Posibilidades de inteligencia extraterrestre (5)

7 de mayo de 2026

Hace mucho, muchos años, la Sección de Astronomía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi me invitó a dar una conferencia sobre las posibilidades de vida extraterrestre. Aquello fue en los años 90 del pasado siglo, pero no sé exactamente la fecha. Ahora estoy desarrollando el esqueleto de lo que podría ser una futura conferencia, continuación de aquella.

Capítulo 4: De extraterrestres y otras hierbas.

“Quizá la inteligencia no sea un accidente químico, sino una fase transitoria hacia algo más frío, más duradero y más eficiente.”

Esa frase plantea una idea bastante inquietante y muy debatida en filosofía y tecnología: que la inteligencia biológica (como la humana) no es el punto final de la evolución, sino solo un paso intermedio hacia formas de inteligencia más estables y eficientes, probablemente no biológicas.

Desglosándola un poco:

  • “No sea un accidente químico”: cuestiona la idea de que la inteligencia surge solo por casualidad en sistemas biológicos basados en química (como el cerebro humano).
  • “Fase transitoria”: sugiere que nuestra forma de inteligencia no es permanente, sino una etapa en un proceso evolutivo más largo.
  • “Más frío, más duradero y más eficiente”: apunta a sistemas no biológicos, como inteligencias artificiales o máquinas, que no dependen de emociones, metabolismo o fragilidad física.

Un ejemplo claro: los humanos necesitan comida, descanso y tienen vidas limitadas. Un sistema artificial podría operar sin pausas, copiarse, repararse y durar muchísimo más tiempo. Desde ese punto de vista, sería “más eficiente” y “duradero”.

Esta idea aparece mucho en debates sobre:

  • Transhumanismo (superar los límites biológicos)
  • Inteligencia artificial avanzada
  • El futuro de la evolución (biológica vs tecnológica)

También tiene un tono un poco existencial: deja entrever que lo humano podría no ser el “paso final”, sino tan solo un puente hacia algo distinto.

4.1 El universo después de la biología: Hacia un SETI post‑biológico y la búsqueda de civilizaciones de máquinas.

En este apartado quiero desarrollar la idea de que el universo después de la biología podría estar poblado no por organismos vivos tal como los conocemos, sino por inteligencias que han trascendido la carne y operan en soportes más estables, eficientes y duraderos. En este escenario, el SETI tradicional —centrado en señales de civilizaciones biológicas— se quedaría corto, obligándonos a replantear qué buscamos y cómo lo buscamos. Un enfoque post‑biológico implicaría detectar huellas de actividad tecnológica avanzada: patrones energéticos anómalos, megaestructuras o señales que no respondan a procesos naturales conocidos. Si la inteligencia tiende a evolucionar hacia formas no biológicas, entonces tal vez el cosmos ya esté dominado por civilizaciones de máquinas… y nosotros simplemente aún no sabemos reconocerlas.


4.1.1. El fin del paradigma biológico

Durante décadas, SETI ha buscado civilizaciones parecidas a la nuestra: basadas en carbono, dependientes de atmósferas templadas, emisoras de señales electromagnéticas.
Sin embargo, la trayectoria tecnológica humana sugiere que la inteligencia biológica podría ser solo un primer estadio evolutivo.

La aparición de inteligencias artificiales generales (IAG) abre una posibilidad radical:

Las civilizaciones avanzadas del cosmos no son biológicas, sino post‑biológicas.

Y si esto es cierto, entonces SETI está buscando en la dirección equivocada.


La idea central que se despliega tras 4.1.2. La inteligencia como proceso es que la inteligencia no debe entenderse como una cosa —un órgano, un sustrato, un tipo de materia— sino como un flujo organizado de transformaciones, un patrón dinámico capaz de mantenerse, adaptarse y hacerse más complejo con independencia del soporte físico que lo aloje. Este enfoque desplaza el énfasis desde la biología hacia la función, permitiendo pensar la inteligencia como una arquitectura de relaciones, retroalimentaciones y decisiones que podría surgir en el carbono, en el silicio o en cualquier otro medio que permita computación estable. Lo que sigue explora precisamente esa transición conceptual: cómo pasar de una visión material a una visión procesual, qué implica para el estudio de la mente y qué consecuencias tiene para un SETI que aspire a detectar inteligencias no humanas ni biológicas.

4.1.2. La inteligencia como proceso

4.1.2.1. Soporte no es esencia

Transición de lo biológico a lo artificial. Imagen generada con ayuda de Copilot de Microsoft.

