terrestre.
  • Luz solar: abundante, ideal para producir energía fotovoltaica.
  • Vientos: Muy fuertes, que podrían usarse para producir energía eólica
Ciudad flotante en Venus. Imagen creada con ayuda de IA.

Un detalle que complica las cosas es que la atmósfera venusiana tiene ácido sulfúrico, por lo que las cúpulas tendrían que soportarlo, por ejemplo, con teflón o polímeros fluorados. Y los paseos fuera de la ciudad se complicarían.

Cómo sería vivir allí:

  • No haría falta traje presurizado dentro de la ciudad.
  • La radiación sería baja gracias a la atmósfera densa.
  • El viento constante permitiría energía eólica.
  • El paisaje sería un mar de nubes amarillas y naranjas, con el Sol filtrándose como a través de un cielo perpetuamente brumoso.

Desarrollo posterior de la idea:

El ingeniero de la NASA Geoffrey Landis [4] tomó la intuición de Feynman y la convirtió en propuestas reales:

  • Bases científicas flotantes.
  • Ciudades habitables a largo plazo.
  • Misiones tripuladas en dirigibles (concepto HAVOC —High Altitude Venus Operational Concept— de NASA [5]).

Landis describe esta región de la atmósfera venusiana como: «El entorno más parecido a la Tierra en todo el Sistema Solar

Pensar de modo distinto:

Lo más fascinante de la propuesta de Richard Feynman sobre ciudades flotantes en Venus no es la ciudad en sí, ni su arquitectura, ni siquiera su viabilidad técnica. Lo verdaderamente revolucionario es el cambio de perspectiva que implica. Feynman nos invita a romper con lo que creemos perfectamente establecido: que colonizar el espacio requiere tierra firme.

Ciudad flotando en la atmósfera de Venus. Imagen creada con ayuda de Copilot.

Durante décadas, la exploración espacial ha estado dominada por la idea de que una colonia necesita suelo. Marte, con su superficie rocosa, se convirtió en el candidato natural. Venus, por el contrario, fue descartado por su superficie infernal: temperaturas de 460 ºC, presión aplastante, lluvia de ácido sulfúrico. Pero Feynman, con su mente libre de prejuicios, se preguntó: ¿y si no necesitamos suelo? ¿Y si el lugar más parecido a la Tierra no está en la superficie de otro planeta, sino en su atmósfera?

A unos 55 km de altura, la atmósfera de Venus ofrece condiciones sorprendentemente similares a las de la Tierra: presión de una atmósfera, temperaturas entre 0 y 50 ºC, protección contra la radiación. Y lo más extraordinario: el aire respirable (mezcla de nitrógeno y oxígeno) es más ligero que el CO₂, por lo que una ciudad llena de aire flotaría por sí sola.

Esta idea me ha recordado a los viajes de Gulliver, concretamente el viaje a Laputa, donde aparecen ciudades flotantes [6]. Feynman no diseñó una ciudad flotante, pero sí nos enseñó algo más profundo: que la ciencia avanza cuando nos atrevemos a pensar diferente. Que la exploración no consiste en repetir modelos, sino en reinventarlos. Que lo verdaderamente valioso no es la solución, sino la pregunta que la hace posible.

Las ciudades-aerostato de Venus son, en el fondo, una metáfora. Una invitación a mirar el universo desde otro ángulo. A cuestionar lo que damos por sentado. A imaginar lo que aún no hemos concebido. Porque a veces, el lugar más habitable está justo donde nadie pensó mirar.



Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Helio-3. Helio-3 – Wikipedia, la enciclopedia libre [Consultado 28 de febrero de 2026]

[2] Wikipedia. Entrada: Richard Feynman. https://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Feynman [Consultado 28 de febrero de 2026]

[3] Wikipedia. Entrada: The Feynman Lectures on Physics. https://en.wikipedia.org/wiki/The_Feynman_Lectures_on_Physics [Consultado 28 de febrero de 2026]

[4] Wikipedia. Entrada: Geoffrey A. Landis. https://en.wikipedia.org/wiki/Geoffrey_A._Landis [Consultado 28 de febrero de 2026]

[5] Wikipedia. Entrada: High Altitude Venus Operational Concept. https://en.wikipedia.org/wiki/High_Altitude_Venus_Operational_Concept [Consultado 28 de febrero de 2026]

[6] Wikipedia. Entrada: Los viajes de Gulliver. https://es.wikipedia.org/wiki/Los_viajes_de_Gulliver [Consultado 28 de febrero de 2026]


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Nave alienígena sobre Fuengirola

16 de febrero de 2026

La inteligencia artificial generativa de imágenes me parece una mezcla inseparable de genialidad y torpeza.

Desde que se popularizaron, suelo dedicar un rato a jugar con estas herramientas. Me resultan muy útiles para eliminar objetos que estropean una foto, y también para dejar volar la imaginación pidiéndoles cosas poco habituales. Lo que me irrita, en cambio, son las restricciones absurdas que imponen algunas de ellas. Por ejemplo, al intentar mejorar una foto de la Cripta de los Capuchinos de Cádiz —donde, naturalmente, aparecen calaveras y huesos— la IA me respondió que sus normas no le permitían mostrar escenas de muerte. En fin…

Hace unas semanas contemplé una puesta de sol que tiñó de amarillo brillante el horizonte oeste de Fuengirola. Tomé una foto, pero por alguna razón apareció una mancha en la parte superior; quizá puse un dedo delante del objetivo. Decidí usar una IA para eliminarla, pero, probablemente porque no me expliqué bien, el resultado fue lo que se ve abajo.

La imagen final daba la sensación de que sobre Fuengirola flotaba una zanahoria —o quizá una remolacha— recién arrancada de la tierra, con sus raíces colgando. ¿O era una nave alienígena?

Puesta de Sol en Fuengirola. «Arreglada» por una IA.

