Mascate (Omán), revisado (3): Palacio Real Al Alam

En el año 2013, visité por primera vez Mascate. El enlace original está aquí: https://viajes.ares.fm/?p=4848, en esta entrada sigo básicamente lo que allí dije.

14 de febrero de 2013

Llegamos al Palacio Real de Al Alam. Es el palacio ceremonial del sultán Qaboos (Qabús en español). El palacio existe desde hace 200 años, pero fue reconstruido en 1972. Cada día me molesta más que un idioma mucho menos hablado que el español, como es el inglés, sea el que marque las normas de pronunciación. El Qaboos inglés es nuestro Qabús y la diferencia es que el inglés lo hablan 400 millones de habitantes y el español bastante más de 500. ¿Por qué razón, entonces, tenemos que admitir la transliteración inglesa?

Vista del Palacio Real. Todo lo que se ve a izquierda y derecha es el Palacio Real. El edificio del fondo, amarillo y azul es la sala del trono.

Nos acercamos a la sal del trono.

Sala del trono del palacio Al Alam

Desde un lateral, la sala del trono se ve de este modo:

Sala del trono del palacio Al Alam

Una de las cosas que impresiona a casi todos los visitantes es la impoluta limpieza de todo el complejo. Casi casi me atrevería a comer en ese suelo:

Impoluta limpieza del palacio Al Alm

El sultán no vive en este palacio; se usa solamente para recepciones oficiales: cuando un jefe de estado viene a Omán o un nuevo embajador presenta sus credenciales. Al Alm significa «La Bandera».

Lateral este del palacio. Obsérvense al fondo las montañas.
Una de las puertas al recinto del palacio. Al fondo una fortaleza.

Fortaleza vista desde el palacio.
La blancura del palacio destaca sobre las rocas oscuras.

Con tanto viaje es posible que usted necesite ir al baño. El edificio en el que están los baños es la mezquita que mostraré a continuación, pero hay una sorpresa, en la entrada se dice que solo pueden acceder los musulmanes. Los no musulmanes deben ir a otro. Ese otro resulta estar detrás del edificio.

¿Se imaginan ustedes en un lugar público en España donde se diga que solo pueden entrar a «hacer pis» los cristianos y que los demás deben ir a otro sitio o aguantarse…?

No hace mucho que dieron un premio a Omán por lo mucho que había avanzado en los últimos años. No lo dudo en lo económico, pero en lo ético, en mi humilde opinión, deja mucho que desear. En mi viaje anterior, en el barco nos informaron de que «mucho cuidado con los arrumacos». En el primer viaje de «La vuelta al mundo» de Costa, una pareja de recién casados se dio un beso en público y el resultado fue seis meses de cárcel para él y tres ara ella. No quiero opinar. Ustedes mismos deciden. No sé si esta historia es cierta, pero es lo que nos contaron.

Mezquita y baños. El letrero en verde nos dice que los no musulmanes no podemos entrar.
Fortaleza que se ve desde el palacio.
Fortaleza que se ve desde el palacio.
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Un pájaro de la zona

Llegados a este punto el sol ya había podido con nosotros. Estábamos cansados y sedientos. Y todavía faltaba media hora para que llegara el guía, así que buscamos un bar.

Lo vimos rápidamente; estaba cerca; pero «cerca» cuando el sol nos pega verticalmente y con una temperatura es de casi 40º es otra cosa que la que pensamos en España…

Letrero del Bar.

Pedimos unas bebidas y nos las sirvieron muy frías. Nos entraron de maravilla.

Un Sprite. Tomamos tres cosas. En total, por las tres cosas, nos han cobrado 3 US$.
Una Coca Cola light
Una Coca Cola light

¿Que como sé qué es una Coca Cola Light? Pues si damos media vuelta a la lata, vemos esto:

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Coca Cola light de Omán.

Cuando ya estábamos disfrutando de nuestra bebidas llegó un joven, vestido con chilaba, que nos saludo. Pidió algo de comer, un arroz con algo, y nos sorprendió que lo comiera con las manos. Sabíamos que el comer arroz haciéndolo una pelota y llevándoselo a la boca con la mano era típico de algunos lugares, como por ejemplo, Tailandia; pero no lo sabíamos de Omán. Pero así era.

Acabó de comer y nos preguntó si éramos del crucero. Le dijimos que sí y nos dijo que él era el guía de la excursión al Palacio, que si queríamos le siguiéramos. Le seguimos, otra vez el sol, otra vez cien metros nos parecieron kilómetros,… nos sentamos… el guía nos dijo que le siguiéramos, pero no le seguimos. Nos quedamos sentados a la sombra esperando al autobús.

Allí mismo había unos jardines con bonitas flores:

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No sé qué nombre dar a estas flores. Si usted lo sabe, por favor, póngase en contacto conmigo y dígamelo.

El autobús ue te recoge en el palacio real, continúa hacía el centro de la ciudad y pasa por el parque Al Riyam, en nuestro anterior viaje, no paramos en él por el tremendo calor, pero esta vez sí que paramos. Nuestra próxima entrada irá sobre el parque Ryam.

Nos veremos en la próxima entrada.

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Emirato de Fujairah (Fuyaira): Mezquita Al Bidya del siglo XV


En nuestra anterior entrada: https://viajes.ares.fm/?p=11340 situábamos a Fujairah en el mapa y describíamos una excursión por sus montañas. Casi el final de aquella excursión fue una visita a la mezquita Al Bidya. Las pruebas del radiocarbono nos dicen que fue construida en 1446. Es una mezquita hecha con piedras adobes y sumamente sencilla. A mí esa sencillez me ha gustado.

Se dice que es la mezquita más antigua de los Emiratos Árabes. También se la conoce con el nombre de mezquita otomana.

Es una mezquita abierta al culto; así que para entrar hay que descalzarse.

Mezquita de Al Bidya y una de las dos torres de vigilancia de que disponía.

Entrada a la mezquita Al Bidya

Detalle de la torre de vigilancia.
Interior de la única sala de la mezquita
El mimbar. Lugar donde el imán da los sermones. La tradición dice que la plataforma superior solo podía ser utilizada por Mahoma, por lo que los imanes se sitúan en los escalones de abajo.
Adornos en las paredes del exterior.
Detalle de la decoración interior
Detalle de una de las ventanas.

