Una golondrina no hace verano

15 de mayo de 2021

Las golondrinas son aves migratorias y, como tales, vuelven cada año a sus lugares de origen, pero en contra de lo que dice el refrán español, no lo hacen en verano sino en primavera.

Mi columna del Diario Vasco del día 5 de febrero de 2021 decía lo siguiente:

Hay un refrán español que dice que «una golondrina no hace verano», con lo que se quiere decir que a partir de un hecho aislado no se puede hacer una afirmación general. Pero en este refrán hay algo que sorprende, algo que no encaja con nuestras nociones de las migraciones de las golondrinas. Seguro que todos hemos visto bandadas de dichas aves en la primavera. Las golondrinas son un buen indicador de la llegada del buen tiempo y fin del frío invierno. Por lo tanto, parece ser que el refrán debería decir que «una golondrina no hace primavera».

El motivo de esa discrepancia debemos verla en el dicho latín original, que decía: «Una hirundo non facit ver» (Una golondrina no hace «ver»). En el Imperio romano no se consideraban cuatro estaciones sino cinco: la primera era la «prima veris» ha pasado al castellano como primavera, pero su significado es «primer verano», tras el que venía el «veranum» (verano), «aestivium» (estío), «autumnus» (otoño) e «hibernum» (invierno).

Es al primer verano, es decir a la primavera, a la que se refiere el refrán latino y su traducción al español.

Pasar de cinco estaciones a cuatro se lo debemos a Copérnico. En vez de cinco con límites no bien estandarizados, el astrónomo propuso nuestras cuatro estaciones, cuyo principio estaba señalado por puntos de la órbita terrestre muy bien definidos: solsticios y equinoccios. En España se estuvieron usando cinco hasta el siglo XVIII.

Diario Vasco 5 de febrero de 2021, última página

En mi blog, ya libre de las limitaciones de espacio que implica mi columna en el periódico, puede extenderme un poco más y explicar algo más, algún pequeño detalle.

Las fábulas de Ésopo

La primera referencia que he encontrado a este refrán se remonta a Ésopo,

La famosa y famosa frase: “una golondrina no trae primavera” proviene de un mito del novelista griego antiguo Ésopo. Es su fábula 169, que habla de un joven había derrochado todo su dinero. Tan solo le queda una capa para protegerse del frío. Ve una golondrina volando y llega a la conclusión de que el invierno ha acabado y vende su capa. Poco después encuentra a la golondrina muerta por el frío. Al verla, el libertino le dice a la golondrina: “Nos has perdido a ti y a mí”. (Puede verse aqui).

Aristóteles, Ética nicomáquea.

Aristóteles menciona a Esopo. En su Ética nicomáquea nos dice:

“Pues así como una golondrina no hace primavera, ni tampoco un día de sol; de la propia suerte, ni un día, ni un corto tiempo, hacen a nadie bienaventurado y feliz” (traducción de Antonio Gómez Robledo)

Esta cita es de Origen práctico de la filosofía, cuyo autor es Gabriel Zaid, que fue publicado en la revista Letras libres en septiembre de 2016 y que puede consultarse aquí.

Aquí vemos que Aristóteles habla de primavera, no de verano.

En otros idiomas

Refranes casi idénticos los hay en muchos idiomas, pero, curiosamente, en unos dicen verano y en otros primavera.

Verano:

Ingles: one swallow does not make a summer

Portugués: uma andorinha só não faz verão

Catalán: Una onereta no fa estiu

Primavera:

Francés: une hirondelle ne fait pas le printemps

Italiano: una rondine non fa primavera.

Rumano: Cu o rândunică nu se face primăvară. (Siempre me ha sorprendido que sin saber rumano, pueda entender lo que quieren decir. Randunica se parece a la palabra italiana rondine y primavara no necesita traducción. En mi trabajo de fin de carrera tuve que usar dos libros en rumano, los leí sin demasiada dificultad).

Primavera y verano

En alemán ocurre algo muy curioso, hay dos refranes, en uno se habla de primavera y en el otro de verano.

Alemán, primavera: eine Schwalbe macht noch keinen Frühling (El alemán es muy preciso, pues dice: Una golondrina AÚN no hace verano. Yo no sé alemán, pero sí uso el traductor de Google)

Alemán, verano: eine Schwalbe macht noch keinen Sommer (Sigue siendo igual de preciso: una golondrina AÚN no hace verano).

