28 de diciembre de 2025
Durante un vuelo de Málaga a Zúrich operado por la compañía Swiss, la tripulación ofreció a los pasajeros una pequeña botella de agua. Mi sorpresa llegó al comprobar que el envase no incorporaba el conocido “tapón unido” o tethered cap. El tapón se separaba por completo, lo que permitía beber con comodidad —sin golpes en la nariz ni maniobras incómodas— y, además, facilitaba volver a cerrar la botella sin esfuerzo. El cierre encajó a la primera, sin los problemas habituales asociados al sistema obligatorio en la Unión Europea.
Este detalle es posible porque Suiza no forma parte de la UE y, por tanto, no está sujeta a determinadas regulaciones comunitarias, entre ellas la que obliga a que los tapones permanezcan unidos al envase.
Ante esta situación surge una pregunta legítima: ¿qué pueden hacer los ciudadanos cuando consideran que una norma europea es ineficaz o contraproducente?
Por mi parte voy a escribir a un eurodiputado para que se entere de que somos muchos los españoles que odiamos el tapón unido a la botella.
Propongo una solución que creo que es democrática. Que los fabricantes hagan botellas con tapones con cordón umbilical y sin él. Y que los clientes que quieran el tapón unido lo compren. Y los que quieran el tapón libre que lo compren. Así cada uno elegirá lo que quiere y no a lo que nos obligan una sarta de iluminados parlamentarios.
Notas
[1]

La vuelta al mundo y otros viajes © 2024 by Félix Ares is licensed under CC BY-SA 4.0 . Debe indicarse que está creado a partir de una obra de viajes.ares.fm
En esta ocasión he contado con la colaboración de Vero.
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