Me decidí por la idea de que era una nave espacial alienígena y pedí a una IA que me generase un vídeo de su movimiento.

El resultado es sorprendente. La nave espacial que se ha creado a partir de lo que creía que era una remolacha con sus raíces es sumamente imaginativa. La música es mía, creada con ayuda de una IA de composición.

Probé con otra IA, en este caso, con Grok y me dio esta versión:

Hice muchísimas más pruebas, pero no quiero aburrirles. Para acabar, les pongo este vídeo en el que la nave espacial destruye la ciudad.

Pues nada más por hoy, no quiero aburrirles con mis juegos.



Notas

[1]


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Malta-8: Regreso a casa

4 de enero de 2026

Llegó el momento de regresar a casa. Tras haber recorrido los excelentes puertos de Malta —desde el Grand Harbour hasta las calas más discretas— no sorprende que desde la Antigüedad fueran considerados un refugio seguro. Cicerón ya los menciona, y Diodoro Sículo elogia la calidad de sus instalaciones portuarias, capaces de acoger naves en plena tormenta. Y, del mismo modo, tras contemplar la Bahía de San Pablo —donde la tradición sitúa el naufragio y desembarco del Apóstol— se entiende la huella profunda que dejó en estas islas: la Catedral Metropolitana de San Pablo en Mdina, la iglesia de San Pablo en Rabat, la de San Pablo Náufrago en La Valeta… una geografía espiritual que acompaña al viajero en cada paso.

También queda la impronta de los Caballeros de la Orden de San Juan, visible en sus fortificaciones, en sus bastiones imposibles y en aquel hospital del siglo XVI que fue el más avanzado de Europa, diseñado para evitar contagios incluso con todos los enfermos en la misma sala. Atrás quedan los muros de piedra seca y las plantaciones de uva, las islas de Gozo y Comino, la Laguna Azul, las playas y los acantilados, la Gruta Azul, el acuario con sus peces de colores, los fuegos artificiales que saludan el nuevo año… Atrás queda todo, sí, pero también permanece: en la memoria, en la mirada y en esa sensación de haber recorrido un archipiélago pequeño en tamaño pero desbordante en historia, belleza y significado.

Muy pronto, cuando empezaba a amanecer, puntualmente, llegó el taxi que nos llevaría al aeropuerto. Por el camino pudimos contemplar los colores del amanecer.

Los amarillos del amanecer nos dejan entrever, a lo lejos, la basílica de Nuestra Señora del Monte Carmelo en La Valeta.

Traté de hacer zoom hacia la iglesia y lo que obtuve fue esto:

Basílica de Nuestra Señora del Monte Carmelo en la Valeta, sacada desde el taxi que nos llevaba al aeropuerto.

Por muchas veces que los vea, nunca me canso de ver los amarillos y naranjas del amanecer.

Tras hacer el check-in y las esperas correspondientes, subimos al avión de la empresa KM-Malta que nos llevaría a Zurich.

Subiendo a nuestro avión.
Detalle de nuestro avión y del aeropuerto.

Dentro del avión había una amplia carta con bebidas y comida.

Carta de bebidas en el avion de KM-Malta. Por ejemplo, Coca-Cola 3,75 €

En la sección de vinos encontré interesante que ofrecían una botellita con uva girgentina que es la variedad típica de Malta. Precio de la botella de 187 mm, 7 €

Vinos en la carta del avión. Caravaggio girgentina 7 €. Prosecco Bottega 200 ml: 9 €.

Entre otras cosas nos decantamos por probar el prosecco.

Prosecco Bottega Gold.

Un rato después nuestro avión sobrevolaba los Alpes suizos.

Vaión de KM Malta volando sobre los Alpes suizos.

Llegamos a Zurich y rápidamente fuimos a la nueva puerta de embarque, la del avión de Swiss que nos llevaría a Málaga.

Tanto el avión de Km Malta como el de Swiss eran el mismo modelo, pero la diferencia de comodidad era enorme: Swiss mucho mejor.

Todo lo que nos ofrecieron gratuitamente a bordo fue una chocolatina.

Chocolatina de Swiss.

Y con el buen sabor del chocolate suizo llegamos a Málaga.

Y así termina este viaje por Malta, con la sensación de que cada rincón —los puertos que aún parecen ofrecer refugio, las iglesias que guardan historias antiguas, los bastiones que miran al mar, las islas que quedaron atrás como un susurro— se ha quedado un poco conmigo. No es solo lo que he visto, sino lo que me llevo: la luz de las mañanas, el rumor de las bahías, el eco de San Pablo, la huella de los Caballeros, el azul imposible de la laguna, los acantilados que parecen no acabar nunca. Todo eso queda ahora en la memoria, como un pequeño archipiélago interior al que podré volver cuando lo necesite. Malta se queda atrás, sí, pero también se queda dentro.



Notas

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Malta-7-b: Almuerzo en «El Catalán» (en Xghaira)

3 de enero de 2026

Ruta desde el fuerte San Ángel al restuarante «El Catalán».

Tal como había dicho en la entrada anterior, salimos del fuerte San Ángel y buscamos un sitio donde comer. Google Maps nos señaló dos sitios, pero estaban cerrados, seguimos un poco más adelante, sin rumbo definido, y la aplicación nos señaló el restaurante «El Catalán» abierto.

Normalmente, si estoy en otro país, lo que quiero es probar la comida de ese país. En principio no me interesaba mucho un restaurante catalán, pero, como era el único abierto, fuimos a él. Vimos la carta y había de todo, bastantes platos malteses. Por lo que entramos.

Este restaurante con su nombre en español nos confirma que en Malta hay muchísimas cosas con nombre en español.

El restaurante está al lado del mar, y el paisaje allí es agreste, pero bonito.

El mar delante del restaurante «El catalán».