Tras visitar esta preciosa mezquita, volvimos al barco.

Vuelta al crucero para continuar el viaje.

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Emirato de Fujairah (Fuyaira): En yip por el desierto.


El Emirato de Fujairah, pronunciado algo así como «Alfusheira», es uno de los siete emiratos que forman parte de los Emiratos Árabes Unidos. Quizá convenga recordar que esos siete emiratos son: Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fuyaira, Ras al-Jaima, Sarja y Umm al Qaywayn. En cuanto a la grafía, conviene decir que en árabe es
al-Fuŷayra que en inglés se ha transliterado como Fujairah, o al Fujairah e incluso como Fujaira en español a veces Fuyaira o al Fuyaira. Yo usaré Fujairah o Fuyaira indistintamente.

GEOGRAFIA

La «chincheta» roja indica la ubicación de Fuyaira en la Península Arábiga.

Detalle de l localiación de Fuyaira. Obsérvese que son como tres partes.

Si se fijan en la ubicación de Dubai, al oeste de Fujairah, podría pensarse que la temperatura y el clima son lo mismo; pero no es así. Fujairah recibe las aguas del océano Índico por lo que sus temperaturas son dos o tres grados inferiores y, además, es más lluviosa y fértil.

La mayor parte del emirato es montañoso. Si nos fijamos en la posición geográfica y obtenemos un mapa de las placas tectónicas, muy pronto nos damos cuenta de que esos montes surgen por el choque de la placa tectónica arábiga con la euroasiática en los montes Zagros. En la placa Arábiga está el 43% de todo el petroleo que hay en el mundo, pero hablar de esta historia sería muy largo. Si a alguien le interesa, que me deje una nota.

EXCURSIÓN POR LOS MONTES DE FUYAIRA

De las excursiones que el crucero nos daba a elegir, me decante por la que era una «aventura» en yip por las montañas y desierto de Fuyaira. Pensaba que era algo similar a lo que había hecho en Dubai, un viaje por las dunas. Pero me equivoqué del todo. Ha resultado ser una excursión larga y para mi gusto muy mala. En definitivas cuentas ha sido un recorrido en yip por un paisaje para mí totalmente habitual. Pero si lo ofrecen como gran aventura pienso que habrá personas a las que les sorprenda. Para mi gusto era uno de los muchos paisajes similares a los que podemos ver en España. Fuimos por el cauce de un «wadi», totalmente similar a ir por el cauce de un río estacional en la estación seca en España. En fin, para mi gusto, una decepción, no obstante saqué unas fotos para que ustedes mismos juzguen y decidan si les gusta o no.

Al bajar del barco, en el puerto de Fuyaira nos esperaban los vehículos 4×4 señalados. Curiosamente eran vehículos con matrícula de Dubái, lo que hace sospechar que son los mismos que utilicé en aquel emirato en la aventura por las dunas. Nos dirigimos hacia las montañas, por el camino fuimos viendo varias mezquitas y puestos donde vendían diversas cosas para el hogar.

Una mezquita al lado de la carretera.
Otra mezquita.
Puesto de mercado callejero

A lo lejos, entre los cables eléctricos, vemos una especie de torre de Bable, que parece ser el minarete de una mezquita. Pero no he logrado averiguar de qué se trata.
Otra mezquita al lado de la carretera, cuando ya estamos subiendo hacia las montañas de la cordillera de Hagar.
Otra mezquita en el camino.

La carretera sigue ascendiendo y la vegetación va cambiando, hay olivos silvestres e higueras.

La carretera sigue subiendo.

En plana montaña hay palmeras.

A partir de aquí abandonamos la carretera y nos metemos por caminos y por los cauces secos de los wadis.

El camino se vuelve polvoriento.
Llegamos a un wadi.
Seguimos por el cauce del río en estos momentos seco.

El viento es muy fuerte y los agricultores se defienden del mismo con cercas protectoras.
Parada de descanso. Lamentablemente no hay ningún sitio que sirva de letrina.
Tras una breve parada nos disponemos a continuar.
Detalle del suelo.

Ya de camino de regreso nos encontramos con un rebaño de ovejas.

Poco después parábamos en le mezquita Al Bidya, del siglo XV; pero como esto se me ha hecho muy largo, lo dejo para la próxima entrada.


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Omán (5), Mascate: Palacio Real Al Alam

3 de abril de 2013

Llegamos al Palacio Real de Al Alam. Big Bus ofrecía una visita guiada incluida en el precio del billete. Nuestra intención era hacerla. Ir con el guía y que nos explicase los distintos edificios de la zona. Pero nada más bajar del autobús, la bofetada de calor fue tal que empezamos a dudarlo.

Una vista de las instalaciones del palacio. El edificio de colores del fondo es el salón del trono.

Una vista de las instalaciones del palacio. El edificio de colores del fondo es el salón del trono. Lateral derecho.

Lateral izquierdo

Lateral izquierdo

 

El sultán no vive en este palacio; se usa solamente para recepciones oficiales: cuando un jefe de estado viene a Omán o un nuevo embajador presenta sus credenciales.

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Uno de los edificios del Palacio Real. Al fondo la fortaleza Al Halali

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Un pájaro de la zona

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la bandera de Omán y al fondo una torre de la fortaleza

la bandera de Omán y al fondo una torre de la fortaleza

Llegados a este punto el sol ya había podido con nosotros. Estábamos cansados y sedientos. Y todavía faltaba media hora para que llegara el guía, así que buscamos un bar.

Lo vimos rápidamente; estaba cerca; pero «cerca» cuando el sol nos pega verticalmente y con una temperatura cerca de 40º es otra cosa que la que pensamos en España…

El letrero del bar

El letrero del bar

Pedimos unas bebidas y nos las sirvieron muy frías. Nos entraron de maravilla.

Un Sprite

Un Sprite. En total, por las tres cosas, nos han cobrado 3 US$.

Una Coca Cola light

Una Coca Cola light

¿Que como sé qué es una Coca Cola Light? Pues si damos media vuelta a la lata, vemos esto:

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Cuando ya estábamos disfrutando de nuestra bebidas llegó un joven, vestido con chilaba, que nos saludo. Pidió algo de comer, un arroz con algo, y nos sorprendió que lo comiera con las manos. Sabíamos que el comer arroz haciéndolo una pelota y llevándoselo a la boca con la mano era típico de algunos lugares, como por ejemplo, Tailandia; pero no lo sabíamos de Omán. Pero así era.

