1 de marzo de 2026
Hay lugares que parecen hechos para engañar a los sentidos. El Old Bedford River, un canal perfectamente recto en el este de Inglaterra, es uno de ellos. Su paisaje infinito llevó a algunos a creer que la Tierra era plana… hasta que Alfred Russel Wallace [1] llegó para desmontar el mito con un experimento tan simple como brillante.
En pleno siglo XXI aún hay quien defiende que la Tierra es plana. En el siglo XIX algunos británicos peregrinaban a un canal rectilíneo en Cambridgeshire convencidos de que allí podían demostrarlo. Lo que quizá no imaginaban es que uno de los padres de la teoría de la evolución, Alfred Russel Wallace, acabaría desmontando su “prueba estrella” con un experimento tan elegante como contundente.
Los llamados Fens de Cambridgeshire en su día eran marismas que fueron drenadas. El resultado es una llanura perfectamente plana y muy fertil. Se hicieron algunos canales que eran una línea recta perfecta y, por ello, el lugar ideal para el desarrollo de esta historia. El canal conocido como Old Bedford River, es uno de ellos.

En la foto puede verse que, efectivamente, se trata de un canal recto y donde el agua parece ser totalmente plana. Doy las gracias a Bob Jones por permitir usar su fotografía.
Rowbotham y la ilusión óptica
En 1838, Samuel Rowbotham realizó allí una serie de observaciones que interpretó como prueba de que la superficie terrestre no se curvaba. Su razonamiento era sencillo: si la Tierra fuera esférica, un objeto situado a varios kilómetros debería aparecer parcialmente oculto. Como él afirmaba verlo completo, concluyó que la Tierra era plana [2].
Lo que Rowbotham no tuvo en cuenta fue la refracción atmosférica, especialmente intensa a ras del agua. El aire caliente que se eleva desde la superficie del canal actúa como una lente imperfecta que distorsiona la imagen y hace que los objetos parezcan más altos de lo que realmente están. Una ilusión óptica convertida en argumento pseudocientífico. La difracción en la atmósfera causa muchos efectos sorprendentes, por ejemplo la visión de oasis en el desierto, de chacos de agua en las carreteras asfaltadas, pilotos que ven Venus aunque estén debajo del horizonte (lo que ha producido que lo confundan con un ovni), el «fata morgana», la aparición de barcos flotando en el aire y boca abajo, etc.
Wallace entra en escena
En 1870, el terraplanista John Hampden lanzó un desafío público: repetir el experimento del Bedford Level y demostrar, de una vez por todas, si la Tierra era curva o plana. Alfred Russel Wallace, que conocía bien la óptica y la geodesia, aceptó la apuesta.
Su enfoque fue radicalmente distinto al de Rowbotham. Wallace diseñó un montaje preciso y controlado:
- Elevó el telescopio a 4 m de altura para evitar la capa de aire más distorsionadora.
- Colocó un poste con discos a mitad del recorrido, todos a la misma altura sobre el agua.
- Alineó esos discos con una marca situada en un puente lejano.
El resultado era exactamente el que predecía la curvatura terrestre: el disco central aparecía más alto que la marca distante, señal inequívoca de que la superficie del agua descendía siguiendo la curvatura del planeta.

Si la Tierra fuera plana los discos tendrían que aparecer a la misma altura que el marcador del final (un cuadrado azul). A la derecha podemos ver lo que se vería por el telescopio.

Lo que vio en el experimento fue que los discos estaban más altos. Es decir, Wallace había demostrado experimentalmente lo que la física ya anticipaba desde hacía siglos: que la Tierra es una esfera.
La victoria científica… y el infierno personal
Aunque Wallace ganó la apuesta, la historia no terminó ahí. Hampden, incapaz de aceptar el resultado, lo acusó de fraude, lo llevó a juicio y lo persiguió durante años con amenazas y campañas de difamación. Lo que había empezado como un experimento sencillo se convirtió en una pesadilla legal y personal [2].
Este episodio muestra un patrón que sigue vigente: cuando una creencia se sostiene por convicción ideológica, la evidencia casi nunca basta para convencer e incluso puede ser contraproducente (backfire effect [3]).
Por qué el Bedford Level sigue siendo relevante
El experimento de Wallace es un recordatorio de varias lecciones que no han perdido vigencia:
- La observación directa puede engañar si no se controlan variables como la refracción.
- El método científico es más fiable que la intuición, por muy convincente que parezca.
- Las pseudociencias tienden a reinterpretar o descartar cualquier dato que contradiga sus creencias.
Hoy, el Bedford Level es un lugar tranquilo donde solo se oye el viento y el paso lento del agua. Cuesta imaginar que allí se libró una de las primeras batallas modernas entre ciencia y pseudociencia. Pero recorrer ese canal recto como una flecha es recordar que, incluso en los paisajes más planos, la Tierra sigue siendo curva.

Gracias a Rodney Burton por dejarnos utilizar su fotografía.
Notas
[1] Wikipedia. Entrada: Alfred Russel Wallace. https://en.wikipedia.org/wiki/Alfred_Russel_Wallace [Consultado el 1 de marzo de 2026]
[2] Wikipedia. Entrada: Experimento de Bedford Level. Experimento de Bedford Level – Wikipedia, la enciclopedia libre [Consultado 1 de marzo de 2026]
[3] Rationalwiki. Entrada: Backfire effect. https://rationalwiki.org/wiki/Backfire_effect [Consultado 1 de marzo de 2026]

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En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero y Álvaro.
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