No hice fotos de la fachada del restaurante, pero pueden verla en Street View de Google:

En la puerta está la carta.
La puerta de entrada a «El catalán».

Nos atendieron rápidamente, nos dieron una mesa, nos trajeron las cartas y una chica muy amable, nos pidió que qué queríamos beber. Pedimos varias cosas, pero a mí, al verlo en la carta, «se me antojó» un prosseco, con un nombre muy curioso Brilla! (La admiración está en el nombre).

Nada más entrar nos encontramos con esta imagen:

Prosecco Brilla!
Hamburguesa con patatas fritas.
Pasta con salsa cremosa de setas y pollo.
fettuccine ai funghi.
Raviolis rellenos.

Esto fue lo más reseñable. Todo estaba bien cocinado. Un notable al cocinero.

Comimos bien. La tención fue buena. Y el precio razonable.

Ubicación

Atención
Profesional y correcta.

Y así terminamos de almorzar y emprendimos regreso a San Julián.



Notas

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Malta-7-a: Visita al Fuerte San Ángel (Birgu-Vittoriosa)

3 de enero de 2026

Ruta que seguimos, desde San Julián al Fuerte de San Ángel. Mapa basado en Google Maps.

El fuerte de San Ángel o de Sant Angelo, está en Birgu. Recuerden que ya hemos hablado de que en este del Gran Puerto están las Tres Ciudades, Una de ellas es la que en maltés se llama Birgu, aunque también se la conoce como Vittoriosa.


Birgu es la más antigua de las Tres Ciudades de Malta, es un laberinto de piedra dorada donde cada esquina parece guardar un secreto. Aquí, entre murallas que han visto cruzadas, asedios y ceremonias navales. Sus callejuelas estrechas, balcones de madera y puertas coloridas conducen al visitante desde la quietud de los barrios altos hasta el brillo del Grand Harbour (Gran Puerto), donde los caballeros de la Orden de San Juan forjaron su primera capital.

Curiosamente, Birgu viene del término romance borgo, que significa burgo. Es decir Birgu es un nombre muy próximo a nuestro Burgos.

Al acercarnos a Birgu vemos sus imponentes murallas. A la derecha vemos la colegiata de San Lorenzo y a la izquierda la torre reloj del museo marítimo.

Murallas de Birgu. A la derecha basílica de San Lorenzo, a la izquierda la torre-reloj del museo marítimo.

Al llegar a la entrada a Birgu, pudimos ver sus dos iglesias más emblemáticas, la basílica de San Lorenzo y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Entrada a Birgu. A la derecha la basílica de San Lorenzo. A la izquierda Ntr. Sra. de la Asunción. Foto retocada con Gemini.

Nuestra intención era bajar y aparcar en el puerto muy cerca de una de las entradas del Fuerte San Ángel. En el puerto había infinidad de pequeños barcos y muy pocas plazas de aparcamiento.

Puerto deportivo de Birgu. A la derecha la basílica de San Lorenzo.

Llegamos a la puerta que nos lleva al puerto deportivo del Gran Puerto de Malta.

Puerta al puerto deportivo (marina) del Gran Puerto de Malta.

Pasamos por el Museo Marítimo de Malta.

Museo marítimo de Malta. De momento está cerrado por obras. Lo están renovando. Cuando esté terminado lo volverán a abrir.
Las paredes que se ven son del Fuerte de San Ángel. En la mitad hay una zona más blanca, es una de las entradas a la fortaleza.

Tuvimos suerte de poder aparcar muy cerca de la entrada.

A la entrada hay dos anclas que nos recuerdan viejos barcos.

Ancla delante de la puerta de subida al fuerte San Ángel.
Pesada ancla varada a la entrada del fuerte San Ángel.

Aquí descansa el ancla, varada en tierra firme como un animal marino que ha perdido el rumbo. Ya no muerde el fondo del mar ni sostiene barcos inquietos; ahora es apenas un adorno silencioso, una reliquia que observa cómo la vida continúa sin ella. El óxido que la recubre no es decadencia, sino memoria: cada mancha es un rastro de los años de servicio, de las tormentas que resistió, de los puertos que conoció y de las aventuras que nunca contará del todo. Hay algo profundamente humano en su quietud forzada, en esa dignidad oxidada que nos recuerda que incluso los objetos que un día fueron imprescindibles acaban encontrando su lugar en la orilla, convertidos en testigos mudos del tiempo.

En un lado de la rampa que nos sube hasta la fortaleza nos encontramos con una sorpresa.

Camino de Santiago, desde Malta hasta Santiago de Compostela. Foto retocada con Gemini.
Mojón del Camino de Santiago a la entrada del fuerte San Ángel.

A la entrada de fuerte San Ángel, casi escondido entre la piedra dorada y el brillo del Gran Puerto de Malta, aparece un mojón inesperado: el símbolo azul y amarillo del Camino de Santiago. Bajo la vieira, una inscripción técnica —PK 3.493— marca con precisión ingenieril el punto kilométrico del Camino Maltés. No es un número caprichoso: indica que el peregrino se encuentra exactamente a 3.493 metros desde el lugar de embarque, en Birgu, para realizar el peregrinaje a Santiago.


Ver este mojón aquí, en pleno corazón marítimo de Malta, produce una sensación curiosa: como si dos mundos que rara vez se tocan —el Mediterráneo de los caballeros y el Atlántico de los peregrinos— se dieran la mano. Es un recordatorio silencioso de que las rutas no empiezan ni terminan en un país, sino en la voluntad de caminar. Y que incluso en una fortaleza que ha visto asedios, flotas y siglos de historia, siempre hay espacio para un pequeño guiño al viajero que sigue una flecha amarilla. A mí me ha hecho reflexionar sobre la gran influencia cultural que tuvo (y tiene) el Camino de Santiago. Incluso desde Malta era habitual ir a peregrinar a Santiago.