Acabó de comer y nos preguntó si éramos de «Costa». Le dijimos que sí y nos dijo que él era el guía de la excursión al Palacio, que si queríamos le siguiéramos. Le seguimos, otra vez el sol, otra vez cien metros nos parecieron kilómetros,… nos sentamos… el guía nos dijo que le siguiéramos, pero no le seguimos. Nos quedamos sentados a la sombra esperando al autobús.

Allí mismo había unos jardines con bonitas flores:

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También habíamos pensado parar en el parque Al Riyam, pero el sol nos había aplanado; así que montamos en el autobús, pasamos al lado del parque Riyam, pero no bajamos. Tan solo lo vimos de lejos, con su inconfundible incensario.

El incensario del paqrue Riyam

El incensario del paqrue Riyam

Omán siempre ha sido un gran productor y exportador de incienso.

Y así llegamos al paseo marítimo, también llamado «La Corniche» en la zona del mercado de Mutra (Muttrah en inglés).

El autobús nos dejó en la parada del bus turistico.
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Pero decidimos dar un paseo andando por la ciudad, ver el mercado e ir al barco andando ¡por la sombra!

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Dubái (y 10): Algo más que nuevos ricos

La primera imagen que transmite Dubái es la de unos niños ricos a los que les gusta la arquitectura y han mandado fabricar unas maquetas de edificios curiosos; pero, como son niños, se olvidaron de que las maquetas son a escala –a pequeña escala– y han construido los edificios de verdad. Los edificios «más» algo del mundo. Burj Khalifa es la torre más alta del mundo. Burj Al Arab tiene la recepción más alta del mundo. El complejo comercial de Dubái (Dubái Mall) es el más visitado del mundo y el más grande en número de tiendas...

Cuando no logran descubrir en qué lo que han hecho es «más grande del mundo» buscan a ver si es el más grande de la península arábiga, sino de los Emiratos y por fin del propio Dubái… Y se lo dicen a Guinnes y les dan el diploma y figura en sus libros…

Asusta un poco la cantidad de mezquitas que han construido; se las han pedido a los mejores arquitectos y algunas son auténticas maravillas; aunque a los no islámicos nos está vetada la entrada. Acabo de recordar que la guía del «Big Bus» insistió muchas veces en que Dubái y Abu Dhabi eran muy tolerantes religiosos pues permitían que hubiera templos de otros cultos, como por ejemplo católicos; eso sí, en sus mezquitas, como prueba de apertura y de tolerancia, no permiten entrar a los no islámicos…

Sorprende, en un entorno tan moderno, encontrar muchas mujeres vestidas de negro de pies a la cabeza e incluso totalmente tapadas con burka. Supongo que es otra prueba de la tolerancia, a nadie se le obliga a ir vestido del modo occidental pueden ir con el traje tradicional… 🙂

Ante una pequeña crítica mía a la cantidad de mujeres vestidas completamente de negro,… una compañera de viaje me dijo que tampoco podían quejarse demasiado pues en sus casas, en fiestas que hacen con las amigas, lucen las joyas que tienen y los vestidos de marca,… Muchas joyas, muchos vestidos de Dior, Ives Saint Laurent, etc. Me daba la sensación de que envidiaba su vida, sobre todo por las joyas. Me sorprendió; yo que soy un poco más simple, me parece que las jaulas, aunque tengan barrotes de oro y estén adornadas con lámparas de diamantes, no dejan de ser jaulas; pero, claro, eso soy yo, que tengo un cierto ramalazo a la intolerancia. Ella se fijaba en que las varillas de la jaula eran de oro, yo en la jaula.

Por suerte para mí, sacrifiqué las compras en el «Dubai Mall», pues por muy grande que sea y muchas tiendas que haya no dejan de ser tiendas, de esas que se encuentran en todas partes desde Nueva York a Singapur pasando por Zurich,… y me fui a dar un paseo en dhow por la ría de Dubái; vi los dhows con su carga de frigoríficos, televisores y hornos de microondas y recordé las vejas aventuras de piratas de Emilio Salgari;  vi los embarcaderos; vi gente en sus barcas; en sus coches;… ví autobuses llenos de obreros; vi trabajadores en las carreteras; vi un precioso museo etnográfico; me maraville con las «torres de los vientos» y la inteligencia de los humanos de hace cinco mil años; vi un campamento simulado de beduinos, y me fui a corretear en 4×4 por el desierto; vi camellos y las flores del desierto —¡en el desierto hay flores—; vi… Sacrifiqué una comida en el Burj Al Arab a todo lujo y tomé un bocata de atún con mayonesa en Paul.

Por suerte, Dubái es mucho más que el delirio paranoico de unos jóvenes que de mayores quieren ser arquitectos. Dubái merece una visita más calmada que la que hemos hecho nosotros, pero probablemente, si volvemos, no nos verán en el «Dubái Mall», salvo para ver el espectáculo de luces en sus fuentes.

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Dubái (9): Por el desierto en 4×4

2 de abril de 2013

El martes 2 de abril íbamos a estar en Dubái solo medio día; teníamos que embarcar a las 12:30. Una de las excursiones que estaban incluidas en el precio del crucero era la de que un conductor experto nos llevara unas horas conduciendo por el desierto.

Todavía recuerdo que yo trate de conducir por el desierto de Atacama, en Chile, y en el momento que abandoné la carretera, el coche se me quedó con las ruedas enterradas en la arena y tuvieron que ayudarme a sacarlo. Así que lo de conducir en en desierto, y en nuestro caso incluso por las dunas, me parece muy difícil. Nos montamos en un coche con tracción a las cuatro ruedas y nos fuimos hacia el desierto. Allí, el conductor, experto en conducir por el desierto, hizo maravillas.Algunas me sorprendieron; por ejemplo el coche derrapaba hacia la derecha, el chófer movía el volante en esa dirección.

Al subir y bajar de las dunas el coche se inclinaba una barbaridad —al menos esa era la sensación que percibíamos desde dentro. Nuestro conductor nos dijo que para poder conducir por el desierto necesitan un carnet especial que solo da el gobierno tras un curso de la especialidad. No me pareció que fuera nada fácil.