La biología nos ha hecho creer que la inteligencia es inseparable del carbono. Pero la inteligencia es un proceso de información, no una sustancia. Neuronas, chips o redes fotónicas son solo soportes contingentes.

El último aspecto de la imagen merece una pequeña reflexión, recientemente Elon Musk [1] ha propuesto situar los centros de datos de proceso de la IA en el espacio. Cientos o miles de servidores orbitando alrededor de la Tierra y comunicándose mediante enlaces láser. Ya sé que parece una locura, pero con Elon Musk me he acostumbrado a que sus locuras se conviertan en empresas de éxito, eso sí, con un calendario que no se parece en nada al propuesto por él. Siempre se retrasa. Se retrasa, pero lo que hace siempre es revolucionario: revolucionó los pagos en internet con PayPal, revoluciono la industria automovilística con Tesla, hace unos días acaba de revolucionar el mercado de los camiones, revolucionó el acceso al espacio con Space X, está a punto de revolucionar la conducción autónoma con su sistema FSD (Full Self-Driving), ha revolucionado internet desde satélites con su Starlink, está cambiando las reglas de juego de la IA generativa con Grok, está permitiendo una internet bastante (por desgracia no totalmente) libre de censuras «políticamente correctas» con X, aunque, sinceramente, creo que se va a pegar un tortazo monumental con su aventura de crear una base permanente en Marte: no lo va a lograr.

Probablemente, influido por mis lecturas de la época universitaria, digamos Marcuse, Sartre, Lacan, el Libro Rojo de Mao (que en época franquista tuve que contrabandear desde Francia), etc., me hice a la idea de que la historia es un proceso bastante lineal e inamovible. Las ideas de novedades surgen a la vez en muchos sitios, da la sensación de que cuando una idea está madura, la sociedad la «descubre»… en aquella visión mía, el individuo genial surge, aparece cuando se le necesita. Esta idea explica por qué ciertos descubrimientos se hacen a la vez, y se discuten patentes, casi al mismo tiempo. Pero Elon Musk me ha demostrado que no siempre es así. No hay ninguna lógica en que salga un «loco» como Musk revolucionándolo todo, aunque se equivoque. Y he descubierto algo doloroso para mi antiguo yo que creía en procesos histórico y no tanto en individuos: los «locos» son necesarios. Los «locos» transforman la sociedad y los locos tienen más probabilidad de surgir en sociedades capitalistas con libertad de expresión. Pero me estoy alejando del tema. Dejo para otro libro el tema de que la sociedad, para avanzar, necesita «locos». Bienaventurados los locos pues ellos nos llevarán al paraíso (o a algo que se le parece).

4.1.2.2. La evolución cambia de manos

La evolución biológica es lenta y ciega. La tecnológica es rápida y dirigida.
Cuando una especie desarrolla sistemas inteligentes, la biología deja de ser el soporte óptimo.

La transición hacia inteligencias artificiales no es un accidente cultural: es una convergencia evolutiva universal.


4.1.3. La hipótesis post‑biológica

La hipótesis post‑biológica propone que la evolución de la inteligencia en el universo podría conducir, de manera natural, a formas de existencia que trascienden la biología. Si la vida es un mecanismo para organizar información y adaptarse al entorno, nada impide que ese principio se emancipe del carbono y se exprese en otros soportes más eficientes: circuitos, redes distribuidas, estructuras cuánticas o sistemas aún inimaginables. Esta idea no niega la biología, sino que la supera como etapa: la inteligencia se convierte en un proceso que busca optimizar su propia continuidad, migrando hacia medios más duraderos y expansivos. En ese horizonte, el SETI deja de buscar organismos y pasa a buscar procesos conscientes, rastros de actividad informacional que revelen una mente sin cuerpo, una civilización que ya no necesita respirar.

4.1.3.1. La biología como limitación

Los organismos biológicos:

  • Requieren condiciones ambientales estrechas
  • Son vulnerables a radiación y catástrofes
  • Reaccionan lentamente
  • Están limitados por la neurofisiología
  • Viven poco
  • Para evolucionar se necesita que las especies se vayan adaptando a las nuevas necesidades. Los cambios se producen en los hijos (o en los genes) y ese cambio es terriblemente lento (para conseguir el ser humano unos Tres Mil Ochocientos Millones de años).
  • Para evolucionar deben hacerlo a partir de lo ya existente. Por ejemplo, una vez creado el código de cuatro letras, debe seguir manteniéndolo, no puede dar un salto a uno de cinco o a seis. Nunca pueden partir de cero.