El llamado Camino Maltés es una iniciativa reciente que conecta Malta con Santiago de Compostela como ruta de peregrinación internacional. Comienza simbólicamente en la cueva de San Pablo en Mdina y combina tanto recorridos a pie como por mar. Para embarcar sale del puerto de Birgu. El camino pasa por Sicilia, después va a Córcega, Barcelona y ya entra en uno de loa caminos usuales, el catalán o el aragonés. Al peregrino le toca viajar unos 3.600 kilómetros.

Para llegar a la puerta del fuerte hay que subir una rampa.

Rampa de subida al fuerte San Ángel.

Tras pasar la puerta hay una especie de sala en la que destacan dos cosas, un gran mascarón de proa del barco HSM Hibernia y un cuadro del arcángel San Miguel.

Sala de entrada al fuerte San Ángel.
Mascaron de proa de Hibernia.
Arcángel San Miguel.

Para llegar hasta la parte habitada del fuerte hay que subir por un túnel con escaleras, y pagar 10 €.

Escaleras para llegara a la zona habitable del fuerte San Ángel.

Una vez que llegamos a la explanada del fuerte podemos ver la entrada al Gran Puerto y la ciudad de la Valeta.

Entrada a la explanada central. Al fondo la torre de la bandera.
Patio centra fuerte San Ángel. Al fondo: La Valeta.
Vista ade La Valeta desde el fuerte San Ángel.

La X marca uno de los sitios desde los que saqué una foto y que puede verse en la entrada sobre La Valeta: Malta-3: La Valeta (Malta) | La Vuelta al Mundo, viajes y curiosidades

Foto sacada desde la X de la imagen anterior.

En la explanada podemos ver una colección de armas.

Cañón naval con cureña de madera.
Escorpio. Parece una ballesta, pero no lo es.

La ballesta la maneja una sola persona. Pesa relativamente poco y los proyectiles los livianos. El escorpio es una máquina de tiempos de los romanos. Usa proyectiles muy pesados y debe ser manejada pro varias personas.

Torre de bandera del fuerte.
Uno de los cañones de las murallas.
Detalle del cañón.
Vista desde el fuerte San Ángel del puerto deportivo y de La Valeta.
Desde del fuerte San Ángel mirando hacia lo más interior del puerto.
A la entrada del Gran Puerto el fuerte Ricasoli.
Desde le fuerte San Ángel se ve el Museo de la Ciencia (el edificio con una esfera enorme.

En el fuerte hay una zona residencial y hay un bar.

Aspecto del bar del fuerte San Ángel.

Pedí un vino de Malta.

Vino de Malta.Classic Collection. Donato. Chardonay.

Tras descansar y tomar el aperitivo, emprendimos viaje para encontrar un sitio donde comer. Google Maps nos enseñó una par de sitios, pero cuando llegamos estaban cerrados. No hay que fiarse siempre de Google Maps.

Por el camino vimos una esquina del fuerte San Ángel y la torre-reloj del Museo Marítimo.

Una esquina de la muralla del fuerte San Ánmgel.
Torre reloj del Museo Marítimo.

Finalmente, encontramos donde almorzar un poco lejos de Birgu, en Xghajra. El restaurante se llama El Catalán, pero de ello hablaremos en la próxima entrada.

Notas

[1]


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Malta-6-d: Visita a las ciudades de Mdina y Rabat. 5: Visita a Mdina

2 de enero de 2026

Ubicación de Mdina

Ubicación de Mdina. En el corazón de Malta. Basado en Google Maps.


En el corazón de Malta, donde las piedras doradas guardan siglos de secretos, se alza Mdina: una ciudad que parece detenida en el tiempo. Al cruzar su puerta barroca, uno deja atrás el bullicio moderno y entra en un mundo de silencio, sombras y elegancia medieval. Mdina no es solo un lugar; es una experiencia sensorial, una cápsula de historia viva que susurra leyendas en cada rincón.

Mdina está totalmente amurallada. Lo de fuera es Rabat (en el mapa Zaika, el restaurante del que hablé en la entrada anterior, está en Rabat). Y no muy lejos está Mtarfa, donde estála torre del reloj. Mapa basado en Google Maps.


Ciudad del silencio

Fundada por los fenicios hace más de tres mil años, esta ciudad amurallada ha sido testigo de imperios, terremotos y transformaciones. Fue capital romana, bastión árabe, y sede noble durante la Edad Media. Sus murallas, reforzadas tras el gran sismo de 1693, abrazan un laberinto de callejones estrechos donde el eco de los pasos parece respetar el apodo que le dieron los malteses: la Ciudad del Silencio.

Calle típica de Mdina.


Mdina no necesita artificios. Al caer la tarde, cuando los faroles se encienden y las calles quedan desiertas, la ciudad revela su verdadero carácter: íntimo, contemplativo, casi místico.

Calle típica de Mdina.
Este tipo de faroles son típicos de Mdina.

La Catedral Metropolitana de San Pablo

La Catedral Metropolitana de San Pablo domina la plaza central con su fachada barroca, diseñada por Lorenzo Gafà [1].

Catedral Metropolitana de San Pablo en Mdina.

Medallones devocionales

La mayor parte de las calles silenciosas de Mdina hay pequeños medallones —a menudo dedicados a la Virgen—. No son simples adornos: marcaban antiguas rutas procesionales, protegían las casas frente a epidemias y tormentas, y recordaban a los vecinos que la vida cotidiana transcurría bajo una mirada sagrada.

Uno de los medallones que hay casi en cada calle. Símbolo protector contra plagas y tormentas.
Trinacria siciliana en una casa de Mdina.