Nada más bajar del barco; en la explanada del propio puerto había más de doscientos 4×4, todos blancos, esperándonos; en cada coche montamos cinco personas y salimos hacia el desierto.

Uno de los yips que nos llevarían por el desierto. Dubái.

Nos vamos alejando de la ciudad. Al fondo, entre el persistente polvo, la torre más alta es Burj Khalifa . Dubái.

Vamos muchos 4×4 unos detrás de otros, como si fueran procesionarias del pino. Nuestro coche es el 175. 175 coches son muchos, pero normalmente en las excursiones nunca va un coche solo por motivos de seguridad.

Planta del desierto. Dubái.

Me gustaría saber mucho más de plantas de lo que sé para poder decirles el nombre de esta. Me atrevo a sugerir que tal vez sea una Haloxylon salicornicum, pero para ello tan solo me baso en esta página web del «Dubai Desert Conservation Reserve». El nombre que le dan en la zona es Rimth.

Me da pena que esa arena tan lisa, tan aparentemente impoluta, vaya a ser hollada por las ruedas de tantos coches. Dubái.
Por el camino nos encontramos con varios camellos; incluso con uno albino. Se trata del camello arábigo, de una sola joroba, que también se conoce como dromedario. Dubái.

Hoy vemos los camellos como una figura exótica y cuesta trabajo pensar que durante milenios han sido el modo de transporte más rápido que existía. Antes de su domesticación el «vehículo» más rápido era el burro. No sabemos exactamente cuando dónde ocurrió la domesticación del camello pero sí sabemos que en el año 1 100 antes de nuestra época, su uso estaba muy difundido en el norte de Arabia («El Mundo Antiguo» de John A. Gararty y Peter Gay. Volumen 1, página 157).

Camella con crías. Dubái.
El yip va dando botes y es sumamente difícil conseguir una foto horizontal. Dubái.
Plantas del desierto. Dubái
Cuando llegamos esta duna estaba sin ninguna huella. Tan solo estaba ese rizado que tanto recuerda a las olas. Al irnos estaba lleno de huellas de pies. Dubái.
En lo alto de la duna. Dubái.

Un poco más bajo había unos arbolitos con flores de cinco pétalos muy carnosos. Las hojas son de un color verde-grisaceo son también muy gruesas. Si no me confundo es el «manzano de Sodomo» (Calotropis procera) o algo parecido. Dubái.

Calotropis procera . Dubái.

Lo mismo que había dicho antes, me gustaría saber mucho más de botánica para estar seguro de que este arbolillo es un Calatropis procera, pero no estoy seguro. En wikipedia dicen que en castellano se llama la «Manzana de Sodoma», sus frutos deben ser tóxicos y si se comen producen vómitos, pero en esta página de Canarias, refiriéndose a una planta que a mí e parece la misma, dice que se trata del «árbol de la seda».

No solo hay huellas humanas. Los camellos también han dejado sus excrementos.

Excrementos de camellos de Arabia. Dubái.

Tras la parada para contrarrestar el mareo, volvemos a los 4×4 que nos llevarán a un «campamento beduino»; mejor dicho, una representación de cómo era.

Al cabo de un rato, aquella duna sin huellas estaba así:

Aunque es mucho menos grave de lo que parece; esta noche soplará el viento y volverá a tapar las huellas, dejando tan solo las olas de arena,… olas que esperarán pacientemente a que mañana otro grupo de turistas navegue por ellas. Olas que a veces fosilizan.

A lo lejos, un camello albino. Dubái.

Llegamos al campamento beduino, donde los que quieren se pueden montar en camello; sin pagar nada más, el paseo se incluye en la excursión.

Las tiendas para vivir son muy acogedoras. Y en contra de lo que pudiera parecer son muy frescas. Beduinos. Dubái.

Dentro de las tiendas se está muy bien. Fuera el calor es insoportable, dentro da gusto sentarse en esos cojines. Supongo que la razón estriba en que están construidas de telas muy gruesas que proporcionan una buena sombra y que al estar las «puertas» abiertas circula muy bien el aire y que la diferencia de temperaturas produce una corriente de aire.

Detalle de las lonas del techo de la tienda de campaña. Beduinos. Dubái.
Detalle de cómo se unen los soportes del techo. Y el farol de iluminación. Dubái.

Tras estar un rato en el campamento y beber agua fría (que sospecho no había en los campamentos beduinos de verdad) y algunos refrescos, decidimos irnos.

Ya de regreso al barco nos encontramos con una de las estaciones de autobús con aire acondicionado. No hay nadie esperando. Todo parece desierto. Al verla me entra una extraña sensación de soledad.

Estación de autobús con aire acondicionado. Dubái.

Al llegar al barco nos encontramos con un Hummer transformado en limusina.

Estrambótico Hammer transformado en limusina. Dubái.

Subimos al barco hacia las 12:30. Zarpa para Oman a las 13:00

En Youtube hemos dejado un video de 1 minuto con retazos de la carrera por el desierto.

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Dubái (8): Un paseo nocturno

1 de abril de 2013

BURJ KHALIFA y DUBAI MALL

Ahora el orden de la visita es un poco diferente, nuestra primera parada es Burj Khaliffa y Dubai Mall.

Palmeras iluminadas con leds en el Dubai Mall

Palmeras iluminadas con leds en el Dubai Mall

Señal que anuncia una de las entradas del Dubai Mall

Señal que anuncia una de las entradas del Dubai Mall

Detalle arco de entrada al Dubai Mall

Detalle arco de entrada al Dubai Mall

Dubai Mall

Dubai Mall

Adornos leds

Adornos leds

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Burj Khalifa

Burj Khalifa

Esperábamos una visión distinta de Burj Khalifa, pero lo que vemos es inesperado. La torre surge de entre la noche a retazos, manchas de luz separadas por oscuridad. IMG_9736.CR2_4VOPZW

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Y yo me pongo a jugar con la luz

Y yo me pongo a jugar con la luz

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¿Qué quería hacer aquí? No lo sé

¿Qué quería hacer aquí? No lo sé

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CAMINO DE ISLA PALMERA

Volvemos a pasar por los eedificios gemelos que nos llamaron la atención esta tarde,

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ISLA PALMERA. HOTEL ATLANTIS

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Tras esta breve vista de Atlantis iluminado, nos vamos a Wafi.