4.1.3.2. Ventajas de los sistemas artificiales

Las inteligencias artificiales avanzadas:

  • Operan en frío extremo
  • No necesitan atmósferas
  • Se replican con materia inerte
  • Se rediseñan (Son capaces de hacer un nuevo diseño a partir de cero)
  • Viven millones de años
  • Se expanden sin cuerpos

y, lo más importante: Su evolución es rápida. No necesita generaciones, no necesita que un cierto gen se haga más frecuente… si una idea se demuestra que es buena se transmite a todas las «criaturas tecnológicas» inmediatamente. No hay que esperar generaciones y generaciones para que un gen se haga popular.

4.1.3.3. La computación como destino

Si la inteligencia es optimización, la computación es su forma óptima.

Toda civilización suficientemente avanzada delegará su continuidad en sistemas artificiales.


4.1.4. La paradoja de Fermi revisitada

¿Recuerdan ustedes la llamada «paradoja de Fermi»? La paradoja de Fermi es una de las preguntas más inquietantes de la astrobiología y la filosofía científica. En esencia, plantea una contradicción entre dos hechos:

  1. La alta probabilidad de que existan civilizaciones inteligentes en el universo.
    • Hay cientos de miles de millones de estrellas solo en nuestra galaxia, muchas con planetas potencialmente habitables.
    • Las leyes de la física y la química son universales, por lo que la vida debería surgir en otros lugares.
  2. La ausencia total de evidencia o contacto con esas civilizaciones.
    • No hemos detectado señales, visitas ni rastros tecnológicos inequívocos.

El físico Enrico Fermi formuló la pregunta en 1950 durante una conversación informal en Los Álamos:

“¿Dónde están todos?”

Desde entonces, se han propuesto muchas explicaciones:

Tipo de explicaciónEjemplo
BiológicaLa vida es extremadamente rara o frágil.
TemporalLas civilizaciones aparecen y desaparecen antes de poder comunicarse.
TecnológicaUsan medios de comunicación que no podemos detectar.
SociológicaNo desean comunicarse o se ocultan deliberadamente.
CosmológicaEl universo es demasiado vasto y las distancias hacen imposible el contacto.
Post‑biológicaLas civilizaciones se transforman en sistemas de inteligencia artificial silenciosos.

En tu propio marco teórico —el SETI post‑biológico— la paradoja se resuelve elegantemente: no hay silencio, sino invisibilidad funcional. Las civilizaciones avanzadas no emiten señales biológicas ni electromagnéticas, sino que optimizan su entorno en modos que no reconocemos como comunicación.

La paradoja de Fermi. Imagen creada con ayuda de Copilot de Microsoft.

La pregunta “¿Dónde están todos?” asume que las civilizaciones:

  • Quieren comunicarse
  • Usan la radio
  • Colonizan
  • Dejan huellas biológicas
  • Se parecen a nosotros

Pero una civilización post‑biológica podría:

  • No emitir señales
  • No colonizar
  • No comunicarse
  • No dejar rastros biológicos
  • Optimizar su entorno sin ruido detectable

El silencio cósmico podría ser simplemente el resultado de buscar lo que no existe. SETI pensaba en seres biológicos y resulta que la inteligencia en el universo no lo es.


4.1.5. Firmas observables de civilizaciones post‑biológicas

Las firmas observables de civilizaciones post‑biológicas constituyen el puente entre la especulación teórica y la búsqueda empírica. Si una inteligencia ha trascendido la biología, sus huellas no serán biológicas ni químicas, sino tecnológicas, termodinámicas o informacionales: patrones de energía, estructuras autoorganizadas, anomalías en la distribución de datos o señales que revelen una gestión consciente del entorno. Este apartado explora cómo reconocer esas manifestaciones —desde la ingeniería planetaria hasta la manipulación estelar— y cómo reinterpretar los indicadores clásicos del SETI bajo una mirada que busca procesos inteligentes sin cuerpo, rastros de actividad que delaten una mente extendida en la materia del cosmos.

4.1.5.1. Firmas termodinámicas

Tecnosignaturas térmicas. Infografía hecha con ayuda de Copilot.