Los medallones no siempre son Vírgenes. En este caso se trata de una Trinacria, que es un símbolo de Sicilia. Debemos recordar que Malta está muy cerca de Sicilia, un poco más al sur, y que los contactos entre ambas islas son permanentes. Las tres piernas de la Trinacria aluden a la forma triangular de la isla de Sicilia. La cabeza central es de la gorgona, que es una protección frente al mal. Las alas y las serpientes remiten a la mitología griega, muy presente en la historia siciliana.

Podemos preguntarnos qué hace un trisquel siciliano en una calle de Malta. No sé la respuesta, pero hay muchas explicaciones posibles, una de ellas es que en esa casa vivan descendientes de sicilianos, otra es que sea un elemento decorativo importado, sin que tenga ningún significado profundo. En Sicilia se venden muchos de estos elementos y son bastante baratos. Hay muchas más explicaciones posibles.

Arriba tenemos otros dos medallones típicos. En el de la izquierda tenemos a la Virgen con el niño. Me ha llamado la atención el que el sol de Mdina haya apagado los colores. Seguro que hace años eran colores brillantes, hoy apagados por el sol. La otra figura es típica de un martirio. Ignoro más detalles.

El medallón de la Virgen con el niño, me ha gustado mucho. He pensado cómo pudiera haberse visto recién puesto y creo que sería algo así:

Imagen ficticia de cómo luciría el medallón cuando estaba nuevo, sin que el sol hubiera apagado los colores.

Aldabas y su simbolismo

Me gustan las viejas aldabas de los pueblos. Algunas están hechas de hierro oxidado y, aunque suene extraño, ese óxido me atrae: transmite un tiempo apacible, silencioso. Es una paradoja hermosa: la aldaba nació para hacer ruido, para reclamar la atención de quienes viven dentro, y, sin embargo, a mí me inspira una calma profunda. He visto muchas a lo largo de mis viajes, pero nunca me había encontrado con algo tan singular como una tienda de recuerdos que exhibe una colección completa de aldabas, como la que descubrí en Mdina. Muchas de ellas llevan grabada la estrella de ocho puntas, la Cruz de Malta, como si cada golpe que dieron alguna vez resonara todavía en la historia de la isla.

Exposición de aldabas en tienda de recuerdos de Mdina, en la plaza de San Publio.
Aldaba con león, en Mdina. Foto retocada con Gemini.

En las culturas mediterráneas el león siempre se ha considerado un buen guardián de las casas, por eso abunda en las aldabas. A mí ese león me da un poco de miedo, parece que te está diciendo: ¡vete de aquí, no eres bienvenido! Posiblemente esa la labor de un león guardián.

Aldaba con la Medusa, Mdina.

Entre las muchas aldabas que decoran las puertas de Mdina, hay una que siempre me detiene: la que muestra el rostro de Medusa. No es un capricho extravagante, sino la huella de una tradición mediterránea muy antigua. Desde tiempos griegos y romanos, la cabeza de Medusa se usaba como amuleto protector, capaz de ahuyentar el mal y vigilar el umbral de la casa. En Malta, esa herencia clásica se mezcló con la artesanía local y con el gusto barroco, de modo que la gorgona pasó a ser una guardiana silenciosa, firme y elegante. En una ciudad tan cargada de historia como Mdina, incluso una aldaba parece susurrar relatos que vienen de muy lejos tanto en el espacio como en el tiempo.

El pez protector en las aldabas de Mdina.

Las aldabas en forma de pez que encuentras en Mdina no son un capricho decorativo aislado: tienen un trasfondo simbólico muy arraigado en la cultura mediterránea y, en particular, en la tradición maltesa.

En el Mediterráneo, el pez se considera un amuleto contra el mal de ojo y las desgracias. Colocarlo en la puerta era una forma de atraer prosperidad y mantener alejadas las influencias negativas.


El pez es un símbolo universal de fertilidad, alimento y continuidad. En una isla como Malta, donde el mar lo determina todo, este significado se vuelve aún más fuerte. Muchos de los antiguos habitantes de Mdina tenían vínculos familiares con pescadores o comerciantes marítimos. El pez en la aldaba podía funcionar como un guiño a ese origen.

Y, por fin, no debemos olvidar que el pez también remite al ichthys, uno de los símbolos más antiguos del cristianismo. En un país profundamente católico, esta resonancia simbólica nunca está del todo ausente.

La aldaba de arriba probablemente es del siglo XIX, pero también las hay del sigloXXI, con la Cruz de Malta.

Aldaba con pez protector y con la Cruz de Malta.

Murallas

Tal como ya he dicho Mdina es una ciudad completamente amurallada, lo que le da un especial encanto.

Parte de la muralla de Mdina, vistas desde Rabat.
Otra parte de la murañña de Mdina, vista desde Rabat.

La entrada a la ciudad se hace por la puerta de Mdina, que también se c onoce como puerta de Vilhena, porque fue reconstruida en 1724–1725 por el Gra n Maestre António Manoel de Vilhena, quien le dio su aspecto barroco actual.

La entrada a Mdina se hace por el puente que vemos a la izquierda y a través de la puerta que se ve en el centro.
Puerta de Mdina, también conocida como puerta de Vilhena

Como estamos a principios de año todavía están los adornos navideños.

Los adornos navideños nada más cruzar la puerta de Mdina.

Cuando nos vamos al fondo de Mdina, al punto más alejado de la puerta. Nos encontramos con bonitas vista del mar, aunque la distancia es de aproximadamente diez kilómetros.

En el primer plano la miuralla, al fondo el mar.
Primer plano la muralla, al fondo el mar.

Torre de los estandartes

Poco después nos encontramos con la Torre de los estandartes.

Torre de los estandartes.

Dentro de la torre está la oficina de turismo.

