¿El imperio romano cayó por envenenamiento con plomo?

2 de abril de 2026

Durante muchos años fui tertuliano en varias emisoras de radio y de televisión. La colaboración más larga que he tenido ha sido en Onda Cero donde he colaborado durante aproximadamente 34 años. Estoy haciendo una revisión de mis notas. Para el programa del 8 de agosto de 2010 llevé el tema del plomo encontrado en pecios romanos y su importancia para la ciencia actual, tratado en la entrada anterior. Para el 9 de agosto hablamos de la hipótesis de que el imperio romano cayera porque los romanos se envenenaron con el plomo que añadían al vino.

1. ¿De dónde salió la teoría?

Copa de el vidrio soplado tipo calix y la amphora vinaria Dressel. Imagen creada con ayuda de Copilot de Microsoft.

A mediados del siglo XX se descubrió que los romanos usaban plomo en tuberías, utensilios y sobre todo en el vino cocido (sapa, defrutum). Eso llevó a pensar que la población —y especialmente las élites— sufría saturnismo crónico.

El defrutum es un vino cocido que se ha reducido su volumen hasta la mitad.

El sapa es aún más reducido que el defrutum, a un tercio o menos.

2. ¿Por qué hoy se considera improbable?

a) Las tuberías de plomo no envenenaban tanto como se pensaba

El agua romana era rica en carbonatos y minerales que formaban una capa interna protectora dentro de las tuberías. Esa capa impedía que el plomo se disolviera en grandes cantidades.

Tuberías romanas de plomo encontradas en el río Ródano cerca de Arlés. Crédito: Ad Meskens / Wikimedia Commons

b) El vino sí contenía plomo, pero no en dosis uniformes

Había vinos muy contaminados… y otros no. Las élites podían exponerse más, pero no toda la población.

c) Los síntomas de saturnismo no coinciden con los problemas sociales del Imperio

El saturnismo causa infertilidad, gota, temblores, problemas cognitivos…
Pero no explica guerras civiles, crisis económicas, invasiones, epidemias, ni la división administrativa del Imperio.

Caída del imperio romano. Imagen creada con la ayuda de Copilot de Microsoft.

d) La caída del Imperio fue un proceso complejo

Hoy se considera multifactorial: 1) Presión militar externa. 2) Crisis fiscales. 3) Inestabilidad política. 4) Epidemias. 5) Cambios climáticos. 6) Transformaciones sociales internas.

El plomo, en el peor de los casos, sería un factor menor y localizado, no una causa estructural.

3. ¿Qué dicen los estudios modernos?

Los análisis de huesos romanos muestran niveles elevados de plomo, sí, pero no lo bastante altos como para causar un colapso civilizatorio. Además, los niveles varían mucho según región, clase social y época.

    Hoy la mayoría de especialistas coincide en que:

    El plomo afectó a individuos, pero no derribó un imperio.

    4. ¿Qué queda de la teoría?

    Sigue siendo un ejemplo fascinante de cómo un detalle cotidiano (el uso del plomo) puede tener consecuencias sanitarias. Pero ya no se considera una explicación válida del declive romano.


    Notas

    [1]


    Licencia de Creative Commons

    La vuelta al mundo y otros viajes © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm

    En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero y Álvaro.


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    Plomo antiguo para instrumentos modernos

    2 de abril de 2026

    Durante muchos años fui tertuliano en varias emisoras de radio y de televisión. La colaboración más larga que he tenido ha sido en Onda Cero donde he colaborado durante aproximadamente 34 años. Estoy haciendo una revisión de mis notas. Para el programa del 8 de agosto de 2010 llevé el tema del plomo encontrado en pecios romanos y su importancia para la ciencia actual.

    Durante milenios, el plomo fue un metal cotidiano: servía para tuberías, tejados, utensilios domésticos e incluso para endulzar el vino romano. Hoy, sin embargo, ese mismo metal ha adquirido un valor inesperado en un ámbito muy distinto: la física de partículas. Y la razón es sorprendente. El plomo antiguo —el que lleva siglos bajo el mar o en la techumbre de una iglesia medieval— no es radiactivo, mientras que el plomo moderno sí lo es, aunque sea de forma muy tenue.

    Piezas de plomo de un pecio romano de la sala de comercio romano del Museo de Cádiz. La foto es de Jatrobat  y la licencia  Creative Commons Attribution 3.0 Unported license. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Lingotes_de_plomo.jpg

    La diferencia se debe a dos factores. Por un lado, el plomo recién extraído contiene trazas de plomo‑210, un isótopo radiactivo que tarda unos 2.000 años en desaparecer por completo. Por otro, desde mediados del siglo XX, las pruebas nucleares atmosféricas dejaron un fondo radiactivo global que impregnó todos los metales producidos desde entonces. En otras palabras: todo el plomo moderno tiene una huella radiactiva mínima, pero detectable para los instrumentos más sensibles.

    Y ahí está el problema. Detectores de neutrinos, experimentos subterráneos o equipos diseñados para medir señales extremadamente débiles necesitan un blindaje perfecto. Cualquier rastro de radiactividad —aunque sea ínfimo— puede arruinar años de trabajo. Por eso, el plomo antiguo se ha convertido en un material científico de lujo. Los viejos galeones hundidos en los mares tienen un nuevo valor: tienen plomo no radiactivo en sus entrañas.

    El caso más célebre es el del pecio romano hallado en 1991 junto a la isla de Mal di Ventre, cerca de Cerdeña. Transportaba 2.000 lingotes de plomo procedentes de Cartagena, identificados gracias a su “huella dactilar” isotópica. Parte de ese cargamento se ha utilizado en el laboratorio subterráneo de Gran Sasso (Italia), donde recubre detectores de neutrinos capaces de captar señales que atraviesan la Tierra sin inmutarse.

    Ubicación de la isla Mal di Ventre, muy cerca de Cerdeña. Mapa basado en Google Maps.

    La colaboración entre arqueólogos y físicos ha sido ejemplar: los científicos financiaron la extracción y recibieron solo los núcleos deteriorados de los lingotes, preservando para el patrimonio las partes con inscripciones y valor histórico. Hoy, esos fragmentos de metal romano protegen experimentos como CUORE, uno de los observatorios criogénicos más sensibles del mundo.

    El plomo, un metal humilde y a menudo asociado a usos tóxicos del pasado, ha encontrado así un papel inesperado en la frontera de la ciencia moderna. Lo que un día fue carga de un barco hundido, hoy es clave para estudiar las partículas más esquivas del universo.

    En esta misma tertulia surgió el tema de que los romanos usaban el plomo para endulzar el vino. hay que pensar que los vinos de entonces eran bastante malos y el plomo les daba más calidad, pero ese metal es venenoso. Algún contertulio sugirió que el imperio Romano cayó por envenenamiento con plomo… Pero ya se había acabado el tiempo, dejamos el tema para el día siguiente: 9 de agosto.


    Notas

    [1]


    Licencia de Creative Commons

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    En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero y Álvaro.


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