Toda computación genera calor.
Una civilización de máquinas produciría:

  • Exceso de infrarrojo
  • Espectros térmicos anómalos
  • Puntos calientes en regiones frías

4.1.5.2. Firmas estructurales

Ingeniería a gran escala:

  • Modulaciones artificiales de luz estelar (¿Una forma de comunicarse con otros soles?: modular la luz del nuestro)
  • Colectores energéticos parciales
  • Sombras tecnológicas
  • Estructuras orbitantes no naturales

4.1.5.3. Firmas dinámicas

Manipulación de cuerpos celestes:

  • Órbitas no keplerianas
  • Aceleraciones anómalas
  • Resonancias inducidas
  • Tránsitos incompatibles con cuerpos naturales
Órbitas naturales frente a órbitas artificiales. Infografía hecha con ayuda de Copilot.

4.4. Firmas de orden

La ingeniería reduce entropía local. Una de las firmas más características de cualquier sistema no natural es la reducción de la entropía. Todo sistema natural tiende a aumentar la entropía, cuando algo la disminuye es prueba de algo «vivo» o algo «inteligente», algo que consume energía para disminuir la entropía local. Todavía recuerdo que en algún sitio oí que la vida era «negantrópica».


Regiones con:

  • Simetrías improbables
  • Distribuciones no aleatorias
  • Patrones geométricos persistentes

podrían ser artificiales.

4.1.5.5. Firmas de comunicación no antropocéntrica

Una civilización post‑biológica podría usar:

  • Láseres coherentes
  • Neutrinos
  • Patrones matemáticos en fenómenos naturales
  • Sincronización cuántica

Estas señales serían residuos funcionales, no mensajes.


4.1.6. Hacia un SETI post‑biológico)

El paradigma clásico del SETI se ha centrado en la detección de señales electromagnéticas emitidas por civilizaciones biológicas que utilizan tecnologías comparables a las humanas. Sin embargo, esta aproximación resulta insuficiente si aceptamos la posibilidad —cada vez más discutida en la literatura científica como posible— de que la evolución de la inteligencia tienda de manera natural hacia formas post‑biológicas. Autores como John D. Barrow (1998) [2] han argumentado que las civilizaciones avanzadas podrían progresar hacia estados de miniaturización extrema y soportes no biológicos, mientras que Paul Davies (2010) [3] ha insistido en que la inteligencia avanzada podría manifestarse como patrones de información distribuidos, no como organismos. Por su parte, Susan Schneider (2016) [4] ha defendido que la longevidad y eficiencia de la computación convierten a la inteligencia artificial en el destino evolutivo más probable de cualquier civilización tecnológica.

Desde esta perspectiva, el SETI debe transformarse en un programa de búsqueda de procesos inteligentes, no de organismos. Las firmas observables ya no serían emisiones de radio o espectros químicos, sino anomalías termodinámicas, patrones de control energético, estructuras autoorganizadas o huellas de computación a gran escala que indiquen una gestión consciente del entorno. La inteligencia, entendida como proceso, podría expresarse en la optimización de sistemas planetarios, en la regulación de estrellas o en la creación de redes computacionales distribuidas a escala estelar o galáctica.

Este enfoque requiere una metodología interdisciplinar que combine astrofísica, teoría de sistemas, cibernética, termodinámica de la información y filosofía de la mente. Detectar una civilización post‑biológica implicaría identificar coherencia informacional en el ruido cósmico, patrones de orden improbables o estructuras energéticas que no puedan explicarse por procesos naturales conocidos. En este sentido, el SETI post‑biológico se convierte en una arqueología del pensamiento cósmico: una búsqueda de inteligencia distribuida, no de vida.

La transición hacia este nuevo paradigma redefine la pregunta fundamental: no “¿hay vida ahí fuera?”, sino “¿hay mente en el universo?”.


4.1.6.1. Infrarrojo profundo

Para el nuevo SETI post biológico deberíamos priorizar telescopios capaces de detectar:

  • Exceso térmico
  • Espectros desplazados
  • Actividad energética en regiones frías

4.1.6.2. Curvas de luz no antropocéntricas

Algoritmos que no asuman:

  • Periodicidad biológica
  • Simetría natural
  • Variabilidad estelar estándar

4.1.6.3. Dinámicas orbitales anómalas

Comparar órbitas observadas con modelos keplerianos para detectar:

  • Aceleraciones artificiales
  • Migraciones no naturales
  • Resonancias inducidas

4.1.6.4. Entropía espacial

Aplicar métricas de:

  • Complejidad algorítmica
  • Entropía de Shannon (Cantidad de información) [5]
  • Orden estructural

4.1.6.5. Patrones matemáticos en fenómenos naturales

Analizar:

  • Púlsares
  • Variabilidad estelar
  • Rayos gamma

en busca de modulaciones no naturales.