Casas Museo

En Mdina nos encontramos con varias casas señoriales o palacios que tenían el letrero de House Museum. Se trata las Casas Museo de Mdina, permiten asomarse a la vida privada de la nobleza y de los coleccionistas que habitaron la antigua capital maltesa. La más emblemática es el Palazzo Falson, un palacio del siglo XIII que perteneció al capitán y coleccionista Olof Gollcher, y que conserva diecisiete salas repletas de mobiliario histórico, joyas, plata, armas, alfombras orientales y una notable colección de arte europeo y mediterráneo entre los siglos XV y XX . A pocos pasos, la Casa Gourgion ofrece una experiencia distinta: una residencia neogótica del siglo XIX que muestra los espacios privados del barón Giuseppe De Piro Gourgion, desde su estudio hasta sus estancias personales, revelando el modo de vida de la aristocracia maltesa en pleno corazón de Mdina .

Casa Museo de Gourgion.

La casa museo más famosa es el Palazzo Falson, pero no tengo fotos. Por suerte, sí que hay una en Wikipedia [2].

Palazzo Falson.Gentileza de wikipedia. La foto es de
Continentaleurope at English Wikipedia, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=47520298

Gracias a Continentaleurope at English por permitir usar su foto.

Algunas curiosidades

Karrozin. El coche de caballos típico de Malta. ya lo habíamos visto en Rabat, En Mdina también los hay y van pasando por las calles estrechas donde apenas caben los peatones y el carro. Los conductores están todo el día dan a la campana para que nos apartemos. Me parecieron muy molestos.
Pasamos por un restaurante que me recordó enormemente a algunos de los que están en los famosos patios de Córdoba.

Se trata del restaurante Coogi’s Restaurant & Tea Garden. Ubicado en St Agatha’s Esplanade Mdina.

En Mdina se conservan algunas de las famosas cabinas de telefono inglesas.

Cabina de telefono.

Aunque la cabina es de las antiguas, dentro dice que se admiten tarjetas y algunas cosas bastante modernas.

Lateeral de la cabina telefónica.

Dos figuras humanas sostienen un escudo: es un motivo decorativo muy habitual en las aldabas y herrajes victorianos.

El escudo central no corresponde a ningún blasón oficial: es un diseño ornamental inspirado en la heráldica inglesa, con símbolos genéricos (flores, roleos, motivos geométricos).

La cinta inferior suele llevar una palabra o lema, pero en estos modelos decorativos muchas veces es puramente estética o ilegible.

Y aquí terminó nuestra visita a Rabat y Mdina.

Volvimos a San Julián.

Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Lorenzo Gafà. https://en.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_Gaf%C3%A0 [Consultado 1 de febrero de 2026]

[2] Wikipedia. Entrada: Palazzo Falson. https://en.wikipedia.org/wiki/Palazzo_Falson [Consultado 2 de febrero de 2026]


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Malta-6-c: Visita a las ciudades de Mdina y Rabat. 4: Almuerzo restaurante Zaika

2 de enero de 2026

En la entrada anterior veíamos la iglesia de San Pablo y sus catacumbas. Muy cerca está el restaurante Zaika que tiene comida maltesa e india. Está en la plaza de San Cataldo.

Zaika está en la plaza de San Cataldo.

A unos 80 metros de la iglesia de San Pablo.

Fachada de Zaika, con adornos navideños.

No soy demasiado fan de los restaurantes indios, pero en este caso al ser comida maltesa e india, decidí sentarme.

Nos atendieron con rapidez y amabilidad. Lo primero que nos trajeron fueron las bebidas. Quería probar un vino maltés y me recomendaron el 1919, un vino rosado de Malta.

Vino 1919 Matrsovin. Vino de Malta.
Hamburguesa con patatas y tomate.
Detalle de la hamburguesa, con queso.
Shawarma de cordero.

Ubicación

Plaza San Cataldo, Rabat (Malta)

Teléfono: +356 9999 9121

Atención: Profesional y correcta.


Notas

[1]


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Malta-6-b: Visita a las ciudades de Mdina y Rabat. 2: Iglesia y catacumbas de San Pablo

2 de enero de 2026

En la entrada anterior estábamos en la iglesia y catacumbas de San Cataldo. Muy cerca, está la iglesia de San pablo, que también contiene catacumbas y refugios de la Segunda Guerra Mundial que se hicieron en ellas.

Entre las iglesias de San cataldo y San Pablo tan solo hay 85 metros.

Escultura de hierro y cristal

Entre las dos iglesias hay una plaza con varias cosas que me resultaron muy interesante.

Escultura de hierro con cristal tallado. Al fondo la iglesia de San pablo.

Esa escultura me gustó. En el pie no ponía nada, o, al menos, yo no lo vi. Indagué y lo máximo que he logrado encontrar es que es una escultura moderna, de una iniciativa de potenciar artistas locales. La idea de una especie de asteroide de hierro con un cristal translúcido en su interior me gustó. Creo que el autor es Anton Agius, pero no puedo asegurarlo.

Bola de mármol flotando

También había una gran bola de mármol flotando sobre una capa de agua, típica de muchos museos de la ciencia.

Bola de mármol flotando sobre película de agua. Al fondo la iglesia de San Pablo. Grabado en la piedra dice: Mármoles de Rabat.

Para que la esfera sea capaz de flotar en la película de agua, debe ser una esfera casi perfecta. Siempre me ha intrigado cómo se puede hacer esa esfera, que debe ser casi perfecta con una tolerancia de micras. Tanto la «cuna» en la que flota como la esfera deben ser perfectas.

Husmeando con la ayuda de Copilot, encuentro que se hace con un torno esférico. En mis estudios usé el torno y la fresadora, pero nunca oí hablar de tornos esféricos. Resulta que se trata de un torno controlado por software que hace esferas. La clave está en que se trata de un torno con control numérico. Además, después, se exige un pulido sumamente preciso. Se usan técnicas de interferometría óptica. Es decir, parece una inocente bola, pero es una obra de ingeniería de precisión.

Iglesia parroquial de San Pablo, Rabat

Nos acercamos a la iglesia parroquial de San Pablo en Rabat.

