La sonrisa que escandalizó a París: el autorretrato más audaz de Vigée Le Brun

27 de marzo de 2026

Durante muchos años fui tertuliano en varias emisoras de radio y de televisión. La colaboración más larga que he tenido ha sido en Onda Cero donde he colaborado durante aproximadamente 34 años. Estoy haciendo una revisión de mis notas. Para el programa del 7 de agosto de 2010 llevé el tema del autorretrato de Vigée Le Brun que causó un escándalo en la liberal París. Y todo porque se mostraba abrazando a su hija y a las dos, madre e hija, se les veían los dientes.

la ventaja de un blog en internet sobre una tertulia radiofónica es que aquí se pueden poner imágenes. Una búsqueda en internet nos permite ver muchas copias del famoso retrato que causó el escándalo. He buscado una que se pueda reproducir sin pagar royalties y lo he encontrado en Wikipedia.

Por Élisabeth Vigée-Lebrun – own work, current photo taken by user Cybershot800i., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=150180

A la izquierda tenemos la imagen que fue escandalosa en el siglo XVIII.

Tengo que confesar que me parece un retrato entrañable, una madre abrazando a su hija y tengo que hacer un gran esfuerzo para entender que esto pudiera considerarse escandaloso nada menos que en París.

Pero cuando pienso que hace unas semanas (y hablo el 27 de marzo de 2026) el régimen de Irán ha ejecutado a una mujer porque llevaba el velo mal puesto y se le veían unos pelos, pienso que tal vez, aunque me parezca extraño, no lo sea tanto.

Si se fijan en el cuadro a la niña se le ven los dientes, a la madre, a Élisabeth, también se le ven, pero cuesta más verlos.

La sonrisa del escándalo.

Hay dos razones para el escándalo:


La primera es que en el siglo XVIII, especialmente en Francia, mostrar los dientes en un retrato se consideraba impropio, vulgar y contrario a la decencia femenina. Las mujeres debían aparecer serenas, contenidas y sin gestos que sugirieran espontaneidad o emoción excesiva.

La segunda es casi la misma, esos gestos de amor a su hija, y el que estuviera en su regazo se percibió como una exposición excesivamente íntima, impropia de una artista que ya era figura pública y miembro de la Academia.

Lo que hoy nos parece un gesto inocente —una madre sonriendo con su hija— fue, en su momento, motivo de escándalo. Ese contraste nos recuerda algo esencial: las normas morales no son estáticas, sino construcciones culturales que cambian con cada época. Lo que una sociedad considera apropiado, digno o decoroso depende de sus valores, sus miedos y sus aspiraciones.

En el siglo XVIII, una sonrisa abierta podía interpretarse como falta de autocontrol; la ternura materna, como una intimidad impropia del espacio público; y la autoafirmación de una mujer artista, como una amenaza al orden establecido. Hoy, en cambio, vemos en ese mismo cuadro una reivindicación de autenticidad, sensibilidad y libertad personal.

La obra de Vigée Le Brun nos invita a mirar con distancia crítica nuestras propias normas. Si tantas convenciones del pasado nos parecen hoy absurdas o injustas, quizá también las nuestras sean provisionales. Tal vez dentro de cien años alguien observe nuestras costumbres actuales con la misma mezcla de sorpresa y curiosidad.

El arte, cuando desafía lo que se da por sentado, tiene la capacidad de revelar ese movimiento continuo de la moral. Y en ese sentido, el autorretrato de Vigée Le Brun no solo es un testimonio de su tiempo, sino también un recordatorio de que la libertad de expresión —en la vida y en el arte— siempre empieza por cuestionar lo que otros consideran intocable.

Sospecho, aunque no soy quien para afirmarlo, que en la Edad Media ni mostrar los dientes, ni la niña reposando en la madre, hubiera sido un problema. De hecho hay retratos de la Virgen abrazando al niño Jesús que muestran una naturalidad similar. Tal vez lo que los habitantes de la edad Media considerasen extraño es que no hubiera ningún motivo religioso.

En el renacimiento, el gran Tiziano, pinta algo bastante similar:

Maria mit Kind in einer Abendlandschaft. Museo Pinacoteca Antigua de Munich. Dominio público.

Virgen de Vladímir de Andréi Rubliov, ca. 1410. Por colaboradores de wikipedia en inglés – wikipedia en inglés, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1763805

Lo que sí es cierto es que en ninguna se muestran los dientes. Aunque sí que hay alguna pintura medieval en la que se esboza una sonrisa, no llegan a verse claramente los dientes, pero se insinúan.


Notas

[1]

Licencia de Creative Commons

La vuelta al mundo y otros viajes © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm

En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero y Álvaro.


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