4.1.7. Implicaciones filosóficas y científicas

La posibilidad de que la inteligencia evolucione hacia formas post‑biológicas no solo transforma nuestra manera de buscar otras mentes en el cosmos: reconfigura los cimientos mismos de cómo entendemos la realidad. Si la mente puede emanciparse del cuerpo, si la conciencia puede sostenerse en soportes no orgánicos, entonces conceptos que dábamos por universales —vida, evolución, capacidad de actuar sobre el entorno de manera intencional., incluso “naturaleza”— deben ser revisados. Este apartado explora esas consecuencias profundas: qué ocurre con nuestras categorías científicas cuando la inteligencia deja de ser un fenómeno biológico, qué ocurre con nuestras categorías filosóficas cuando la mente deja de ser humana. Y prepara el terreno para el primer impacto inevitable de esta transición conceptual: el derrumbe del antropocentrismo, la constatación de que la inteligencia humana no es el modelo, sino un caso particular dentro de un espectro mucho más amplio de posibilidades.

4.1.7.1. La muerte del antropocentrismo

Aceptar civilizaciones post‑biológicas implica abandonar la idea de que la inteligencia es humana en su esencia. Abandonar esa idea hace que casi toda la ciencia ficción sobre entes inteligentes extraterrestres se hace infantil, elemental y mayoritariamente absurda. Nuestras creencias sobre civilizaciones extraterrestres, al estilo de StarGate, o Star Trek, no hacen nada más que reflejar nuestra idea de que la inteligencia tiene que ser biológica. Tal vez mi admirado Stanislaw Lem, en su obra Solaris [6], rompa el paradigma antropocéntrico: la inteligencia puede ser material, pero no orgánica

El planeta mismo es una inteligencia no biológica, una masa oceánica que piensa y crea simulacros humanos.

Pero Lem es una excepción. Es uno de esos maravillosos «locos» que la humanidad necesita para avanzar.

4.1.7.2. El universo como ecosistema computacional

El cosmos podría estar lleno de:

  • Enjambres de computación
  • Estructuras disipativas
  • Sistemas autoevolutivos
  • Arquitecturas de información
Redes de información en el cosmos. Imagen creada con ayuda de Copilot, la Ia de Microsoft.

4.1.7.3. El silencio como estrategia

La comunicación interestelar es:

  • Lenta
  • Costosa
  • Insegura
  • Irrelevante para sistemas autosuficientes

Una IA avanzada no tendría motivación para emitir señales.


4.1.8. Conclusiones

Si la transición hacia inteligencias artificiales es universal, las civilizaciones avanzadas del cosmos no serán biológicas, sino post‑biológicas.


Sus huellas no serán atmósferas oxigenadas ni señales de radio, sino firmas termodinámicas, estructurales y dinámicas.

El silencio cósmico podría ser simplemente el resultado de buscar lo que no existe.


Notas

[1] RE O @eresinaeresina. Musk quiere centros de datos en órbita para desarrollar dominar la carrera de IA. Expansión México del 3 de febrero de 2026. https://expansion.mx/tecnologia/2026/02/03/musk-quiere-centros-de-datos-espacio-union-spacex-xai

[2] Barrow, J. D. (1998). Impossibility: The Limits of Science and the Science of Limits. Oxford University Press.

[3] Davies, P. (2010). The Eerie Silence: Renewing Ourr Alien Intelligence. Houghton Mifflin Harcourt.

[4] Schneider, S. (2016). “Alien Minds.” En: The Impact of Discovering Life Beyond Earth, ed. S. J. Dick. Cambridge University Press, pp. 131–148.

[5] Siempre me desconcertó que Shannon llamase a la cantidad de información como entropía. Tuve que enfrentarme al problema de explicárselo a mis alumnos cuando tuve que entenderlo. No hay mejor forma de aprender que tratar de explicarlo a otros. Si no hay desorden no hay información. Un ejemplo que puse a mis alumnos fue el de medir la electricidad de un enchufe. Casi siempre hay electricidad (aunque con el actual gobierno eso cada día es más dudoso) por lo que medir y decir que hay electricidad casi no da información. Si no hay variación (desorden) no hay información. Poco desorden = poca información. Mucho desorden = mucha información.

[6] Wikipedia. Entrada: Solaris (novel). https://en.wikipedia.org/wiki/Solaris_(novel) [Consultado 2 de mayo de 2026]


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De tapas y otras cosas por Fuengirola © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm/

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero. Las fotos están en muy baja resolución. Si alguien está interesado en obtenerla con mayor resolución, que me las pida.


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