Iglesia parroquial de San Pablo. Siglo XVII. Estilo Barroco.

La iglesia parroquial de San Pablo de Rabat fue construida entre 1653 y 1683 según los planos del arquitecto italiano Francesco Buonamici (1596-1677) [1] y, después de 1664, por el arquitecto maltés Lorenzo Gafa’ (1639-1703). 

Detalle de la fachada.
nave central de la iglesia de San Pablo.
Cúpula iglesia de San Pablo.

En la iglesia de San Pablo hay varias capillas. En la siguiente foto, una de ellas.

Capilla de la iglesia de San Pablo.

Algunos detalles de la capilla me han resultado interesantes. Por ejemplo, la cruz de Malta y el facistol.

A la izquierda la Cruz de Malta. En el centro el facistol con los cuatro evangelistas en su forma alegórica.

Las figuras del facistol representan a los cuatro evangelistas en su representación simbólica: león, toro, águila, hombre. El León representa a San Marcos.

La mesa del altar tiene un símbolo muy interesante:

Símbolo de una de las «patas» del altar.

Se trata de un libro y de una serpiente. El símbolo nos habla de la Biblia y de Sanación. Si tenemos en cuenta que estamos en Malta, donde la orden de los Caballeros de San Juan, es decir, los hospitalarios, tiene mucho sentido. La fe y la curación.

Dentro de la iglesia hay un museo en el que hay piezas sumamente interesantes, no voy a poner nada más que unas pocas.

Bien destacado está un tabernáculo del siglo XVIII.

Tabernáculo del siglo XVIII en la iglesia de San Pablo.

Bronce dorado con la decapitación de San Pablo:

Bronce dorado de la decapitación de San Pablo.

La imagen, a través del cristal protector, no se ve muy bien. Me voy a acercar para observar el detalle:

En el bronce dorado pude verse a la izquierda el cuerpo de San Pablo sin cabeza y abajo su cabeza.
Cruz de ocho puntas.
Impresionante imagen de San Pablo.
Sepulcro en el suelo de la iglesia de San Pablo.

Hay muchas cosas más dignas de verse, pero lo dejo aquí, pues, en caso contrario, esta entrada se haría enormemente larga.

Catacumbas y refugios de la Segunda Guerra Mundial

Nos acercamos a la entrada a las catacumbas.

Entrada a las catacumbas de San Pablo.
Escalera que lleva a las catacumbas que están abajo.

Las catacumbas son romanas y paleocristianas. Los refugios de la Segunda Guerra Mundial en Rabat NO se limitaron a reutilizar las catacumbas: se excavaron túneles nuevos, aunque en algunos casos se conectaron o situaron junto a estructuras antiguas. Los refugios fueron obras modernas hechas a pico por los habitantes durante los bombardeos.

Me resulta sorprendente la enormidad de construcciones que se conservan que fueron obra de la Segunda Guerra Mundial.

Ctacumbas de San Pablo.
Catacumbas de San Pablo.
Sarcófago de piedra en las catacumbas de San Pablo.
Hornacina en las catacumbas de San Pablo, Rabat.
Catcumbas de San Pablo.
Los techos están llenos de gotitas de agua que brillan.
San Pablo en las catacumbas de San Pablo.
Letrero de la estatua y luces.

Refugios Segunda Guerra Mundial

Más arriba he dicho que durante la Segunda Guerra Mundial las catacumbas se usaron como refugios y se excavaron nuevas galerías.

Escaleras que llevan a los refugios de la Segunda Guerra Mundial.
Una de las nuevas galerias.
Galeria de la Segunda Guerra Mundial que estaba en excavación.

Museo Wignacourt

Anexo a la iglesia parroquial está el Museo Wignacourt que aloja exposiciones temporales tanto de pintura como de escultura. Además, hay una exposición permanente de las obras del escultor maltés Anton Agius.

Escultura en madera de Anton Agius.

En una habitación cerrada hay unas cuantas piezas de Anton Agius.

Obras de Anton Agius.

Fíjense en la escultura del primer plano:

Hierro y cristal tallado de Anton Agius.

Es por esa escultura de hierro y cristal tallado, por lo que creo que veíamos al principio, en la calle, también puede ser de Anton Agius. No afirmo que lo sea.

Tanto en la iglesia, como en catacumbas hay muchísimas cosas más que ver. Pero esta entrada se me ha hecho muy larga. Acabo aquí. En la siguiente entrada hablaré del almuerzo que hicimos en la zona.


Notas

[1] Wikipedia. Entrada: Francesco Buonamici (arquitecto). https://en.wikipedia.org/wiki/Francesco_Buonamici_(architect) [Consultado 30 de enero de 2026]


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Malta-6-a: Visita a las ciudades de Mdina y Rabat. 1: Iglesia y catacumbas de San Cataldo

2 de enero de 2026

Decidimos ir a ver las ciudades de Rabat y Mdina. Ambas ciudades forman el mismo conjunto urbano. Hay una parte amurallada. Lo que está dentro de las murallas se llama Mdina y lo que está fuera se llama Rabat. Aunque sea una misma población, para que las entradas no se hagan muy largas, las voy a tratar en varias entradas.

Ruta que seguimos desde San Jualián a Rabat. Mapa gentileza de Google Maps. La distancia es de 16,5 km y se recorre en aproximadamente 25 minutos.

La etimología de las dos ciudades se adapta perfectamente a esa idea de dos ciudades: la de dentro y la de fuera.

Ya sabemos que hay muchas ciudades que se llaman Rabat en el mundo. Una de ellas es la capital de Marruecos. En árabe clásico, rabaṭ significa “fortificación” o “puesto fronterizo”, y algunos autores lo relacionan con la idea de “monasterio fortificado”.