LUZ Y SONIDO EN WAFI

Tal como ya hemos dicho, Wafi son unos grandes almacenes en los que destaca la decoración de tipo egipcia aunque no es la única.

Por la noche ofrecen un espectáculo soberbio de luz y sonido que dura en torno a una hora. El espectáculo no es en un lugar en concreto, es en todo el recinto: a izquierda, derecha, delante, detrás, arriba, abajo… El número de proyectores para hacerlo es enorme. No me atrevo a dar una cifra pero seguro que son cientos de «gobos«.

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En el interior de Wafi

En el interior de Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Interior Wafi

Exterior

Exterior

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Columnas vestidas de azul

Ahora se vestido de color fuscia

Ahora se vestidas de color fucsia

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La foto anterior, en negativo se ve un poco mś extraña

La foto anterior, en negativo se ve un poco más clara

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Ahora nos vamos a la Grecia clásica, aun edificio con aires del Partenón, que se viste de colores.

Nos vamos a la vieja Grecia, a un edificio clásico

Nos vamos a la vieja Grecia, a un edificio clásico

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Estas imágenes estáticas son tan solo una muestra del juego de colores e imágenes que nos hacen ver en wafi; pero les falta movimiento. También sacamos unos minutos de vídeo para que se apreciara ese movimiento. Lo tienen aquí. Dura 1 minuto, suficiente para que vean el ritmo y escuchen la música del espectáculo.

El espectáculo nos gustó mucho y nos quedamos con la sensación de que había que volver. Nosotros vimos un trozo de la parte egipcia y otro de la griega, pero el espectáculo ocurría en muchos sitios a la vez, aunque la música era única. Nos dieron ganas de volver al día siguiente, pero a esas horas de la noche ya estaríamos embarcados rumbo a Omán.

Esa noche nos fuimos a la cama con un grato de sabor de boca. El día había sido largo y cansado, pero habíamos visto muchas osas… y se nos habían quedado sin ver muchas más.

El autobús nos llevó hasta Paul

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y allí cogimos un taxi que por siete euros nos llevó al barco.

Subimos al bar y nos tomamos unos cócteles con alcohol: con Curaçao, tequila, y ron. Y después a la cama, mañana también teníamos un programa intenso. Queríamos ir a desierto, ver cómo se conduce en las dunas y ver cómo viven los beduinos.

Eran las 24:00 el día había acabado.

Dubái (6): Isla Palmera Jumeirah

1 de abril de 2013

Al salir del museo ya era muy tarde y teníamos hambre. Nuestra siguiente parada era la zona de la playa Jumeirah, el hotel «Vela» –Burj Al Arab–, Burj Khalifa, el Souk Madinak Jumeirak –famoso por los productos electrónicos– y la Isla Palmera de Jumeirah.

Para ir hacia aquella zona teníamos que ir en nuestro autobús de la «línea roja» teníamos que ir hasta una zona que actúa de intercambiador y allí coger otro de la «línea azul».

Por el camino volvimos a ver varias de esas curiosas paradas de autobús totalmente cerradas y con aire acondicionado dentro.

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También pasamos por un muelle de carga de dhows. Tal como ya habíamos dicho, los dhows modernos tienen la forma de los antiguos. En vez de moverse a vela lo hacen con motor. Siguen haciendo comercio con India y África, lo mismo que han hecho los últimos siglos, pero lo que ha cambiado es la mercancía. Fíjense en la actual:

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Pasamos por una mezquita en mitad de la ciudad, de la que no recuerdo su nombre (la fonoguía del autobús lo dijo, pero no lo recuerdo).

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Y por fin llegamos al intercambiador allí mismo había una cafetería de tipo francés, que se llamaba PAUL y que hablaba de que era una «boulangerie». Decidimos probar suerte y comer algo rápido pues nos quedaba mucho por ver y muy poco tiempo de autobús (el último a las 19:00).

Entre varias cosas había unos bocadillos que en la carta tenían buena pinta. No parecían baratos, pero tampoco extremadamente caros. Pedimos los bocatas y al traérnoslos nos dimos cuenta de que eran muy baratos pues eran enormes. Todos pedimos lo mismo: bocadillo de atún con mayonesa.

Bocadillo de atún con mayonesa

Bocadillo de atún con mayonesa

Todo lo hay en el plato, más la cesta de pan, más la botella de aceite de oliva –español, según nos aclararon– forman parte del bocadillo. De un bocadillo. No recuerdo el precio pero era alrededor de los 5 €.

Después un postre –una fruta– y quedamos más que satisfechos.

Salimos y llegaba el autobús de la línea azul. Nos montamos y en el camino nos tropezamos con varias estaciones del metro, pues sigue nuestra misma ruta; desde el centro hasta la Isla Palmera Jumeirah.

Estación del metro de Dubái

Estación del metro de Dubái

El metro en su vía:

Metro

Metro

Un detalle del metro

Un detalle del metro

Otro detalle de una estación de metro

Otro detalle de una estación de metro

Se nos había olvidado señalar la ruta qie íbamos a seguir:

Mapa de Dubái. Gentileza de Wikipedia.

Mapa de Dubái. Gentileza de Wikipedia.

Nuestra ruta iba desde la ría que se ve arriba, a la derecha, hasta la izquierda a la Isla Palmera Jumeirah. La Isla que aparece al lado de la ría, en el barrio Deria, e está en proyecto, no existe y en este momento nadie sabe si alguna vez se realizará. En Dubái ha estallado una burbuja de la construcción similar a la española.

Al bajar por la costa esperábamos ver la playa Jumeirah, la Isla Palmera Jumeira, que si está construida, y pasar por la torre Burj Khalifa que, hoy es la más alta del mundo.

Todos estos sitios, vistos desde el autobús decepcionan enormemente. Por ejemplo, de la Isla Palmera no ves nada global, solo detallitos. Recorrimos la isla de lado a lado por el eje central, pero desde allí no hay forma de ver su forma, ni casi nada. Para verla bien no cabe duda de que hay que hacerlo desde el aire. Con la torre más alta del mundo pasa algo parecido, se ve una base muy grande y un edificio alto, que no impresiona si no te dicen que tiene más de ochocientos metros de alto –dicen que tiene 825–. Debe ser impresionante la vista desde la mitad de la torre. Hay un ascensor que te lleva, pero, además de que pierdes el autobús y hay que esperar al siguiente, cuesta 26 € por persona, con reserva previa. Si no has reservado –como era nuestro caso– 40€. Está claro que si has dado la vuelta al mundo, 40 € no dejan de ser «pecata minuta», pero el principio me resulta molesto: ¿Por subir en un ascensor 40 €? Decidimos que no, que no nos dejábamos estafar.