Muchas de las frases en distintos idiomas están sacadas de: https://avelaionatrad.wordpress.com/2014/04/21/refranes-la-primavera-y-las-golondrinas/

En español, hay una referencia muy interesante en El Quijote, donde es muy preciso y nos dice que Una golondrina sola no hace verano (El Quijote I 13).

Algunas creencias antiguas curiosas sobre la desaparición de las golondrinas en invierno

Como los antiguos no eran capaces de concebir que un animalito tan pequeño viajasen miles de kilómetros, buscaron explicaciones peregrinas. Por ejemplo, en un libro anónimo

La dificultad en concebir viajes muy prolongados y }a incertidumbre que reinaba antiguamente acerca del lugar de destinación, había inducido a los antiguos a
negar la emigración de las golondrinas.


Aristóteles y Plinio dicen que las golondrinas van a pasar el invierno en climas
más suaves, cuando estos no están muy alejados; pero si ellas están muy distantes
de esas regiones templadas, permanecen durante el invierno en su país nativo y se
limitan a ocultarse en algunas cuevas de montaña bien expuestas. Aristóteles agrega
seriamente que se han encontrado muchas que estaban en el fondo de las cavernas
y las que no tenían una sola pluma sobre el cuerpo.


Esta opinión encontró todavía otros defensores y vemos a Alberto, Agustín
Nyphus, Gaspar Heldelin y algunos más asegurar que habían encontrado varias
veces durante el invierno, en Alemania, golondrinas entumecidas en árboles huecos
y hasta en sus nidos.

Anónimo 1922. De la revista El Hornero. Este trabajo puede verse aqui.

El famoso filósofo sueco Olaus Magnus también cree lo mismo:

 El sueco Olaus Magnus anotó en el siglo XVI que las golondrinas se sumergían en las aguas de los canales europeos. Ahí, bajo el agua, sobrellevaban el invierno apelotonadas en grandes grupos. Incluso llegó a aconsejar a los pescadores, que si al echar las redes sacaban golondrinas, las liberasen y devolvieran al agua. 

Blog CREAF. http://blog.creaf.cat/es/noticias/sabias-que-golondrinas/

En el siglo XVI fue el ornitólogo francés

Pierre Belon, comentó que al tiempo que las golondrinas desaparecían en Francia aparecían en el norte de África, sugiriendo que los animales migraban. Una hipótesis que recibió muchas críticas en su tiempo. Seguía prevaleciendo la idea aristotélica de la hibernación. El mismo Linneo, siglos más tarde, aún continuaba asegurando que las golondrinas que habitaban las casas europeas se sumergían en algún lugar durante el invierno para volver a emerger en primavera.

Blog CREAF. http://blog.creaf.cat/es/noticias/sabias-que-golondrinas/

Hoy nos cuesta darnos cuenta de que contradecir a Aristóteles era casi un acto de heroísmo. Contradecir a Aristóteles fue uno de los elementos (hay más) que dieron origen a la ciencia moderna. Copérnico demostró que era la Tierra la que giraba en torno al Sol, en contra de lo que decía Aristóteles. Kepler demostró que las órbitas no eran círculos sino elipses, en contra de lo que decía Aristóteles. Galileo encontró montañas y valles en la Luna. Los cuerpos celestes no eran esferas perfectas como decía Aristóteles. Una vez que se abrió la veda de cazar los errores de los antiguos (y de la Biblia) y de someter los hallazgos al escrutinio de los experimentos y de los pares dio origen a la ciencia moderna.

Artículo interesante: Green A. 2019. Cultural response to the migration of the bar swallow in Europe. ANUHJ Historical Journal II, 1: 87-107 https://pdfs.semanticscholar.org/6765/067365a5dbe4781467f42d0b99dbfe15198c.pdf

NOTA


El texto es de Félix Ares , las fotos son de Félix Ares y Álvaro Ares. Texto y fotos se han licenciado bajo la Creative Commons Reconocimiento 4.0 Unported License. El reconocimiento puede ser decir que se ha “Creado a partir de la obra en viajes.ares.fm.”

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Podemos tener más de 150 amigos

14 de mayo de 2021

En contra de una creencia muy extendida, los humanos sí que podemos tener más de 150 amigos.