Aunque Malta estuvo ocupada por los árabes, hay muchos nombres geográficos de origen semítico anteriores a la ocupación. Uno de esos términos podría ser rabat, que tiene la raíz semítica que significa «suburbio» o «ciudad exterior». Lo de «ciudad exterior le viene como anillo al dedo, pues eso es lo que es: la ciudad que está en el exterior de Mdina.

La ocupación árabe empezó en el año 870 y acabó en 1090.

Por su parte, con Mdina ocurre algo parecido, hay muchas ciudades que se llaman Medina, entre otras, la segunda ciudad sagrada del Islam: se considera sagrada porque fue el hogar del Profeta Mahoma, el lugar donde se consolidó la primera comunidad musulmana y donde se encuentra su tumba. Es la segunda ciudad más sagrada del islam, solo por detrás de La Meca.

Mdina procede del árabe, concretamente de al‑Madīna, que significa la ciudad, pero que ha perdido el artículo y se ha quedado solo con Mdina. Este fenómeno ha ocurrido con bastantes ligares de Malta.

Llegando por carretera a las dos ciudades, pudimos verlas a lo lejos una torre que destaca. Es la torre de Mtarfa, que, como su nombre indica, está en Mtarfa, una población pegada a Rabat. Se trata de una torre del siglo XIX. A mi me recuerda a Torremangana de Cuenca. La torre Mtarfa es del siglo XIX hecha por los británicos y de Cuenca es Siglo XVI: Se atribuye tradicionalmente a Andrea Rodi la construcción de la primera torre renacentista.

La torre Mtarfa.
Tprremangana en Cuenca. Autor
Xoan de Pez – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2749553

Gracias Xoan de Pez y a Wikimedia por dejarnos usar esta foto.

Poco después, pudimos ver la imponente catedral de San Pablo, que está en el centro de Mdina.

Catedral de San pablo en Mdina.

Si la catedral parece imponente, las murallas de la ciudad también. Más adelante, en otras entradas, volveremos a ver más fotos de la catedral y más fotos de la muralla.

Iglesia y Catacumbas de San Cataldo

Si les he de ser sincero, jamás había oído hablar de un santo llamado Cataldo. Pero al entrar en Rabat, casi lo primero que vimos fue la iglesia y catacumbas de Cataldo.

Iglesia y catacumbas de San Cataldo (Rabat).

Aunque es difícil verlo, delante de la iglesia hay un monumento, una estatua. Se trata de San Pablo.

Monumento a San Pablo, en la plaza de la iglesia de San Cataldo.

¿Quién era San Cataldo?

Para saber algo de este santo he ido a la Wikipedia y allí es visto lo siguiente [1]:

San Cataldo fue un monje irlandés del siglo VII que llegó a ser obispo en el sur de Italia y cuyo culto se extendió por toda Apulia, Sicilia y otras regiones mediterráneas. Su figura combina historia documentada y tradición popular, y es especialmente venerado en Tarento, donde es patrón.

Directamente San Cataldo no estuvo en Malta. Dedicar la iglesia y las catacumbas a San Cataldo fue una decisión varios siglos después de la muerte del santo. Las catacumbas eran un complejo funerario cristiano, que se usaba para los entierros y los banquetes rituales en los primeros años del cristianismo. Dentro de las catacumbas se encuentra uno de los ejemplos mejor conservados de una mesa del ágape.

Iglesia de San Cataldo. la pintura muestra a San Cataldo en ropa pontifical.
Catacumbas de San Cataldo en Rabat.
Sarcófago de piedra. Ctacumbas de Cataldo (Rabat).
Ctacumbas de San Cataldo (Rabat).
La mesa del ágape.
La mesa del ágape. he dejado al niño para que sirva de referencia (tiene nueve años). Aunque en la foto se ve una especie de elipse, en realidad es circular.

Siendo sincero, me cuesta trabajo entender cómo esto podría considerarse una mesa. En algunas interpretaciones los comensales se sientan, con las piernas cruzadas, alrededor de la «mesa», pero hay muy poco espacio y creo que sería incomodísimo, y no solo eso: no hay espacio suficiente. En definitivas cuentas, no sé cómo comían. Lo único que se me ocurre es que dentro del círculo hubiera comida y que los comensales se acercaran a coger algo para comer, algo así como un bufé libre.

Para acceder a las catacumbas hay que ir por unas escaleras empinadas y estrechas. De hecho, cuando subíamos nos encontramos con los turistas de un autobús y tuvimos bastantes dificultades para poder subir.

Escaleras en catacumas de San cataldo (Rabat)

Al salir decidimos ir a ver las catacumbas de San Pablo, también en Rabat, que, además de catacumbas cristianas, hay refugios de la Segunda Guerra Mundial. De ellos hablaré en la siguiente entrada.

Muy cerca de esta iglesia hay un medallón devocional que me ha sorprendido, no es la típica Virgen con niño. Véanla:

Medallón memento mori

Qué representa este medallón

Lo que ves es un memento mori tallado en piedra: un recordatorio visual de la muerte y de la fugacidad de la vida. Este lenguaje simbólico fue muy común en Malta entre los siglos XVII y XVIII, especialmente en zonas cercanas a iglesias, conventos y antiguas necrópolis.

Elementos clave del relieve

  • Tres calaveras: la central domina la composición. El número tres no es casual; suele aludir a la universalidad de la muerte.
  • Huesos cruzados: símbolo inequívoco de mortalidad.
  • Cintas ondulantes: típicas de la iconografía barroca maltesa; a veces llevaban inscripciones como Memento Mori, Respice Finem (“mira el final”) o nombres de cofradías.
  • Estilo


Notas

[1] Wikipdia. Entrada: Cataldo de Tarento. Cataldo de Tarento – Wikipedia, la enciclopedia libre [Consultado 29 de enero de 2026]


Licencia de Creative Commons

La vuelta al mundo y otros viajes © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm

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