Por el camino pasamos por varias mezquitas.

Por el camino pasamos por varias mezquitas.

Tuvimos una primera vista de Burj Kalifa a lo lejos

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Pasamos por Mercato, teóricamente una de las galerías comerciales más importantes de Dubái.

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Una de las paradas era la de la playa pública de Jumeira, pero no bajamos pues íbamos con el tiempo muy justo.

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Dunas en la playa Jumeirah

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Y a lo lejos, el hotel «Vela», Burj Al Arab. Todo en Dubái tiene que ser el más «algo» del mundo. Este es el hotel que tiene la recepción a más altura del mundo.

Al margen de que en vez de poner la recepción en la planta baja la han puesto en lo alto, destaca su forma de vela, que tiene una plataforma de helicópteros… y que te decepciona desde el suelo –al menos a mi me decepcionó–. Al haber visto en las fotos aéreas un edificio impresionante, desde sus pies no lo parece tanto.

Hotel Burj Al Arab

Hotel Burj Al Arab. En la parte de arriba, donde acaba el edificio sólido y empiezan unos arcos sin nada dentro, a la izquierda hay una plataforma circular es el helipuerto para los clientes del hotel. El hotel ofrece servicio de helicóptero desde el aeropuerto hasta aquí.

Un detalle del helipuerto

Un detalle del helipuerto

También pasamos por dos torres gemelas muy bonitas para mi gusto:

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Los brillos del cristal del autobús no he logrado quitarlos

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A contraluz la vía del metro. Este tramo es a la entrada de la isla Palmera Jumeirah

A contraluz la vía del metro. Este tramo está a la entrada de la isla Palmera Jumeirah

Volvemos a ver el hotel Burj Al Arab desde lejos.

Volvemos a ver el hotel Burj Al Arab desde lejos.

Ya estamos en la Isla Palmera.

Ya estamos en la Isla Palmera.

Tal como había dicho no impresiona. Decepciona un poco. ¿Dónde están las «ramas» de la palmera, dónde las casas unifamiliares con playa delante,…?

Vista desde el aire llama muchísimo la atención:

La Isla Palmeras Jumeirah vista desde la estación espacial internacional, con teleobjetivo. Foto de Wikipedia

La Isla Palmeras Jumeirah vista desde la estación espacial internacional, con teleobjetivo. Foto de Wikipedia

La idea de las islas es muy interesante, cada rama de la palmera tiene dos hileras de casas unifamiliares que miran al agua. Digamos que entre ellas se dan la espalda, pero cada una de esas hileras mira al mar y delante de cada casa hay playa donde podrían tener su barquito. La idea me parece estupenda. Se multiplican enormemente los kilómetros de playa.

La idea de que cada casa tiene su trocito de playa

La idea de que cada casa tiene su trocito de playa

Detalle de cómo cada casa tiene su playita

Detalle de cómo cada casa tiene su playita. Fotografía de Wikimedia.

Además de las Islas Palmera también existe un mapamundi, hecho con islas, que no se ve nada bien desde la costa.

A la dercha de la Isla Palmera está el mapamundi de islas

A la dercha de la Isla Palmera está el mapamundi de islas

La primera isla construida. Foto de Wikimedia

La primera isla construida. Foto de Wikimedia

La idea de este mapamundi es que como Dubái quiere un turismo de lujo de todo el mundo, pretende que cada turista-rico que venga se compre una isla en su país de origen o en el que le gustaría vivir. Nos dijeron de un actor australiano que ha comprado su isla en «Australia», pero no sé si creérmelo. Me explico, también en la «La Palmera» nos comentaron dos o tres artistas de Hollywood que habían comprado su chalecito. No digo que no haya sido así, pero me suena mucho más a que se lo han regalado a cambio de poder decir que lo han comprado… pero no tengo ninguna prueba.

Las islas artificiales; se han construido sacando la arena del fondo y poniéndola en los lugares adecuados. El sacar la arena se hace con máquina similares a las dragadoras. La única diferencia es que en vez de echar la tierra encima de barcazas, aquí se deposita sobre el fondo y se hace una montaña que va creciendo hasta que sale a la superficie y queda una isla. La técnica se llama del arcoíris, pues muchas veces al caer los chorros de arena y agua se forman dichos arcos.

Seguimos nuestro viaje por la isla, que tal como ya he dicho me decepcionó:

Otro edificio en nel tronco de la palmera

Otro edificio en el tronco de la palmera

A la izquierda el metro que nos lleva al Hotel Atlantis; y al fondo en contraluz el Hotel Atlantis, el más lujoso de la isla

A la izquierda el metro que nos lleva al Hotel Atlantis; y al fondo, en contraluz, el Hotel Atlantis, el más lujoso de la isla

Cruzamos la puerta del hotel y por detrás el sol ilumina muy bien.

Hotel Atlantis

Hotel Atlantis

Atlantis quiere ser un homenaje a la Atlántida de Platón, pero en mi opinión se pasan. Lo cuentan todo como si fuera una realidad. Me hubiera gustado mucho más si en algún lugar mencionasen «el mito».

Nos fuimos y vimos esta curiosa palmera que parece hecha de placa metálicas.

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La vía del metro. Al hotel Atlantis se puede llegar en metro.

La vía del metro. Al hotel Atlantis se puede llegar en metro.

Al fondo, los rascaielos más altos de Dubái

Al fondo, los rascacielos más altos de Dubái

Pasamos por la plaza del silicio:

Plaza del silicio

Plaza del silicio

Volvemos a ver a lo lejos el hotel Burj Al Arab.

Hotel Burj Al Arab, hotel vVela

Hotel Burj Al Arab. Dubái.

Volvemos a ver las estaciones de bus con aire acondicionado y llena de anuncios por toda la cristalera.

Parada bus con aire acondicionado

Parada bus con aire acondicionado

Pasamos por la pista de sky de Dubái. Sí, en Dubái se puede esquiar con nieve de verdad, no con nieve química. Se esquía en un edificio totalmente cerrado en el que el que se crear nieve artificial –de agua– en una pista que tiene bastante altura.