Mi columna del Diario Vasco del día 7 de mayo decía lo siguiente:

Una idea muy extendida es que una persona no puede tener más de 150 amigos. Ese número recibe un nombre: número de Dunbar. En 1990, el antropólogo Dunbar, calculó ese límite basándose en los primates no humanos. Descubrió que el tamaño de una parte del cerebro (el neocórtex) estaba interrelacionado con el tamaño de los grupos sociales. Más tamaño equivalía a mayor número de individuos en el grupo. Extrapoló esos resultados al ser humano y apareció el número 150.

En un reciente trabajo, dirigido por Lindenfors P., en la revista «Biology Letters» echa por tierra ese número. Las razones son varias. Una de ellas es que el tamaño del grupo de primates está condicionado por cuestiones diferentes al tamaño del neocórtex, tales como su tipo de comida, qué predadores tiene y cómo se comportan antes ellos, etc. Dunbar no tuvo en cuenta que los humanos somos seres culturales. Es la cultura y no el tamaño del neocórtex el que determina el número de amigos que podemos tener. La cultura modifica ese límite. ¿Cuántos de nosotros tenemos más de 150 amigos en redes sociales?

El mayor problema del número de Dunbar surge cuando se repite su trabajo usando nuevas herramientas estadísticas, no disponibles en su tiempo. El resultado es demoledor. Sí que aparece un número parecido a 150, pero con un margen de error tan grande que el abanico para el que los resultados pueden considerarse correctos va desde 2 amigos hasta 520.

Diario vasco 7 de mayo. Última página.

En el Diario Vasco tengo un problema que es inherente a todos los columnistas, el espacio que nos dan es muy reducido, por lo que hay que ir al meollo de la cuestión y no nos podemos permitir el lujo ni de dar bibliografía ni de hacer ninguna digresión. Pero en mi blog puedo hacer lo que me dé la gana, así que voy a ampliar la noticia.

Lo que es el número de Dunbar está muy bien explicado en Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_de_Dunbar#:~:text=El%20n%C3%BAmero%20de%20Dunbar%20es,y%20su%20capacidad%20de%20proceso.

El trabajo de Lindenfors en la revista Biology Letters, pueden leerlo aquí: https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsbl.2021.0158

De estos artículos se deducen dos cosas, en mi opinión sumamente importantes. La primera es que el número de Dunbar se obtuvo como una extrapolación. Dunbar descubrió (y es un descubrimiento importante) que el número de individuos en un grupo de primates se correlacionaba con el tamaño de su cerebro. Consideró que con los humanos iba a pasar lo mismo. No en vano somos primates.

Dunbar no tuvo en cuenta que nosotros sí que somos primates, pero también somos culturales, y nuestra cultura tiene mucho peso en todo. En muchos casos la cultura es capaz de desintegrar (o de superar) la biología. Somos un primate cultural.

El segundo error tiene que ver con las herramientas estadísticas. En las últimas décadas la estadística se ha perfeccionado enormemente. La gran potencia de cálculo de los ordenadores (o de los teléfonos) permite hacer cosas que cuando Dunbar escribió su artículo eran impensables. ¿Estaba equivocado Dunbar? La respuesta depende del momento. En su tiempo, usó las herramientas disponibles y le dio un resultado, que era correcto con ellas, pero al aplicar los conocimientos actuales la cosa cambia.

Con las herramientas de hoy en día, vemos que el margen de error de Dunbar era tan grande que ese 150, que él obtuvo, también permitía decir que el grupo de amigos era de 2 personas o de 520.

Por favor, no me entiendan mal. Lo que digo no es una crítica a Dunbar. Simplemente es una constatación de que la ciencia evoluciona. En la ciencia no hay verdades absolutas. Todos sus hallazgos están sometidos a la crítica.

Por otro lado, quisiera señalar, que no es lo mismo el número de amigos que puedes tener en un grupo de primates que se desplazan juntos en busca de alimentos, y nosotros, que, a través de esa maquinita que es el ordenador (el móvil es un ordenador) nos permite mantener relaciones muy diferentes. Poco de lo que éramos como primates recolectores permanece en la época de abundancia de alimentos y de internet.

NOTA


El texto es de Félix Ares , las fotos son de Félix Ares y Álvaro Ares. Texto y fotos se han licenciado bajo la Creative Commons Reconocimiento 4.0 Unported License. El reconocimiento puede ser decir que se ha “Creado a partir de la obra en viajes.ares.fm.”

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