Viaje a Chipre. 33: The Need 4 Speed Go Karting

11 de julio de 2026

Durante casi dos semanas hemos recorrido la isla de Chipre paso a paso, dejándonos sorprender por sus rincones, sus sabores y sus historias. En esta serie de entradas recojo, a modo de cuaderno de viaje, algunos momentos que hicieron especial nuestra visita. Tras el fracaso de ver el museo del vino, nos desplazamos muy cerquita, a un Karting.


Ruta desde el castillo de Kolossi a al karting

Entre castillos cruzados, iglesias bizantinas y playas mediterráneas, Chipre nos tenía reservada una sorpresa inesperada. No fue una ruina antigua ni un paisaje espectacular. Fue la sonrisa de un niño. La sonrisa de quien acababa de completar sus primeras vueltas al volante de un kart y estaba convencido, al menos durante unos minutos, de haberse convertido en un auténtico piloto de carreras.

Entrada al karting.

Mucho antes de que escucháramos el rugido de los motores, la carrera ya estaba ganada. Bastaba contemplar el rostro del niño que nos acompañaba. Sus ojos brillaban con esa ilusión reservada a los grandes acontecimientos de la infancia: conducir un vehículo él solo, acelerar, girar el volante y sentirse dueño de cada curva. La pista de karting podía presumir de asfalto, neumáticos y cronómetros, pero su auténtico triunfo era aquella sonrisa que apareció al quitarse el casco y que tardaría horas en desaparecer.

El instructor dando explicaciones de cómo conducir el kart y de las normas del circuito. He emborronado las caras por preivacidad.

Confieso que observé la escena con una mezcla de alegría y preocupación. Sin embargo, pronto comprobé que la seguridad era una prioridad para los responsables de la pista. Antes de subir al kart, todos los participantes recibían casco y una explicación clara sobre las normas básicas de conducción. Les enseñaban cómo comportarse en la pista, qué maniobras estaban permitidas y cuáles debían evitarse para garantizar la seguridad de todos.

Clientes esperando a sus Karts.
Los Karts están bien protegidos. Todo él está rodeado de parachoques de goma. AL fondo la pista.
La pista funcionando. Los aprendices de piloto, a toda velocidad.

La teoría daba paso a la práctica bajo la atenta mirada del personal. Durante las carreras siempre había varios monitores vigilando cada curva y cada recta, preparados para intervenir ante cualquier incidencia. Aquella presencia constante transmitía tranquilidad a padres y abuelos, permitiéndonos disfrutar del espectáculo mientras los pequeños se concentraban en lo verdaderamente importante: sentirse pilotos por un día.

Ante cualquier percance un monitor iba en auxilio del conductor.

Desde la grada podía ver al niño agarrado al volante con una seriedad casi profesional, negociando cada curva como si estuviera disputando el Gran Premio de Chipre. Pero bastó que se quitara el casco al terminar para que reapareciera la sonrisa de niño que llevaba dentro.

Para animar la espera en el centro ofrecen unas cuantas bebidas. En mi caso elegí un café con leche.

Café con leche.

Tras aquella experiencia con los karts, salimos hacia nuestra siguiente etapa: el santuario de Apolo Hylates.


Notas

[1] Página oficial The Need 4 Speed Go Karting. https://limassolkartingcentre.com/


Nota fotos y texto. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con

Licencia de Creative Commons

La Vuelta al Mundo, viajes y curiosidades © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero y Álvaro. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


Contacto con nosotros; el motivo de que no sea una imagen clara es para evitar que los robots la descubran y nos inunden el buzón de basura.

O bien rellenar el siguiente formulario:https://www.youtube.com/embed/u1T5csbw9Ww?si=OvhAFtZnEd2otLs3