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Y, por fin, sobre la vía del metro otro de los emblemas de nuestro viaje: la torre más alta del mundo.

Burj Al Kaliffa

Burj Khalifa

Este post se está alargando demasiado. Así que acabamos aquí. Continuaremos con algunas fotos de la torre más alta del mundo.

Nota fotos. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
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Dubái (5): Las torres de viento

1 de abril de 2013

A unas pocas decenas de metros del Museo de Dubái, hay una «Torre de viento». Una de aquellas que fotografiamos desde la ría.

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Las «Torres de los vientos» que en árabe se llaman Badgirs son un ejemplo de cómo cuando la gente tiene un problema inventa soluciones imaginativas. Y no ahora, ya lo hacían hace cinco mil años.

En el Diario Vasco, Félix, escribe una columna semanal. La del 10 de julio de 2013, decía así:

Torres de viento

Autor. Félix Ares

Torres que en los desiertos logran mantener una habitación a temperatura agradable

Llevan construyéndose desde hace más de cinco mil años y son una prueba del ingenio de aquellos arquitectos. Las torres funcionan con viento y sin viento y lo hacen por la noche y por el día. Hay torres de muchos tipos pero el más normal tiene la base cuadrada –prisma cuadrangular– y en su interior hay dos muros construidos en forma de x que la dividen en cuatro prismas triangulares. Normalmente son de adobe por lo que la torre-chimenea tiene una gran masa lo que hace que tarde en calentarse y también tarde en enfriarse (gran inercia térmica).Hacía muchos años que había leído sobre las torres de viento que permitían en las zonas desérticas que la temperatura en una habitación fuera agradable, e incluso había leído que en Afganistán con una torre similar había fabricado hielo. Por fin las he visto en Dubái.

Se emplean en edificios con planta baja y sótano y se elevan muy por encima de los mismos. En la parte superior de la torre hay cuatro grandes ventanales con mecanismos para abrirlos o cerrarlos. Normalmente se abren el que está en dirección del viento (barlovento) y su opuesto (sotavento) y se cierran los otros dos. Por el ventanal de barlovento penetra aire más frío que el del edificio y la corriente se conduce primero a la planta baja y después al sótano. En el sótano suele haber un pequeño estanque con agua, o simplemente esteras o telas humedecidas, que al evaporarse y sumarse a la corriente de aire lo enfría. Como el aire frío pesa más que el caliente se queda en el sótano. El aire cálido se escapa por la parte de sotavento de la torre debido a que en ella se ha creado una baja presión –efecto chimenea– que arrastra al aire caliente hacia el exterior. De ese modo, el aire circula y se renueva en el interior del edificio. En resumen: renovación, se enfría en el sótano y se queda en las habitaciones, y el aire caliente se expulsa por la chimenea.

Sin viento, el color oscuro de la torre hace que absorba mucha radiación solar, por lo que el aire en su interior se calienta y se va hacia arriba succionando el aire caliente de abajo.

Por la noche, el aire exterior suele ser más frío que el interior. El aire frío bajará por una parte de la chimenea y los adobes transferirán parte de su calor al mismo. Por lo tanto, lo que llega a las habitaciones es aire caliente. Cuando los adobes se enfrían, normalmente ya ha acabado la noche.

En zonas húmedas no funcionan pues las paredes se llenan de microorganismos que producen enfermedades.

* * *

En una columna periodística no se puede poner mucho más por la escasez de espacio y porque no se pueden poner fotos. Pero aquí no tengo esta limitación, así que voy a comentar algunas cosas que me tuve que dejar en el tintero.

Para entender el mecanismo de la torre que «caza» los vientos lo mejor es un dibujo. Nos vamos a basar en uno de Wikipedia, la que se refiere a las «Torres de viento» y a los «Captadores de viento«. «Basar» significa que lo hemos modificado ligeramente.

Hay torres de los vientos de muchos tipos: con cuatro lados, con solo dos, con seis, con ocho… El más habitual es de cuatro.

El de cuatro lados permite abriendo o cerrando ventanas que de algún modo se oriente hacia el viento. Las torres de madera y arpillera se pueden girar. Normalmente las torres están hechas de adobes, con paredes gruesas, lo que les da una gran inercia térmica. Es decir, que por día se calientan, y por la noche entregan ese calor al aire que baja hacia la habitación.

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(La imagen de arriba se basa en un dibujo de Wikipedia. Las flechas negras indican simplemente la circulación del viento. En la parte baja, la flecha roja indica aire caliente, la amarilla aire templado y la azul claro aire frío y el agua del canal es azul claro por estar fría. Haciendo click en la imagen se abre con mayor resolución)

En este caso, que el viento sopla por la derecha, se abren dos ventanas: la que está orientada hacia el viento y la trasera. El viento que llega penetra por la ventana de barlovento y es dirigido hacia las habitaciones de abajo. El viento en la parte de sotavento de la chimenea, por efecto Bernouille, produce una baja presión; es decir, hay un efecto de aspiración. El viento que entra por la derecha, que presiona hacia abajo, más el viento que se «chupa» hacia arriba por la izquierda, hacen que haya circulación de aire. Además, en los casos más completos de «Torre de los vientos» se construye encima de una canal que lleva agua. Y se hace otra chimenea que lleva el aire desde el exterior hasta el interior de las habitaciones. La fuerza que mueve ese aire es la baja presión creada en lo alto de la chimenea.El aire caliente y muy seco del desierto, al pasar por encima del canal de agua hace que esta se evapore. Para evaporarse necesita mucha energía (si no me confundo, y no sería la primera vez, para evaporar un gramo de agua se necesitan 550 calorías). Esa energía sale de enfriar lo que hay alrededor, entre otras cosas en el propio aire. Así que aunque el aire entre al canal caliente –en el dibujo en rojo–, sale mucho más frío –en el dibujo, color azul–. Es el mismo efecto del botijo: es un recipiente poroso que permite que parte del agua se filtre al exterior, allí, el agua se evapora quitando la energía al propio aire y a las paredes del botijo, por lo que se enfría. Así que vemos que se forma una corriente de aire y que parte del mismo se ha enfriado en el canal, lo que hace que el ambiente en la casa sea agradable. l enfriamiento se debe a dos motivos, uno es el «efecto botijo» ya mencionado, y el otro es que como el agua está fría, transmite ese frío al aire; o dicho de otro modo, le roba calor. El gua se calienta un poco y el aire se enfría lo equivalente.

Por las noches, en el desierto el aire se vuelve frío. Penetra por la chimenea que, como hemos dicho, está hecha de adobe, por lo que conserva el calor del día y lo transmite al aire. El calor que llega a la habitación es templado. Normalmente, cuando las paredes de la chimenea se enfrían, ya es de día y comienza de nuevo el ciclo de aire exterior caliente.

Si el sistema es tan bueno, podría pensarse que es una tontería que no se use en otros sitios. El problema es que donde funciona bien es en los lugares con aire muy seco. Se ha intentado exportar la tecnología a lugares más húmedos y ha habido dos problemas: uno, que no refresca tanto; dos, que las chimeneas son un lugar perfecto para que habiten microorganismos, algunos de los cuales pueden causar infecciones en los humanos.

* * *

 

Nota fotos. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
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Dubái (4). El museo de Dubái ( y 2)

1 de abril de 2013

Salimos de una de las salas del museo, y volvemos a cruzar el patio para ir a la otra sala, donde está el museo se oficios «antiguos». Pongo lo de antiguo entre comillas, porque muchos de ellos los he visto con mis propios ojos.

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Ya muy cerca de la otra sala, todavía en el patio, nos encontramos con este curioso tanque de agua hecho con madera:

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Un cañón de bronce, limpio y pulido:

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A la derecha de la foto anterior hay una barca de las que usaban para pescar en la ría:

La barca, usada para pescar, se llama Al Sambuk

La barca, usada para pescar, se llama Al Sambuk

 

Y en la propia puerta nos advierten que los pinchos metálicos no son un adorno y que pinchan de verdad.

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Trs pasar la puerta hay que bajar unas escaleras circulares en cuyo patio central hay colgadas algunas aves típicas de la zona:

Ave vista desde arriba

Ave vista desde arriba

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Tuvimos que pasar por este pasillo:

 

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Después pasamos por el mapa de Ortelius donde estaba Dubái. Mapa muy similar al que puse en la primera entrada sobre Dubái.

Y así llegamos a l primera profesión:

Herrero con su ayudante

Herrero con su ayudante

Como pueden ver se trata de figuras estáticas, donde se muestra algún aspecto de su trabajo, en este caso, en la parte delantera podemos ver las herramientas utlizadas.

Burro

Burro

El burro ha sido un animal importante en las zonas áridas. Es un animal dócil, que resiste bien la falta de agua y que es capaz de llevar mucho peso, tal como muestra esta figura. Durante miles de años, el burro fue el vehículo más rápido que existía. Eso sí, llevar tanta carga dañaba sus articulaciones y vertebras. Después, cuando se inventó la noria, fue la fuerza motriz más habitual para la misma. El burrito daba vueltas incansablemente, sin protestar, con tan solo un poco de hierba y agua.

Una imagen habitual. Hombres tomando té y fumando el nargile.

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Recipientes hechos por el alfarero

Recipientes hechos por el alfarero

Joyero con su balanza de precisión

Joyero con su balanza de precisión

Tienda de telas

Tienda de telas

El sastre.Obsérves que la máquina de coser es una Singer de las que todavía se conservan en muchas casas de nuestras abuelas.

El sastre. Obsérves que la máquina de coser es una Singer de las que todavía se conservan en muchas casas de nuestras abuelas.

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Regla y tijeras de sastre

Regla y tijeras de sastre

Tienda de comestibles

Tienda de comestibles

Maestro enseñando a leer

Maestro enseñando a leer

No sé qué profesión es.

No sé qué profesión es.

A continuación hay una zona que muestra la vida e los Beduinos en el desierto

BEDUINOS

Camello y camellero

Camello y camellero

 

Interior de una tienda

Interior de una tienda

CONSTRUCCIÓN DE BARCOS

Después hay una sala donde se describen diversos oficios del mar: constructor de barcos, pescadores de perlas, …

Constructores de barcos

Constructores de barcos

Buceadores para recoger ostras y otros mariscos

Buceadores para recoger ostras y otros mariscos

Contenido de una red

Contenido de una red

Arreglando las redes

Arreglando las redes

Berbiquí giratorio. La cuerda y el arcos al moverse lateralmente producen un movimiento circular en la cabeza del berbiquí

Berbiquí giratorio. La cuerda y el arcos al moverse lateralmente producen un movimiento circular en la cabeza del berbiquí

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RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE HACE CINCO MIL AÑOS

Hace cinco mil años estas tierras estaban habitadas y sus habitantes nos han dejado restos de sus obras: collares, vasijas, armas…

Collares de hace cinco mil años

Collares de hace cinco mil años

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Puntas de flechas de bronce

Puntas de flechas de bronce

 

Punts de flechas y lanzas de bronce

Puntas de flechas y lanzas de bronce

TIENDA DEL MUSEO

Para mí una visita obligada antes de abandonar los museos es visitar su tienda y comprar un recuerdo. Normalmente con un precio inferior a 6 Euros. Este museo también tiene su tienda de recuerdos, con muchas cosas muy interesantes (la mayoría con un precio superior a lo 6 €).

Me hizo mucha gracia esta señal de tráfico:

Precaución: camellos

Precaución: camellos

¿Qué tal quedaría a la entrada de su salón?

Por fin salimos del museo y allí había un hermoso dhow (creo que es un dhow, pero no pongo la mano en el fuego):

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Los muros de la fortaleza Al Fahidi, que aloja el Museo de Dubái.

Enfrente de la puerta de entrada del museo está la parada de los autobuses. Estuvimos dudando e si quedarnos a comer en la zona o ir a otro lugar. Allí al lado había una pizzeria que tenía muy buena pinta. Pero, de verdad, después de lo harto que estoy de la comida italiana del barco, lo último que me apetecía era una pizza. Así que decidimos ir a comer a otro sitio. Como veremos, fue un acierto. Esperamos al autobús, no demasiado tiempo –tuvimos suerte–, nos montamos y salimos hacia nuestra siguiente parada.

Nota fotos. Salvo las fotos que tienen un agradecimiento específico, como por ejemplo Wikipedia, son nuestras y las licenciamos con
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